EL MUNDO › LO QUE DEJO EL PRIMER DEBATE ENTRE LOS CANDIDATOS DE LA ALIANZA OFICIALISTA EN CHILE

La derecha, como siempre pero por TV

Bajo rating y poco debate. Sólo una férrea defensa del modelo de libre mercado, duras críticas a la Concertación, en especial a la ex presidenta Michelle Bachelet, y más cemento a su posición en temas vinculados con los valores.

 Por Christian Palma

Desde Santiago

El primer debate televisado entre candidatos presidenciales en la historia de la Alianza –el conglomerado político de derecha que gobierna Chile– partió mucho antes de las 22 del pasado jueves. Por la mañana, otra vez salieron a la calle miles de estudiantes a reclamar por los nulos avances en materia educativa, básicamente en dos temas sensibles: gratuidad y calidad. Esto a pesar de que el gobierno de Piñera ya ha puesto a cuatro ministros en la cartera de Educación. La masiva marcha y el tiempo que le dedicaron tras las cámaras las cartas oficialistas Andrés Allamand y Pablo Longueira a la crisis del sistema dejaron claro que el asunto estudiantil definirá al próximo presidente de Chile y marcará la agenda de gobierno, sea quien fuere el que llegue a La Moneda el próximo año.

Sin embargo, los dos ex ministros no marcaron mayores diferencias entre ellos, menos con el tradicional discurso que la derecha en Chile cuida a rajatabla. De debate, poco: sólo una férrea defensa del modelo de libre mercado, duras críticas a la Concertación, en especial a la ex presidenta Michelle Bachelet, y más cemento a su posición en ciertos valores.

Quizá por ello llamó la atención el bajo rating televisivo que generó el #debatefacho, como se le llamó al encuentro por Twitter y que en Chile fue trending topic. De hecho, apenas ocupó el cuarto lugar de sintonía en horario prime, lejos del primer puesto del debate de la oposición a comienzos de semana, donde, hay que decirlo, tampoco hubo mayor confrontación de ideas o propuestas realmente innovadoras por los candidatos del pacto Nueva Mayoría.

Así las cosas, en la hora y 20 minutos del foro, ambos candidatos señalaron que era necesario hacer modificaciones en el tema previsional o de salud, pero no quedó claro el alcance de esas reformas. En este sentido, Longueira –que milita en la UDI, el partido más a la derecha en Chile– culpó a la Concertación de la falta de regulación del sistema de libre mercado, que originó abusos en el retail y las farmacias. Allamand –de RN, el partido de Piñera– coincidió con ello, no sin alabar el modelo imperante, porque ha sido exitoso para Chile en los últimos 30 años.

Los dos se declararon fundadores de un sector político preocupado por la gente, popular, y que ha trabajado para eliminar la pobreza, que ha permitido a la derecha tener una representación del 50 por ciento. Además elogiaron la gestión de Piñera y aseguraron que serán continuadores de sus programas en Educación y en las reformas anunciadas al sistema de Isapres.

Donde hubo más tensión fue a la hora de hablar de su participación en el gobierno militar encabezado por Augusto Pinochet, y donde la derecha chilena se manejó a sus anchas. Ninguno de los dos calificó ese período como dictadura. Sólo Allamand, que fue ex ministro de Defensa, condenó las violaciones a los derechos humanos. A esa hora, las redes sociales hervían.

Aparte de las duras críticas a Bachelet por su gestión, y por tener de aliados al Partido Comunista, las cartas derechistas apuntaron buena parte de su discurso al centro político, en especial a los militantes de la Democracia Cristiana, que podrían estar desencantados con este pacto. A juicio de Allamand, ese sector “fue abandonado por la Concertación. Piñera ganó porque el centro político lo acompañó. El centro político está siendo expulsado de la Concertación, hoy está el PC, ¿y qué tienen que hacer ahí quienes tengan un pensamiento socialcristiano o socialdemócrata?”.

Por su parte, Longueira reiteró que ha dedicado 30 años “a trabajar por el centro social de Chile, ésa es mi vocación. Esa centroderecha social, popular, comprometida con la clase media, la gente de trabajo y esfuerzo es a la que apuntamos”.

Además, tanto Pablo Longueira como Andrés Allamand reiteraron como en muchas otras ocasiones que no son partidarios del aborto en ningún caso y que tampoco apoyan el matrimonio homosexual. A esa hora, mucha gente ya había cambiado de canal.

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Longueira (UDI) y Allamand (RN) se saludan antes de empezar el debate.
 
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