EL MUNDO › BURLAN LA GUARDIA DEL PARLAMENTO Y PROTESTAN POR LOS RECORTES

Discapacitados con determinación

El espectáculo de decenas de personas en sillas de ruedas enfrentadas a la policía dejó mal parado a un gobierno que busca proyectarse como el partido de todos, a días de que 150 mil personas se manifestaran en Londres.

 Por Marcelo Justo

Página/12 En Gran Bretaña

Desde Londres

Un grupo de discapacitados y sus ayudantes burlaron la seguridad del Parlamento para protestar contra los recortes del gobierno de David Cameron, a pasos del recinto donde estaban debatiendo el primer ministro y la oposición. El espectáculo de decenas de personas en sillas de ruedas enfrentadas a la policía dejó mal parado a un gobierno que busca proyectarse como el partido de todos, ricos y pobres, a sólo días de que unas 150 mil personas se manifestaran en Londres y otras ciudades contra el ajuste.

La protesta del sábado fue contra el ajuste que planea el gobierno en estos cinco años, con un recorte de 12 mil millones de libras anuales en el gasto social. Más circunscripta a su propia temática, la de los discapacitados este miércoles resultó más embarazosa para las huestes de Cameron que, como todo británico, se precian de ser “humanos y compasivos”.

Los organizadores de la protesta, Disabled People Against Cuts (Discapacitados contra los cortes) quieren que el gobierno dé marcha atrás con la descentralización del Independent Living Fund, un fondo de unos 320 millones de libras para unos 18 mil discapacitados. En cinco días el fondo dejará de ser responsabilidad del gobierno central y pasará a depender de los municipios que, desde los recortes del primer gobierno conservador 2010-2015, están con la soga al cuello.

Paula Peters, dirigente de la organización de discapacitados, señaló a Daily Mirror que temen que el servicio sea racionado o eliminado por los municipios con un impacto devastador para gente que depende de la ayuda para bañarse, prepararse la comida o desplazarse. “Muchos tienen graves discapacidades y están desesperados y aterrorizados por lo que les puede pasar. No tienen nada más que perder porque ya perdieron casi todo. La única opción que tienen es realizar una acción pacífica. Es lamentable que la policía haya cargado contra gente que estaba en silla de ruedas. Una de las ayudantes de los discapacitados fue sacada del cuello de la Cámara”, señaló la dirigente de los discapacitados.

El gobierno los acusó de politizar su reclamo y señaló que la ayuda que recibirán será la misma, “sólo que canalizada por los municipios”. Pero la protesta va más allá de este recorte específico. En momentos en que la policía forcejeaba con los manifestantes en el interior del Parlamento, en el recinto, el primer ministro y la líder interina de la oposición laborista, Harriet Harman, chocaban por otra de las variables del ajuste que anunciará en julio el ministro de Finanzas, George Osborne: la reducción o eliminación de unos 7 mil millones de libras de “tax credits”, ayuda estatal a los trabajadores con salarios bajos.

Con habilidad, el gobierno está usando un argumento de “izquierda” para justificar la eliminación de este subsidio. Según Cameron, los “tax credits” funcionan como un subsidio estatal encubierto a los empresarios que va en contra de la economía de “bajos impuestos, altos salarios” que impulsan los conservadores. La laborista Harriet Harman puso el dedo en la llaga cuando le preguntó al primer ministro en el Parlamento si se daba cuenta de “que mucha gente que depende de esta ayuda no va a recibir nada a cambio porque los empresarios no van a subirles el salario para compensar la ayuda que no reciben y el gobierno no va a imponer un salario mínimo más alto, con lo cual, simplemente, van a ser mucho más pobres”.

El primer ministro eludió tres veces toda respuesta directa a esta pregunta, refugiándose en un ataque general contra los laboristas por impulsar una economía basada en el déficit fiscal y el endeudamiento público. “Lo que no entienden los laboristas es que si la gente no vuelve a trabajar y no se reduce el gasto en bienestar social, habrá que hacer recortes en el servicio de salud o subir impuestos, cosas que no queremos hacer. Si los laboristas quieren en estos próximos cinco años luchar contra todo cambio en el sistema de seguridad social, no tengo problemas. Van a perder nuevamente las elecciones”, dijo Cameron.

Los empresarios, sin embargo, parecieron darle la razón a Harman cuando aclararon que el gobierno no podía esperar que subieran los salarios si se recortaban los “tax credits”. En consonancia con la clásica posición empresaria, Adam Marshal, de la British Chamber of Commerce, indicó que los salarios debían “determinarse por la productividad, el desempeño y las señales del mercado”.

El Instituto de Estudios Fiscales calcula que la eliminación de los “tax credits” empobrecerá en un 25 por ciento a los trabajadores de bajos salarios. Con el respaldo de la electoral del 7 de mayo, Cameron seguirá adelante con la bandera de la probidad fiscal que tan buen resultado le dio en los últimos comicios. Pero está claro que con el ajuste que propone, difícilmente se convierta en el “conservador popular” que gobierna para todos, bandera con la que esperaba enterrar definitivamente a la oposición laborista.

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La protesta de los discapacitados desbordó la seguridad del Parlamento.
 
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