EL MUNDO › ENTREVISTA A GERD LEIPOLD, DE GREENPEACE

“Estos foros fortalecen la democracia”

Por A. C.

Acerca de la propuesta de una Comisión Mundial de vigilancia sobre el comportamiento de las empresas que vulneran los derechos humanos y ambientales, ¿prevé algún tipo de penalidades? ¿Piensan relacionarla con algún organismo como la Corte Penal Internacional?
–Una vez que exista una convención internacional que la sostenga, será posible relacionarla con la CPI y creo que podría ser muy importante tener en funcionamiento una instancia como esa.
–En la visión de Greenpeace, ¿considera posible que las empresas mejoren su desempeño para ser menos lesivas con el medio ambiente?
–Absolutamente. El sector económico es muy, muy importante en toda sociedad, no importa qué tipo de organización política tenga. Tal vez una de las críticas que tengo al Foro Social Mundial es que implícitamente y explícitamente resalta la idea de que la actividad económica es mala de por sí. No se podrá cambiar el capitalismo de un día para el otro y necesitamos concientizarnos de que mucha genteconsigue empleos en este sistema y que existen muchas pequeñas y medianas empresas que sostienen gran parte de la sociedad.
–Muchas empresas están desarrollando en todo el mundo políticas de Responsabilidad Social Empresaria. ¿Qué opina?
–Depende de lo que entienda por eso. Muchas empresas del mundo occidental están hablando de eso pero otra cosa es lo que verdaderamente significa. Creemos que gran parte es palabrerío y otra gran parte es voluntarismo, pero que aun carece de gran contenido. Todavía es mucho lo que se debe hacer para darle sustancia real a ese concepto. Creo que la Responsabilidad Social Empresaria siempre exigirá dos cosas: por un lado que tenga límites legales, y por otro que los medios y el sector social mantengan vigilancia sobre las empresas.
–Los desastres ambientales siempre se hacen a escondidas. ¿Qué puede contar sobre el método “Bearing Global Witneses” (llevar el testimonio) que Greenpeace desarrolla para hacerlos visibles?
–Es algo que intentamos hacer desde los principios de Greenpeace, no se trata sólo hablar de los problemas ambientales en los foros políticos, sino de estar allí donde se producen los abusos a la naturaleza para protestar contra ello de manera pacífica. Ser testigos en tiempos modernos significa utilizar métodos tecnológicos para documentarlos y hacerlos llegar a través de los medios de comunicación al resto del mundo.
–¿Cómo colaboran las nuevas tecnologías de la información con esta estrategia?
–Es al mismo tiempo un desafío y una oportunidad. Un desafío porque hoy en día existe tanta información que es difícil destacar, y también porque hay muchas otras organizaciones que lo hacen y se convierten en una “feliz” competencia porque nos han copiado, lo cual está muy bien. Otro hecho que dificulta nuestra acción es que observamos que en los medios cada vez hay más entretenimiento y menos noticias. La oportunidad es que tenemos más gente que habla y tiene acceso a distintas formas de comunicación y que entiende el inglés como una lengua común para millones de personas. Todas cosas que en el pasado no eran posibles.
–Si tuviera que hacer una evaluación, ¿considera que las empresas están mejorando su gestión ambiental o, por el contrario, están empeorando?
–Indudablemente hay una mayor conciencia, pero eso no resuelve la crisis ambiental, por dos razones: por un lado esta mejora ocurre en empresas occidentales pero los aspectos más sucios de la producción los transfieren a otros sitios. Hay otro aspecto, el impacto ambiental por unidad ha bajado, sin embargo la producción ha subido. Le doy un ejemplo, el caso Mercedes Benz. En algunos coches de lujo el cuero llega de países como Argentina. Se trata de un proceso extremadamente sucio, así que los materiales tóxicos se quedan en Argentina, pero la piel que en sí misma es maravillosa se queda en otro país. El mayor coche de Mercedes tiene 700 caballos y un motor mucho más eficiente que el que tenía el auto másgrande hace veinte años que no superaba los 200 caballos. Es tres veces y media más potente. Para darnos cuenta en qué tipo de lujo estamos viviendo, es como imaginar que en la historia un rey se trasladaba con 700 caballos. A pesar de ser un producto maravilloso con mejor eficiencia en el uso del combustible, es tan grande y tan potente que se come lo que se ha ganado en eficiencia.
–Este es un encuentro de la sociedad civil del mundo. ¿Qué rol social cree que deben tener las ONG?
–La existenciade las ONG (organizaciones no gubernamentales) es una suerte de lotería. A no ser que tratemos los temas que importan a la mayoría de la gente, no seremos relevantes. Lo positivo de algo como el Foro Social Mundial es que esta clase de encuentros aporta al fortalecimiento de la democracia. Promueve el derecho a hablar, a organizarse y a ser escuchado, y nada de esto se puede desestimar. Este es probablemente uno de los aspectos positivos de la globalización, la sociedad civil global que ayuda a construir la democracia de abajo hacia arriba. Si no fuese así, no seríamos capaces de controlar gobiernos ni corporaciones grandes y poderosas.
–¿Cuál es la estrategia de Greenpeace para Sudamérica?
–No tenemos estrategias regionales porque realmente pensamos que tenemos que ser capaces de rendir cuentas ante las fuerzas globales. Por ejemplo en Sudamérica tenemos un gran enfoque sobre Brasil porque tenemos un gran proyecto en Amazonas, ya que va a ser una oportunidad política con el presidente Lula –a pesar de que hay una decepción por sus primeros pasos–. Me refiero a que Lula no descarta la energía nuclear, cuando podría ser un líder en energía renovable.
–¿Y sobre Argentina?
–Por consenso total, dentro de Greenpeace es la oficina más avanzada y más sofisticada de todas. Todos la miramos con gran admiración y nos gustaría que el resto de Greenpeace fuera tan innovador. Es un absoluto ejemplo, es la número uno en nuestra liga.

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