EL MUNDO › EL ASESINATO DE LA MONJA DOROTHY

Crimen y rendición

El latifundista Vitalmiro Bastos de Moura, acusado de haber ordenado la muerte de la misionera de origen estadounidense Dorothy Stang, se entregó ayer a la policía brasileña y dijo que no había cometido el crimen que puso en primer plano la violencia por disputas de tierra en la Amazonia de Brasil. Según el secretario de Derechos Humanos, Nilmario Miranda, su captura es “es importante para mostrar que los que comandan muertes también serán investigados”.
Bastos de Moura se entregó voluntariamente a las autoridades que lo fueron a buscar hasta una hacienda en las inmediaciones de Anapú, municipio del Estado amazónico de Pará (norte), tras semanas de negociar su rendición, según un portavoz de la Policía Federal de Altamira.
El latifundista, conocido como “Bida”, se encontraba en aparente buena condición, limpio y con el cabello cortado, y en sus primeras declaraciones afirmó ser “inocente”, informó la cadena de televisión O Globo. Sobre él pesaba desde el 15 de febrero una orden de prisión preventiva, al haber sido señalado por otros tres detenidos como la persona que ordenó la muerte de Stang. Por su parte, el secretario de Derechos Humanos Miranda se congratuló: “Se completó el ciclo de prisiones. Era una cuestión de tiempo. Creo que es un buen ejemplo de que no habrá más impunidad en el país para este tipo de crímenes”. El latifundista “es quien ordenó” el asesinato de la misionera, afirmó Miranda. Su detención sirve de ejemplo de que los instigadores de asesinatos también pueden ser alcanzados por la ley, señaló el funcionario.
La rendición de Bastos de Moura ocurrió seis semanas después del asesinato de Dorothy Stang, una misionera de 74 años de origen estadounidense, muerta de seis balazos el 12 de febrero en el municipio de Anapú. La religiosa sabía que su cabeza tenía un precio y que su nombre estaba en una lista de personas a ser asesinadas en Pará, considerado por organizaciones humanitarias como el estado más violento de Brasil en materia de conflictos por la posesión de la tierra, y rico en recursos madereros. Stang llevaba adelante en Anapú un Proyecto de Desarrollo Sostenido, mediante el cual 120.000 hectáreas de tierra iban a ser aprovechadas por familias de campesinos sin tierra para plantar árboles amenazados de extinción.

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