EL MUNDO › BUSH REIVINDICO LA GUERRA EN IRAK Y LA LUCHA ANTITERRORISTA EN SU INFORME

“Si nos vamos, quedaría Bin Laden”

En su discurso anual en el Capitolio, el presidente norteamericano pidió que se renueve la Ley Patriótica que aumenta el control de inteligencia sobre la población, y subrayó que una retirada de Irak dejaría a Bin Laden y Al Zarqawi como dueños de ese país. Anunció el recorte de impuestos y la búsqueda de nuevas tecnologías que reemplacen al petróleo.

 Por Mercedes López San Miguel

El mensaje del Estado de la Unión de George W. Bush ante las dos cámaras del Congreso fue una versión edulcorada y monocorde de sus recurrentes llamados a “democratizar el mundo”. El mandatario dedicó mayormente su oratoria a la agenda exterior: reivindicar la ofensiva contra el terrorismo, cumplir la misión en Irak, ver en un futuro un “Irán democrático y poder ser su amigo”. Pero fue claro: “en el repliegue no hay paz ni honor”. Sin salirse un segundo del texto –parece ser que hubo 200 borradores– no imprimió optimismo, algo que los analistas esperaban dada la baja en su popularidad para su segundo mandato republicano.

El discurso llegó tras un año duro: el devastador huracán Katrina, el caso Plame (CIAgate), las escuchas telefónicas y los aviones secretos de la CIA, la violencia inacabada de Irak, la tercerización de la tortura en países de Europa del Este. Y la lista sigue. En momentos en que un 55 por ciento de norteamericanos no está satisfecho con su gestión, según un sondeo de la revista Times. Sí llevó a cabo un tema de su agenda doméstica planteada en 2005: puso dos jueces de derecha en la Corte Suprema, cuando tiene mayoría republicana en el Congreso. Esto es, las bases de un Estados Unidos conservador. Ayer estaban los jueces del tribunal supremo –incluido un sonriente elegido Alito (ver aparte)–, el cuerpo diplomático y la cúpula militar.

El momento “emotivo” –traducción: el golpe bajo– tuvo lugar cuando Bush mencionó la carta que escribió un militar muerto en Irak y las cámaras mostraron a su sollozante familia en la platea. Minutos antes, la activista Cindy Sheenan, madre de un soldado muerto que había sido arrestada por “infringir” las leyes del Capitolio al querer desplegar un cartel. En marcha está la renovación tan sólo cortoplacista del Acta Patriótica como parte de la “guerra antiterrorista” para un gobierno omnisciente. Frente a la actual coyuntura en Medio Oriente, el presidente norteamericano se refirió al triunfo de Hamas en la Autoridad Palestina y lo instó a desarmarse y reconocer al Estado de Israel, un aliado suyo en la región. Se dirigió al pueblo iraní para pedirles que elijan la libertad. “Teherán tiene una minoría religiosa que ayuda a los terroristas en la Autoridad Palestina e Irak.” Hay que “seguir entrenando las tropas iraquíes, acabar con la corrupción, etc.”. Habrá que sacrificarse, dijo a las familias de los soldados. Un eventual retiro de Irak significaría que el terrorismo “trasladaría su campo de batalla a territorio estadounidense”, sostuvo; “si nos vamos quedarían Bin Laden y Zarqawi en Irak”. “Buscar el fin de la tiranía en el mundo”, un objetivo “histórico, a largo plazo” del que “depende nuestra seguridad futura”.

Dado el actual déficit del presupuesto federal de más de 350.000 millones de dólares, el discurso no tuvo ninguna iniciativa de gasto importante en el frente doméstico. “Hay que mantener la ofensiva contra el terrorismo en casa, por ejemplo “renovar la ley Anti Patriótica”. Recordó que en dos años y medio se crearon 2,6 millones de puestos de trabajo y que el desempeño económico es envidiado por el mundo. Un tema clave fue la energía, donde el presidente instó a un mayor uso de energía nuclear y fuentes de energía alternativa para cortar la dependencia del petróleo importado. Instó a los hostigados fabricantes de automóviles de Detroit a que apuraran sus esfuerzos para desarrollar automóviles híbridos, y vehículos que usen combustibles alternativos como el etanol.

Dijo el mandatario: “Estados Unidos es adicto al petróleo” y el país debe romper la dependencia de los proveedores extranjeros en áreas del mundo consideradas “inestables”. También propuso medidas para reducir los costos de la asistencia sanitaria y para mantener a Estados Unidos competitivo en una economía global: los recortes de impuestos a los más ricos: en los “últimos cinco años se ahorraron casi 9 mil millones de dólares” y por eso pidió perpetuar esos recortes. Pidió que se creara una comisión bipartidaria para analizar el sistema de salud y seguridad social que está sufriendo un costo que no se puede financiar. El año pasado el Congreso noaprobó su propuesta sobre el tema. Por último pidió que se aprobara la negación de todo tipo de clonación.

Según un sondeo dado ayer por la cadena CNN, en los comicios legislativos (se renovarán la totalidad de diputados y la tercera parte del Senado) los demócratas obtendrían un 49 por ciento frente al 43 de los republicanos. Según los analistas, el principal propósito de la ocasión minuciosamente coreografiada era restaurar la autoridad de Bush, y con ella la golpeada moral de las tropas republicanas en el Capitolio, antes de las elecciones de diputados y senadores del próximo noviembre.

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El presidente George Bush con su vice, Dick Cheney, y el presidente de la Cámara de Diputados, Dennis Hastert.
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