EL MUNDO

La situación judicial

 Por Santiago O’Donnell

Assange es un hombre buscado por la Justicia sueca para ser interrogado por presuntos delitos sexuales cometidos en ese país, en agosto del 2010, pocos meses después de haber filtrado más de un millón de documentos militares y diplomáticos de Estados Unidos. En todo este tiempo, Assange nunca fue acusado formalmente en Suecia y al mismo tiempo tiene abierta una investigación por traición, fraude informático y asociación ilícita en Estados Unidos, en la cual tampoco ha sido formalmente acusado. Lleva poco más de mil días asilado en la embajada de Ecuador en Londres a la espera de que se resuelva su situación en Suecia, donde los cargos que podría enfrentar conllevan penas menores o excarcelables, pero ese país se niega a garantizarle que no será extraditado a Estados Unidos, donde los delitos por los que se lo investiga se castigan con hasta 35 años de prisión. La semana pasada la fiscal sueca que lleva su caso, luego de ser intimada por la Corte Suprema de ese país a que resuelva si acusa o no a Assange, finalmente accedió al pedido del fundador de Wikileaks de ser interrogado en la embajada ecuatoriana donde está asilado. La medida podría empezar a destrabar su situación legal, pero Assange advierte que el capítulo sueco es apenas la punta de una madeja judicial cuyo núcleo es la persecución política que sufren él y su organización por parte de Estados Unidos. Assange dijo que la medida de la fiscalía sueca demuestra que él tenía razón, que el caso sueco “se está cayendo a pedazos”, pero que todavía no sabe cuándo podrá abandonar la embajada. “Es una situación muy grande compleja para resumir en pocas palabras. Hay muchos países involucrados. Estados Unidos y sus aliados como Gran Bretaña, Suecia y Australia. También está involucrado el Estado de Ecuador y la región a la que pertenece que busca proteger y defender su derecho a otorgarme asilo, y también otros países que son arrastrados a este conflicto por sus vinculaciones con las actividades de las agencias de Inteligencia de Estados Unidos. Este grupo incluye a Dinamarca, Islandia, Alemania, los bancos que nos boicotearon, como Visa, Mastercard, Paypal, Bank of America y otras entidades internacionales concede en los Estados Unidos, y todo eso bajo el paraguas de una docena de agencias de Estados Unidos que han admitido que nos investigan bajo el liderazgo del Departamento de Justicia y el FBI. En los últimos dos años pasamos de una situación de supervivencia como publicación a una ofensiva en contra de las instituciones que nos perjudicaron. Y lo pudimos hacer gracias al asilo que me dio Ecuador. Pudimos levantar la mitad del boicot e iniciar querellas criminales por actividades de Inteligencia en contra nuestra en Dinamarca, Alemania, Suecia e Islandia. Querellamos a Visa y MasterCard en Estados Unidos. También estamos trabajando en la apelación de mi presunto co-conspirador Chelsea Manning, que ha sido sentenciado a 35 años en Estados Unidos.

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