EL PAíS › JURARON LOS NUEVOS MINISTROS Y LA PRESIDENTA LE HABLó A LA JUVENTUD EN LA CASA ROSADA

“Hay que organizarse para ayudar al otro”

El nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y los ministros Axel Kicillof (Economía) y Carlos Casamiquela (Agricultura) asumieron en un Salón Blanco repleto. CFK recorrió cuatro patios de la Casa Rosada para hablar y saludar a los militantes.

 Por Nicolás Lantos

Unos veinte minutos antes de las siete de la tarde de ayer, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se apeaba del automóvil oficial y volvía a entrar a la Casa Rosada, 47 días después. Atrás quedaron la internación, la neurocirugía y los exámenes cardiológicos, el mes de reposo, las elecciones de medio término, la constitucionalidad de la ley de medios, la nacionalización del Sarmiento; pero también el luto total que comenzó el 27 de octubre de 2010. En su primera tarde de regreso en el Palacio, la mandataria tomó juramento a los tres nuevos miembros de su gabinete, improvisó un discurso que dedicó a los jóvenes que la esperaban en los cuatro patios de la Casa de Gobierno y se reunió en su despacho con los flamantes funcionarios, con quienes delineó algunas primeras medidas de gobierno para esta nueva etapa, que se darán a conocer a partir de esta mañana. Finalmente, CFK abandonó el lugar pasadas las nueve de la noche en el mismo coche que la había traído y regresó a la residencia oficial de Olivos, donde hoy continuará con sus tareas.

El Salón Blanco de la Casa Rosada fue el espacio elegido para la ceremonia formal de juramento del nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y los ministros Axel Kicillof (Economía) y Carlos Casamiquela (Agricultura), y estaba tan lleno que algunas figuras tuvieron que conformarse con ver la ceremonia desde un monitor ubicado para la prensa en una sala conjunta. Sobre el escenario aplaudía todo el gabinete y en las primeras filas, los gobernadores se codeaban con figuras del gobierno nacional y las administraciones provinciales. La asistencia perfecta hacía juego con el entusiasmo de la recepción.

La mandataria apareció rodeada por sus ministro y fue recibida por aplausos que tuvieron una duración de varios minutos. Sonrió, se acomodó el pelo, se buscó en las cámaras, atenta a que todo estuviera listo para su esperada reaparición.

Las primeras palabras públicas de CFK a su regreso fueron dedicadas a la militancia, que seguía lo que sucedía en el Salón Blanco a través de monitores ubicados en los cuatro patios y afuera de la Casa Rosada. “Iba a decir que también están presentes los militantes políticos”, completó, luego de que la locutora oficial anunciara a todos los sectores y personalidades invitados a la ceremonia. El acto fue breve; no tomó más de siete minutos. Kicillof, sin corbata pero con el saco abrochado, fue el más ovacionado de los funcionarios entrantes y Capitanich tuvo su propio “olé olé olé olé / Coqui, Coqui”. De perfil más bajo que sus compañeros, Casamiquela cosechó también aplausos, alentados por un gesto de la jefa de Estado a los asistentes.

Hoy a primera hora comenzará la labor de los nuevos funcionarios. Cerca del flamante jefe de Gabinete prometen darle un nuevo perfil a ese rol, con más diálogo con los distintos sectores y especial énfasis en la gestión diaria. “Vamos a establecer una agenda amplia, dinámica y muy activa”, prometió Capitanich en un breve diálogo con la prensa, quien definió su tarea como “ejecutar las políticas diseñadas por la Presidenta” (ver página 4). Casamiquela también dialogó largamente con las cámaras y los grabadores, y dejó caer algunas definiciones: “Vamos a hacer política –anunció–. Este es un ministerio que tiene profunda implicancia en un aspecto clave para la economía nacional, por lo que vamos a trabajar en comunicación continua con otras áreas.”

“Los extrañé”

–¿Me escuchan?

–¡Síiiii!

–¿Me escuchan bien?

–¡Síiiiiiiiiii!

“¡Cómo los extrañé, por Dios!”, dijo la Presidenta al asomarse al Patio de las Palmeras, donde la esperaba una multitud de jóvenes que estalló en un grito cuando ella hizo su aparición. Agrupados en distintas organizaciones políticas, cada una con sus remeras y banderas, vistos desde arriba parecían manchones de colores que se movían mientras saltaban al ritmo de las canciones: negros y rojos del Movimiento Evita, verdes de Kolina, Azules de La Cámpora.

“Cuando a uno le pasan ciertas cosas, a mí la verdad que me ha pasado de todo, es como que comenzás a mirar las cosas de otra manera –dijo CFK en su primer discurso tras su regreso, ante los jóvenes que la festejaban–. Y yo quiero, en este momento tan especial de nuestra Patria, de un mundo tan complejo, tan diverso, tan conflictivo, que los argentinos unamos esfuerzos.” La Presidenta se recostaba con ambas manos apoyadas sobre la baranda. El viento que corría agitaba la falda blanca con flores negras y brillos que lucía como símbolo de haber dejado atrás el luto total. Detrás de ella, y a sus costados, un puñado de funcionarios se mezclaba con unos treinta adolescentes, con remeras de distintas organizaciones militantes, que la rodeaban como en una vuelta olímpica, dandole aliento.

El mensaje se extendió durante casi veinte minutos. La jefa de Estado habló de “seguir profundizando, avanzando y mejorando” el proyecto, haciéndo énfasis en proteger “la industria nacional, la innovación tecnológica y más educación” para generar valor agregado. “Hay que seguir profundizando el modelo para que cada vez haya más argentinos incluidos y para que nunca más nadie pueda volver a arrebatarnos lo que nos corresponde por derecho a todos los argentinos”, propuso, tras destacar que la desocupación volvió a descender a 6,8 por ciento, un record para el tercer trimestre.

También reconoció que “hay que mejorar” para evitar un problema de “estrangulamiento del sector externo”, por lo que dejó abierta la puerta a la llegada de más inversiones externas en el sector energético: “Nos vamos a asociar porque no tenemos prejuicios, pero nos vamos a asociar en las condiciones más favorables para nuestro país”, aclaró. Por último, volvió a dirigirse a la oposición, a la que le pidió “dejar de lado las frases que sólo sirven para los titulares de un diario, los agravios y las descalificaciones por la descalificación” y los llamó a “discutir ideas y programas” y “cómo implementarlos”.

En el segundo patio que visitó, el de los Patriotas Latinoamericanos, la recibieron manchas amarillas del MUP, rojas del Partido Comunista y celestes de Nuevo Encuentro, cantando más fuerte sobre las palabras de la mandataria, que aquí destacó la situación de Aerolíneas Argentinas, el trabajo en los trenes y prometió “ir por las vías navegables”. Desde el primer piso, el diputado electo Juan Cabandié intentaba calmar a los militantes, pero pronto desistió ante el entusiasmo y se sumo él mismo a los cantos, al igual que Carlos Kunkel y Andrés Larroque. Al fondo del plano, Capitanich sonreía como un niño en la víspera de Navidad. La Presidenta pidió “organizarse para transformar” y llamó a “ayudar al otro e integrarlo a un proyecto de país.”

Hizo dos escalas más, en los patios más pequeños, del Aljibe y Malvinas Argentinas, donde los militantes le revoleaban banderas y camisetas de todos colores, que ella recogía una por una, pero ya no hubo más palabras. Luego de algunos minutos, se recluyó en su despacho con sus colaboradores más cercanos y los nuevos funcionarios, para planear la primera jornada de trabajo de hoy. Ella continuará realizando sus labores desde la quinta de Olivos. El nuevo jefe de Gabinete, en tanto, prometió estar en la Casa Rosada siete y media de la mañana para comenzar su labor.

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La Presidenta apareció rodeada por todo su gabinete y fue recibida por aplausos que duraron tres minutos.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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