EL PAíS › LOS PREFECTOS CUSTODIABAN A NISMAN POR SU PROPIO PEDIDO Y NO PARA ESPIARLO

Otra teoría conspirativa que se cae

La querella de Sandra Arroyo Salgado insiste con la teoría del asesinato, pero su última acusación, que Prefectura seguía en secreto al fiscal, no se sostiene. El mismo Nisman había pedido más custodia por amenazas recibidas.

 Por Irina Hauser

Una de las últimas teorías de la querella de Sandra Arroyo Salgado para insistir con la idea de que a Alberto Nisman lo asesinaron fue que tenía una custodia paralela de la Prefectura Naval que lo espiaba y cuya presencia él ignoraba. Es otra hipótesis que se desmorona. Porque fue el propio fiscal quien había pedido guardaespaldas de refuerzo –además de los que ya tenía de la Policía Federal– en febrero de 2013, en el contexto de una causa judicial donde se investigan amenazas contra él y su familia. Le tocó ser cuidado por prefectos porque es la fuerza de seguridad que actúa en la zona de Puerto Madero, donde vivía. Por la misma razón también recibió custodia su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado. Todo está documentado en una serie de notas enviadas a la fiscalía por el juez federal Luis Rodríguez, quien tiene el expediente sobre las intimidaciones, a lo que se suma material obtenido en un allanamiento a la sede de los prefectos.

“Habida cuenta de las amenazas que vengo recibiendo relativas al ejercicio de mi función y la especial gravedad (...) las que se involucra además del suscripto a mis hijas (...) me llevan a solicitar el incremento del a custodia persona y de movilidad del suscripto y también aquella correspondiente a mi ex mujer, la Sra. jueza federal a cargo del Juzgado federal Nro. 1 de San Isidro, Dra. Sandra Arroyo Salgado”. Así decía la nota enviada por Nisman al juzgado federal de Luis Rodríguez, quien consideró “prudente y aconsejable” acceder al pedido y lo giró al Ministerio de Seguridad. Por ese entonces lo que entregó el fiscal juzgado era un mail titulado “Basta. Hasta acá llegamos”. El texto, del 12 de febrero de 2013, decía “Escuchanos bien, rusito descerebrado. Parece que no entendiste bien cómo cambió la mano. Vas a quedar colgado de un hilo fino que se corte en cualquier momento. Tu gobierno ya negoció dejar de lado la acusación a la gloriosa República Islámica y a Hiballah. Se terminó el apoyo para vos...” Un mail anterior, intimidatorio, había sido de agosto de 2012. Las amenazas denunciadas lo vinculaban el ex jefe de operaciones de la SIDE, Antonio Jaime Stiuso.

La causa que dio origen a esta es conocida como “Leakymails.com”. En ella fue que Arroyo Salgado presentó también el ejemplar de la revista Noticias que llegó a sus manos con la cara de Nisman y una mancha negra (como un agujero) en la frente un día antes de su muerte. Es un expediente que en algunos momentos la ex esposa de Nisman intentó vincular con el que investiga la muerte, como parte de los intentos de desplazar a la fiscal Viviana Fein y como apuesta más alta enviarlo al fuero federal.

En su momento, a raíz del pedido de refuerzos de custodia, el Ministerio de Seguridad hizo un análisis de riesgo sobre la seguridad del fiscal y, si bien concluyó una evaluación positiva sobre el trabajo de sus agentes, admitió que podía ser insuficiente el personal. Le informó al juez que Nisman tenía una custodia de diez suboficiales de la Policía, dos de ellos para custodia personal, y que el edificio ya contaba con dos efectivos de la Prefectura que hacen “adicionales” de manera regular. A eso agregó, por indicación de la Secretaría de Cooperación con los Poderes Judiciales (por entonces a cargo de Cristina Caamaño), un efectivo de Prefectura afuera del edificio, a partir del 21 de febrero de 2013, que haría turnos rotativos. El actual titular de esa área, Darío Ruiz, le informó a Fein: “Se ordenó la implantación de un servicio de consigna domiciliaria en el domicilio de la calle Azucena Villaflor 450, no existiendo al día de la fecha registros de orden en contrario. A Arroyo Salgado también se le asignó más custodia, de la Policía Federal.

Los abogados de Arroyo Salgado habían sembrado suspicacias de espionaje a raíz de la declaración uno de los custodios de la Federal que hablaba de un hombre misterioso que estaba afuera de Le Parc, pero que resultó ser la consigna que el mismo Nisman había pedido. Antes que se supiera eso, y en base al relato de los abogados, los titulares de algunos medios y portales decían: “Nisman murió sin saber que tenía una custodia paralela” o “Nisman era espiado por una custodia paralela”.

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Ya en febrero de 2013, Nisman denunció amenazas y recibió una custodia extra de prefectos.
Imagen: Arnaldo Pampillón
 
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