EL PAíS › VERSIONES DE CAMBIOS EN EL GABINETE DE LA CIUDAD

Buscándole compañía a Juanjo

El fin de la licencia de Alvarez obligará a Aníbal Ibarra a meter mano en su gabinete. Habría más cambios junto a una nueva agenda.

Por S. R.

La idea de que en el corto plazo habrá cambios en el gabinete porteño está instalada entre los funcionarios de la ciudad, pero el punto es el mismo de siempre: Aníbal Ibarra nunca tuvo por costumbre hablar de ese tipo de decisiones y tampoco ahora rompió su silencio. El único indicio que el jefe de Gobierno les ha dado a los pocos allegados con los que conversa al respecto es que las modificaciones que realizará a su elenco de colaboradores irán de la mano de una nueva agenda de gestión, en cuya definición ya está trabajando y que tiene por ejes centrales la reforma del Estado y la descentralización del distrito.
Ibarra se verá obligado a hacer un retoque en la primera línea de su administración en los primeros días de mayo. Entonces, vencerá la licencia por 120 días que Juan José Alvarez pidió en la Cámara de Diputados para incorporarse como secretario de Seguridad a la administración ibarrista, y el duhaldista que llegó para aplacar la tormenta que desató la tragedia de República Cromañón ya dijo que volverá a ocupar su banca.
Alvarez está haciendo fuerza desde el primer día para dejar en su lugar a su segundo y compañero de ruta en anteriores cargos en los que estuvo, Diego Gorgal, un hombre vinculado con el macrista Horacio Rodríguez Larreta. Nadie en el gobierno porteño asegura hoy que Ibarra vaya a cumplir el deseo de Alvarez y son varios los que pronostican que optará por otro reemplazo.
Alrededor de la sucesión de Alvarez hay tantas especulaciones como en torno de la fecha en la que Ibarra realizará los cambios en su gabinete. Hay quienes evalúan que junto con el recambio en Seguridad podría hacer las demás modificaciones. Otros no descartan la posibilidad de que un eventual procesamiento en la causa Cromañón de la ex subsecretaria de Control Comunal Fabiana Fiszbin, quien debe prestar declaración ante el juez Julio Lucini en los próximos días, lo obligue a precipitar las modificaciones para oxigenar su gestión. Y no faltan aquellos que dicen que el Día D será después de que los porteños le ratifiquen su confianza en el referendo de revocatoria de mandato, si es que se hace, o en el momento en que el ibarrismo anuncie que deja de juntar firmas para la consulta, en caso de que consiga juntar las 520 mil que hacen falta para su realización.
Lo más concreto es lo que los colaboradores más cercanos han escuchado asegurar a Ibarra: “No habrá novedades hasta dentro de tres meses”.
La otra pista que el jefe de Gobierno les ha dado a sus íntimos es que antes de tomar cualquier determinación se propone primero definir la agenda que pretende establecer para su gestión hasta la finalización de su mandato y que en función de eso elegirá las figuras y también el organigrama administrativo más adecuado para ejecutarla. Los temas centrales de esa agenda son la reforma del Estado y la descentralización de la ciudad en comunas, e Ibarra está dedicado por estos días a su diseño.
“La definición de la agenda futura no es un tema menor porque, tal vez, obligue a reformular algunas áreas del gobierno. A lo mejor, conviene crear una Secretaría de Reforma del Estado o dejar el tema en manos de un área que dependa directamente de Aníbal o de la Jefatura de Gabinete”, explicó a Página/12 un funcionario que tiene contacto cotidiano con Ibarra. En ese sentido, destacó que “todo eso hay que definirlo previamente a cualquier cambio, como también si es útil seguir manteniendo megasecretarías como la de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable o desdoblarlas”.
Lo que anticipan quienes conocen el pensamiento del jefe de Gobierno es que a nivel de secretarios no habrá más de dos o tres recambios. Dicen también que el grueso de las modificaciones tendrá lugar en las segundas líneas de la administración; o sea, en las subsecretarías y direcciones. Hay nombres que a primera vista de todos aparecen como inamovibles,empezando por el del jefe de Gabinete, Raúl Fernández. En las rondas de café de los funcionarios porteños también se incluye en esa nómina a Roberto Feletti (Infraestructura), Marta Albamonte (Hacienda) y Gustavo López (Hacienda). De Héctor Capaccioli (Descentralización) dicen que el presidente Néstor Kirchner lo llevará a algún cargo en el gobierno nacional, y sobre la situación de Jorge Telerman consideran que Ibarra lo mantendrá al frente de Desarrollo Social, a pesar de que varios –incluido el jefe de Gabinete nacional y adversario suyo en la interna del PJ, Alberto Fernández– preferirían que lo confinara a la vicejefatura de Gobierno.
En cuanto al color político que le daría a su gobierno a partir de los cambios, Ibarra también mantiene reserva y las opiniones a su alrededor están divididas: por un lado, están los que sostienen que se debe reflejar con claridad una coalición con el kirchnerismo; por otro, quienes afirman que es preferible ceder lugares también a los socialistas y a otras expresiones del progresismo. En eso, como en todo lo demás, la última palabra la tendrá Ibarra.

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