EL PAíS › EL EX INTENDENTE OLIVERA SE PRESENTARA PARA LA LEGISLATURA

De jefe porteño a legislador llano

Los radicales lo querrían encabezando la boleta porteña de diputados, pero el sucesor de De la Rúa en la ciudad quiere ir al Legislativo local. Y tiene apoyo táctico de la Rosada.

 Por Santiago Rodríguez

Poco parece importarle a Enrique Olivera aquello de que “después de ser papa no podría ser sacerdote” que alguna vez dijo Carlos Menem para descartar cualquier otra candidatura que no fuera a presidente: el ex jefe de gobierno porteño quiere ocupar una banca en la Legislatura de la ciudad y en poco tiempo más definirá si se lanza a la carrera electoral. Aunque preferirían llevarlo a la cabeza de la boleta de diputados nacionales, los sectores que manejan desde siempre el radicalismo porteño se muestran dispuestos a acompañar su postulación, porque lo ven como una buena figura para empezar a recuperar las posiciones que perdieron en los últimos años. A favor de Olivera están operando también desde la Casa Rosada, donde especulan que su instalación como candidato restaría algunos votos a Elisa Carrió y a Mauricio Macri.
No es que Olivera no quiera volver a gobernar la ciudad de Buenos Aires, una tarea que desempeñó durante unos meses a partir del día en que Fernando de la Rúa dejó la conducción del distrito para asumir la Presidencia: por el contrario, sueña con su vuelta desde el mismo momento en que dejó la posta en manos de Aníbal Ibarra.
La idea de Olivera de postularse como candidato a legislador forma parte de una estrategia que tiene a la jefatura de Gobierno como objetivo final. “Para volver necesita estar en la ciudad y la Legislatura es el lugar ideal. Hoy la representación legislativa del radicalismo es mínima y haciendo una elección razonable al frente de una lista potable tendría posibilidades de articular desde ahí algún armado interesante”, se entusiasman a su alrededor.
Con un partido en crisis y sin figuras descollantes, Olivera no tardó en convertirse en centro de las miradas de los caciques tradicionales del radicalismo porteño, que semanas atrás lograron desplazar de la conducción del Comité Capital a la línea que simpatiza con Ibarra y lo acompaña en su gestión de gobierno. A decir de todos, “Olivera tiene un buen nivel de conocimiento e imagen en la ciudad. Terminó bien y sin ningún problema su mandato y puede caminar tranquilo por la calle”. En su haber cuenta también su paso como presidente del Banco Nación durante el gobierno de la Alianza.
Entre los nombres de quienes se manifiestan dispuestos a respaldar la postulación de Olivera sobresalen los de Enrique “Coti” Nosiglia, Jesús Rodríguez y Rafael Pascual. En las reuniones y cenas que se vienen realizando para armar una oferta electoral que lo tenga por protagonista también han participado dirigentes como el hiperdelarruista José María García Arecha y también los alfonsinistas. De hecho, hace tiempo que Olivera viene trabajando junto a Ricardo Gil Lavedra, un hombre de fluido contacto con Raúl Alfonsín.
Si bien a la mayoría le gustaría que fuese primer candidato a diputado nacional, nadie logra convencer a Olivera de que lo sea. “Como diputado terminaría siendo uno más en la Cámara y perdería su contacto con la ciudad”, explican quienes forman parte de su proyecto. Hay, además, otra razón por la que Olivera prefiere encabezar la lista de legisladores: sabe que frente a Rafael Bielsa, Carrió y Mauricio Macri no tiene chance alguna y que debería resignarse, cuanto menos, a terminar en cuarto lugar.
Quien se ofrece para acompañarlo como cabeza de la nómina de diputados nacionales es Nito Artaza. A Olivera no le parece mal, pero Nosiglia, Rodríguez y Pascual no están convencidos de que sea lo mejor: el capocómico y líder de los ahorristas damnificados por el corralito tiene un definido perfil opositor a Néstor Kirchner y al ministro de Economía, Roberto Lavagna, que podría complicar el sistema de relaciones que han establecido con el oficialismo. El punto es que Artaza tiene armada una línea con dirigentes territoriales del radicalismo con la cual, llegado el caso de que no haya acuerdo para armar una lista de consenso, podría darles pelea en una interna partidaria.La postulación de Artaza tampoco es lo mismo para el kirchnerismo. Como contó semanas atrás Página/12 desde la Casa Rosada alientan la candidatura de Olivera porque evalúan que su buena imagen les resultaría beneficiosa a sus propios planes. La especulación es simple y hasta los mismos radicales la hacen: “Aún cuando tiene un perfil opositor, difícilmente le reste votos a los kirch-
neristas y cualquier porcentaje que saque habrá que descontárselo a Carrió o Macri. En una elección tan peleada como todo indica que será la de octubre, esos puntos por mínimos que sean pueden terminar siendo decisivos.”

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Olivera es una chance radical de recuperar espacios.
 
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