EL PAíS › EL GOBERNADOR DE CORRIENTES, ARTURO COLOMBI, DESPUES DEL TRIUNFO

“Yo estoy de acuerdo con Piña”

Luego de su amplio triunfo, el radical K Colombi diferencia la reforma correntina de la de Misiones en que no buscó la reelección indefinida. Y que la clave fue evitar la nacionalización.

 Por Werner Pertot
Desde Corrientes

Distendido, sin corbata y con la camisa desabrochada hasta la mitad, Arturo Colombi recibe a Página/12 en su extenso despacho, cruzado por cortinados beige. Se pide un café, que nunca llegará, y explica cómo hizo para avanzar contra la corriente antirreeleccionista al evitar que la elección se nacionalizara. “Por eso se puede frenar la idea nacional de avanzar en el sentido contrario”, dice. Está de buen humor y se muestra satisfecho con su victoria sobre el cura párroco de Santa Lucía, José Luis Niella, que intentó impedir que reformase la Constitución provincial para obtener la posibilidad de ser reelegido por un período. Aunque no adelanta si se presentará en 2009, la decisión está cantada luego de que la coalición que encabeza obtuviese 25 de los 39 constituyentes. “Yo estoy de acuerdo con Piña y con lo que sucedió en Misiones”, se defiende.

Radical K, Arturo Colombi asumió en 2005 de la mano del anterior gobernador, su primo Ricardo, con el que ahora se encuentra enfrentado. Apodado “El rey Arturo”, Colombi tomó las riendas de su reino y sentó en su mesa redonda a algunos de los sectores que lo enfrentaron en 2005: el precámbrico Partido Liberal y el Partido Nuevo, del ex gobernador Raúl “Tato” Romero Feris. El acuerdo con esas corrientes le permitió respaldarse para tomar distancia de Ricardo, que controla aún el aparato provincial y a los principales intendentes. Tras la elección, Ricardo dejó trascender que podría acordar con los sectores kirchneristas que impulsaron a Niella. Y le pidió a Arturo que “desarme su alianza con el pasado”.

–¿Le hará caso a su primo?

–Hay que entender bien: el Frente de Todos para la Reforma es una alianza que se conforma para las constituyentes. La actividad política correntina da un salto y mejora, porque oficialismo y oposición fuimos capaces de consensuar en un tema de interés general. Fue positivo.

–Ricardo no parece estar de acuerdo.

–El radicalismo lidera el Frente de Todos y lidera el gobierno. En el período 2001-2005 (NdR: cuando gobernó Ricardo), no se pudo concretar la reforma. Pero hubo media sanción en el Senado. No podíamos pasar este período sin concretarla. En 2001, formó parte de un acuerdo de gobernabilidad que se firmó por iniciativa de la Iglesia y la DAIA con todos los partidos durante la intervención federal. Desde esa época viene el compromiso de reformar la Constitución.

–¿Usted plantea que es anterior a Misiones?

–Sí, pero la reforma tenía que ser antes de las legislativas de 2007, porque entiendo que también se complica ya en 2008. Ya tiene implicancias electorales.

–Pero en estos últimos tiempos fueron las constituyentes en Misiones; luego en Jujuy y en la provincia de Buenos Aires se bajaron los gobernadores y, apenas la semana pasada, se derogó en La Rioja.

–El contexto nacional era adverso. Pero bueno, yo confiaba en que primara la realidad correntina, porque este tema responde a eso. El sistema político entró en crisis en 2001. Y estamos en un camino a la normalidad. Las instituciones caminan en esta transición. Este fenómeno de los curas puede ser que tenga que ver con la crisis de la oposición. Pueden estar cubriendo algún lugar que no cubre la oposición.

–¿Qué consejos tiene para otros gobernadores que quieran evitar el “efecto Misiones”?

–(Se ríe.) No sé, no sé.

–¿Lo ayudó que no se nacionalizara la elección?

–Lo que pasa es que esto responde a la realidad de la provincia y viene desde 2001. Por eso, se puede frenar la idea nacional de avanzar en el sentido contrario.

–¿Se siente a prueba de piñas?

–Nooo, mire. Yo estoy de acuerdo con Piña. Estoy de acuerdo con lo que sucedió en Misiones. Fue un acuerdo nacional. En Misiones se consolida este tema y se desecha la reelección indefinida. Nuestro proyecto habla de uno más uno.

–¿Por qué piensa que fue a votar solo el 51 por ciento del padrón?

–Es un porcentaje realmente muy bueno. En Corrientes, una elección legislativa ronda el 65 por ciento. En una elección donde es un solo tema y donde no hay candidatos locales que traccionan y se movilizan, es una participación alta.

–¿Por qué cree que se achicó la brecha en la capital?

–El hecho de plantear una alianza de muchos partidos deja un espacio importante para la oposición. Yo decía que no tenía que haber tanta competencia porque si no, no salía la reforma. Era uno de los puntos en contra: dejaba margen para la oposición, que fue ocupada por el Frente Cívico para la Victoria. En el caso de Corrientes, tengo que ver, analizar los resultados.

–¿Se va a presentar para la reelección en 2009?

–No sé. Decidiré en 2009. Decidirá mi partido.

–¿Me está diciendo que hizo todo esto para después no presentarse?

–Bueno, porque ustedes miran sólo el eje de la reelección. Esa es su visión. Esto es un compromiso político de todos los partidos para avanzar en la reforma. El tema de la reelección es un tema más.

–Otro de los temas, que introdujo Niella, es la reforma agraria.

–En realidad, introduce este tema. Después se da cuenta y termina diciendo que tiene que empezar el gobierno nacional con este tema. El apunta a la concentración de la riqueza. En esa cuestión que se da después de la crisis y es algo que tenemos que revertir todos los argentinos.

–Niella lo acusó de aprovecharse de la pobreza y repartir dádivas.

–Bueno, eso es una cuestión de siempre.

–Pero usted al asumir dijo que pensaba terminar con el clientelismo político.

–Como acción de gobierno, nosotros tenemos planes y programas que cubren un sector de la sociedad que necesita. Eso es de todos los días. Usted no necesita adicionar nada. Esos planes en una campaña se llaman asistencia. El gobierno nacional y provincial tiene un fuerte programa de asistencia. Tenemos la copa de leche universal, para todos los gurises. Se llega todo el tiempo. Así que no hay necesidad en llegar con la asistencia, como era en otro momento. Donde empezabas a conversar y tenías que resolver problemas urgentes.

–¿Kirchner lo llamó para felicitarlo esta vez?

–No, me llamó el ministro del Interior.

–¿Cómo ve el avance de la concertación que plantea el Gobierno con los gobernadores radicales?

–Bueno, es un espacio válido y yo aspiro a que tengamos muchos temas de coincidencia para la región y para la provincia. Tenemos que aprovechar esos espacios en beneficio de la región. Nosotros partimos de esa mirada con el gobierno nacional.

–¿Cobos sería un buen candidato a vicepresidente?

–Julio es una buena figura en este escenario.


Yanquis y papeleras

–Niella lo acusa de entregarle al estadounidense Douglas Tompkins los Esteros del Iberá.

–Eso es un eslogan más, no aporta al debate. Así que prefiero no contestarle. No aporta a lo que Corrientes tiene que hacer con sus recursos naturales y sus reservas.

–Con respecto a los recursos naturales, ¿sigue apostando a la instalación de una papelera en Corrientes?

–Nosotros tenemos que definir qué es lo que queremos hacer en la Argentina. Este es un tema que hoy es difícil tratarlo, porque tenemos un conflicto con Uruguay. Yo aspiro a que se resuelva este conflicto y que se discuta el desarrollo del sector. Lo que no podemos hacer es mezclar las cosas con el conflicto internacional del Uruguay por el no cumplimiento de un tratado, las cuestiones de medioambiente y la política en un sector.

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Arturo Colombi contó que el Presidente no lo llamó pero sí lo hizo el ministro del Interior.
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