EL PAIS › OFICIALISTAS QUE BUSCAN REORGANIZARSE APARTE DEL PERONISMO

Aprontes del kirchnerismo no PJ

El Frente Grande, el Partido Intransigente, sectores del juecismo y vecinalistas empezaron a reunirse para mantener el perfil de centroizquierda de la alianza oficial. Escarceos con la CTA.

 Por Martín Piqué

Acción y reacción. Los principios de la física tienen una aplicación cotidiana en la política. Quien quiera comprobarlo sólo tiene que observar los últimos movimientos del kirchnerismo no PJ. Desde que Néstor Kirchner hizo pública su decisión de encabezar el justicialismo, los sectores de centroizquierda que lo apoyan comenzaron a inquietarse. Hoy están en estado de asamblea. Una de las consecuencias del desembarco del ex presidente en la estructura tradicional del PJ es que los otros partidos –el Frente Grande, el PI, sectores del juecismo, vecinalistas– empezaron a reunirse para debatir qué hacer. Todos coinciden en que es necesario crear un contrapeso ante el cada vez más poderoso PJ. En esa idea están trabajando el presidente del Frente Grande, el secretario de Integración Económica de la Cancillería Eduardo Sigal y otros dirigentes del kirchnerismo que no revistan –ni quieren hacerlo– en el omnipresente PJ.

La ronda de conversaciones comenzó con algunos tanteos de Sigal. En su condición de titular del Frente Grande, el funcionario de la Cancillería se reunió con varios dirigentes K que no comulgan con la estrategia pejotista. Estuvo con el ex subsecretario de Tierras Luis D’Elía (Federación de Tierra y Vivienda), el intendente de Quilmes Francisco “Barba” Gutiérrez (Polo Social) y Gustavo Cardesa, del Partido Intransigente. También se entrevistó con el sociólogo especialista en temas laborales Julio Godio, asesor de varios sindicatos e impulsor de la corriente Iniciativa Socialista. Asimismo hubo sondeos hacia la agrupación Memoria y Movilización, que encabeza el secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde. La idea de Sigal es construir una confederación de partidos que desemboque en una coalición como El Olivo en Italia.

Aunque en otros tiempos la relación tuvo sus vaivenes, Sigal discutió estos planes con el titular de la comisión de representantes permanentes del Mercosur, Carlos “Chacho” Alvarez. El ex vicepresidente confirmó que desea mantenerse al margen de la política partidaria, pero igualmente escuchó con interés y propuso una agenda de trabajo para este año. La propuesta de Alvarez consiste en organizar cuatro o cinco encuentros para debatir temas programáticos o conceptuales de las fuerzas progresistas. La convocatoria estaría abierta no sólo a los espacios oficialistas sino también a aquellos independientes que alternan críticas y elogios al matrimonio presidencial. Según Sigal, con esas condiciones podrían estar el intendente de Morón, Martín Sabbatella, y el ex de Córdoba, Luis Juez. Sigal no es el único dirigente del centroizquierda que está impulsando una convergencia del espacio no pejota. Desde la ciudad de Buenos Aires están haciendo lo mismo el legislador porteño Gonzalo Ruanova y secretario general del Partido de la Victoria porteño (a nivel nacional lo preside la ministra de Salud, Graciela Ocaña); el titular de Cascos Blancos Gabriel Fuks (Proyecto Popular) y el presidente de la filial porteña del Frente Grande, Alejandro Otero. La idea de los tres es ir articulando las fuerzas autodefinidas como progresistas, sin descuidar las identidades existentes. Lo que buscan es convertir al espacio común en el “eje fundamental” que apoye a Kirchner en la ciudad. A su favor tienen el escaso peso político que en los últimos años ha tenido el PJ en el distrito porteño.

Las reuniones convocadas por Ruanova, Fuks y Otero ya sumaron a otros partidos, como Red por Buenos Aires y el Partido Intransigente. En los próximos días se podrían sumar nuevos interlocutores, en este caso por fuera del campo estrictamente kirchnerista: la idea es tender puentes con la Central de Trabajadores Argentinos, aunque la relación entre la CTA y el oficialismo no pasa por su mejor momento tras la convulsionada conversación que mantuvo la Presidenta con la conducción de la CTA. El cruce de cuestionamientos llegó a un tono tan áspero que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, debió convocar a Hugo Yasky para tratar de remontar el escenario de quiebre definitivo que había dejado la reunión.

A nivel nacional, una de las prioridades de estos contactos es sumar dirigentes con legitimidad, con la mayor representatividad posible. Como este tipo de iniciativas suelen estar pobladas de funcionarios, sus impulsores pretenden que esta vez también se sumen hombres que hayan sido votados en sus distritos, que se hayan revalidado en elecciones. Ya suenan nombres en ese sentido: los de Daniel Giacomino y Martín Farizzano, intendentes de Córdoba y Neuquén. Y todo se está haciendo a contrarreloj.

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El dirigente Luis D’Elía y el dirigente de la CTA Edgardo Depetri ya se reunieron con Kirchner.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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