EL PAíS › EL “APARATO” DE LOS INTENDENTES DEL CONURBANO

Con toda la carne al asador

 Por Martín Piqué

“No hay otra, hoy tenemos que llenar la cancha sí o sí.” La frase resonaba como un mandato entre los intendentes justicialistas que se movilizaron a Núñez para respaldar a Néstor Kirchner, y también para cumplir con los deseos de Eduardo Duhalde. La decisión de colmar el estadio era una apuesta complicada en estos tiempos de decepción y apatía, pero los jefes comunales del PJ –como también algunos dirigentes ajenos al peronismo, la mayoría ex frepasistas– corrieron el riesgo y se presentaron en River Plate con toda la estructura política de sus municipios. Todos sabían que el de ayer no era un acto más, porque Kirchner se jugaba la chance de separarse de sus competidores y mostrarse como el candidato más fuerte del peronismo.
En el entorno del santacruceño, el acto era esperado como el “día D” del tramo final de la campaña. Imaginaban una jornada crucial, con apoyo masivo del peronismo bonaerense y una resonancia mediática que retransmitiera a todo el país el respaldo multitudinario que Kirchner había logrado encolumnar detrás de sí. Pero las cosas no fueron tan fáciles, porque a las ocho de la noche la cancha tenía aún algunos claros. Claro que todavía debían llegar muchos micros, y las placas rojas de Crónica informaban que había un atasco de tránsito sobre la avenida Libertador que se extendía por “varios kilómetros”.
A esa hora, los contingentes del Conurbano que ya habían logrado llegar se acomodaron en la parte del estadio que les correspondía. El más numeroso era el de Lanús –unas ocho mil personas–, que se instaló en la platea Belgrano, donde se ubican los visitantes, y desplegó una enorme bandera azul con letras blancas con la leyenda “Duhalde conducción Quindimil intendente”. Al lado de la gente del eterno Quindimil se ubicó la gente que llegó de Florencio Varela, que hizo flamear banderas verdes y blancas, que son los colores del club Defensa y Justicia. Según el intendente local, Julio Pereyera, la columna de Varela sumaba entre “cuatro o cinco mil personas”, que habían llegado en “220 micros”.
En la platea de enfrente, la San Martín, donde generalmente se ubican los socios de River, se acomodó la gente de La Matanza, con Alberto Balestrini a la cabeza. Las delegaciones de Lanús y Matanza eran las más numerosas, aunque también fue grande la gente que aportó Jorge Rossi, el delfín de Hugo Toledo que ganó la controvertida interna del PJ en Lomas de Zamora. Los contingentes de cada distrito se instalaron en los lugares que le había ordenado la organización. La cancha había sido dividida en sectores, y cada sección electoral tenía asignada una parte. La caravana que llegó de Moreno se agrupó con los de Ituzaingó, Malvinas Argentinas y José C. Paz, las demás localidades del norte-oeste del Conurbano. De Moreno partieron 130 micros y llegaron unas “cuatro mil personas”. “El gran problema era que no había micros, en un día de semana es muy difícil conseguir los ómnibus escolares”, dijo el intendente Andrés Arregui.

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