ESPECTáCULOS › COMO CONSEGUIR BUENOS CDS BARATOS EN BUENOS AIRES

Rescate entre las ruinas

La hecatombe dejó oportunidades, como siempre, para los aventureros. Quienes revuelvan encontrarán grandes sorpresas.

 Por Diego Fischerman

Hace poco tiempo, las grandes cadenas de venta de discos pensaban que Buenos Aires era el mejor mercado del mundo, vendían aquí lo que en ninguna parte y abrían sucursales a lo loco. Después, poco a poco, empezaron a darse cuenta de que la realidad era otra. Que las ventas extraordinarias de los primeros meses tenía que ver con la irrupción de títulos básicos de la historia del rock, el pop, el jazz y la música clásica que jamás se habían conseguido en Argentina. Las sucursales empezaron a quedarse sin material primero y a cerrar después. Y entonces llegó la devaluación. Los discos importados dejaron de llegar al país y, para que las diezmadas compañías (para ese entonces todas habían cerrado sus departamentos de música clásica y de jazz) decidieran la fabricación local debía preverse una venta lo suficientemente voluminosa como para justificarla.
Algunas compañías, no obstante, apostaron a editar algunos títulos dentro de repertorios no masivos. EMI con algunos álbumes del sello Blue Note y con el CD de Daniel Barenboim en vivo en el Colón, Universal con la serie Jazz in Paris, con Diana Krall y con algunos artistas clásicos como la violinista Anne Sofie Mutter (en el Concierto de Beethoven) o el director Charles Dutoit (en un programa dedicado a Piazzolla) demostraron que la decisión no era errada. Ventas que en el caso de Krall rondan las 6000 unidades y un promedio en el resto que no baja de las mil ponen en escena el hecho de que hay un público ávido por escuchar repertorios de los que los sellos consideran difíciles y para el que los precios de Internet (entre 18 y 25 dólares cada CD, contando el envío) resultan prohibitivos. Pero más allá de las novedades y de los planes de las compañías para afrontar el nuevo año (Universal sacará una nueva camada, de veinte títulos, de Jazz in Paris, entre otras cosas) está, por supuesto, dedicarse a lo que todo paisaje posnuclear posibilita: la búsqueda de joyas entre los escombros de la civilización perdida.
En la sucursal de Tower en la calle Florida, por ejemplo, pueden encontrarse a precios un poco mayores que los de antes pero aún así mucho menores que los de cualquier parte del mundo (alrededor de 30 pesos, o sea el equivalente de unos 8 o 9 dólares, algunos títulos magníficos del catálogo del sello inglés Hypérion que, obviamente, le quedaron de clavo. Entre los CDs que no deberían dejarse pasar está Purcell’s London, donde el excelente grupo The Parley of Instruments, que conducen los expertos Roy Goodman (violinista) y Peter Holman (clavecinista, organista e intérprete de flauta dulce), interpreta obras de Geoffrey Keller (una magnífica Sonata para trompeta, dos violines, viola, cello, violone y órgano, Nicola Matteis, Thomas Baltzar, John Blow, John Eccles, William Croft y el propio Purcell. Otros álbumes notables del mismo grupo son Hark How the Wild Musicians Sing, con las canciones con acompañamiento orquestal de Purcell (sin duda uno de los grandes discos dedicados a este compositor), y el que contiene la música compuesta para una representación de La tempestad de Shakespeare por Thomas Linley the younger, un compositor brillante y casi desconocido en la actualidad que vivió entre 1756 y 1778. En el mismo local pueden conseguirse dos CDs exquisitos del sello Deutsche Grammophon: el de la mezzo soprano Anne Sophie von Otter con canciones de cámara de autores suecos y The Vagabond, donde el barítono galés Bryn Terfel hace canciones de Vaughan Williams, Gerald Finzi, George Butterworth y John Ireland. También con canciones inglesas del siglo XX se encuentra allí uno de los mejores discos vocales de cámara de los últimos tiempos, The English Songbook, por el tenor Ian Bostridge.
En Zival’s y en una cadena llamada Yazz se consiguen en oferta, por otra parte, muchos títulos imprescindibles del repertorio popular del sellos Atlantic, entre ellos los discos de Yes (los dos primeros, con Tony Kaye y Peter Banks en la formación, son particularmente recomendables, junto a Fragile y Close to the Edge), Led Zeppelin, Crosby, Stills y Nash, Aretha Franklin, Wilson Pickett (Hey Jude y In the Midnight Hour son dos hitos) yvarios de Ray Charles, entre los que se destacan The Great (donde Charles no canta y sólo toca piano y celesta), The Genius Of, Genius + Soul = Jazz y el que reúne dos LP originales, Ingredients in a Recipe for Soul y Have a Smile with Me. Se consiguen a buen precio, también, el excelente Debut (incluye Play Dead) de Björk y dos volúmenes de grandes éxitos de Linda Ronstadt.

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Björk sus CDs pueden encontrarse en los restos de las grandes disquerías.
 
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