ESPECTáCULOS

El arte de adular a un emperador, según Wolfgang Amadeus Mozart

“La clemenza di Tito” es su última ópera. Este jueves sube a escena, en el Avenida, con un elenco cuidadosamente seleccionado.

 Por Diego Fischerman

Es una extraña manera de figurar en el libro de los records. La clemenza di Tito, escrita por Wolfgang Amadeus Mozart poco antes de morir, es una de las poquísimas óperas serias –si no la única– en la que no muere ningún protagonista. Pero, además, es una de las más bellamente orquestadas y una de sus arias, el rondó “Deh, per questo istante solo”, es una de la más logradas de toda su obra. Este jueves, dentro del ciclo Buenos Aires Lírica, se estrenará una nueva versión en el Teatro Avenida. Con nuevas funciones el domingo 24, el viernes 29 y el sábado 30 y con un elenco de cantantes argentinos cuidadosamente seleccionado, la última ópera de Mozart subirá a escena con dirección musical de Susana Frangi y régie de Marcelo Lombardero.
“Mozart es siempre apasionante”, comenta Lombardero a Página/12. “Pero, en particular, esta es una obra complicada. La historia es dramáticamente débil. Es un tipo de ópera festiva que ya estaba démodée cuando se concibió. Fue escrita para halagar a un emperador, en los festejos por su coronación y, en ese sentido, no tiene nada que ver con las alturas teatrales de Don Giovanni, por ejemplo. Además, se trata de una Roma ficticia, con un emperador más iluminista que romano. De hecho, el verdadero Tito Vespasiano no tuvo nada de clemente. Fue, entre otras cosas, el que inauguró las matanzas públicas de cristianos. Pero ese era el desafío: hacer un espectáculo de esta obra. Trabajamos muchísimo en la teatralidad de los recitativos. Hemos hecho mucho hincapié en la manera de cantarlos. Con Jorge Lavista (el encargado de tocar el continuo, en este caso en un fortepiano de época) hicimos, además, un trabajo de edición sobre la partitura. Y lo que sucede con esta ópera es que, así como el libreto es flojo, tiene una de las mejores músicas que Mozart jamás compuso.”
En cuanto a la concepción de la puesta, Lombardero buscó investigar en la idea de estilo, moviéndose en una zona afín con la de la interpretación musical que, además del fortepiano como instrumento acompañante de los recitativos, respeta el pedido de Mozart de incluir un corno di basetto (un clarinete más grave que el habitual en la actualidad). “Esos instrumentos otorgan, dinámica y dramáticamente, otra textura”, explica. “Y si bien en la música el historicismo está bastante incorporado al universo de lo posible, en el campo de la escenografía y el vestuario está muy poco trabajado. Y, por supuesto, era algo totalmente ajeno a la propia época de Mozart. Cuando en ese entonces se hacía una ópera ambientada un Roma, los personajes estaban vestidos como en el siglo XVIII, con el agregado de una coraza y un gorro de romano. Yo me moví con una mezcla de datos modernos y arcaicos. Aparece la antigua Roma pero, también, la actualidad de Mozart y la nuestra.”
En La clemenza di Tito alternarán dos elencos. En las funciones del 21 y 29, el papel de Tito Vespasiano será cantado por Gustavo López Manzitti, el de Vitelia por Virginia Correa Dupuy, Sesto estará en manos de Cecilia Díaz, Graciel Oddone será Servilia, Adriana Mastrángelo representará a Annio y Publio será Alejandro Mererapfel. En las funciones restantes participarán Osvaldo Ledesma como Tito, Carla Filipcic Holm como Vitelia, Mastrángelo hará el papel de Sesto, Sonia Stelman hará Servilia, Cecilia Aguirre Paz será Annio y Nahuel Di Pietro interpretará a Publio. La escenografía es de Daniel Feijóo.

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El elenco de “La clemenza di Tito”, en el Teatro Avenida.
 
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