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Si se trata de Bob Dylan, todo puede ser reeditado

Aprovechando los últimos avances en la depuración de sonido, su sello está relanzando quince discos capitales.

Ser un seguidor concienzudo de Bob Dylan no es tarea fácil. Buena parte de la mejor música del estadounidense nunca se publicó legalmente. Una anormalidad que explica la prosperidad de una incansable industria pirata de dimensiones planetarias que, aparte de saquear los archivos, también pone en circulación grabaciones de todos sus conciertos. Solo en tiempos recientes su discográfica, Sony, se hizo eco de esa demanda, con la colección The bootleg series, que próximamente se enriquece con un sexto volumen, el doble Bob Dylan live 1964-Concert at Philharmonic Hall, donde también interviene su novia de entonces, Joan Baez.
Por el momento, la gran noticia de Dylan es la edición de 15 títulos clásicos en versiones remasterizadas a partir de las cintas originales. Todos los discos son, en la jerga del mundillo del sonido, “híbridos”: pueden sonar en un reproductor convencional pero sus prestaciones se aprecian mejor en los equipos de Super Audio CD, y seis de ellos también ofrecen la opción de ser escuchados en surround. Tan intoxicante variedad de posibilidades se puede resumir así: esas grabaciones, entre las que están varios de los discos esenciales del siglo XX, suenan ahora con extraordinaria nitidez, revelando una abundancia de detalles y una profundidad insólitas. Dado que Dylan suele optar en el estudio por la espontaneidad, estos lanzamientos también evidencian errores, desajustes y deficiencias técnicas. Todo es parte de la Experiencia Dylan.
Los discos elegidos para la mejora sónica ofrecen, aproximadamente, el mejor trabajo de Dylan en el estudio. De los años ‘60 son The freewheelin’ Bob Dylan, Another side of Bob Dylan, Bringing it all back home, Highway 61 revisited, Blonde on blonde, John Wesley Harding y Nashville skyline. Los ‘70 están representados por Planet waves, Blood on the tracks, Desire, Street legal y Slow train coming. De los ‘80 vienen Infidels y Oh mercy. No hay nada de los ‘90, y el último disco pasado por la nueva tecnología es Love and theft, de 2001. No faltan las tentaciones para fans pudientes: en círculos académicos causó impacto Dylan’s visions of sin, un estudio sobre sus textos escrito por Christopher Rick, experto en Milton, Tennyson, Keats y otras cumbres de la poesía inglesa. Menos esotérica es la banda sonora de Masked and anonymous, película que protagoniza Dylan en compañía de Penélope Cruz. El disco contiene material inédito de Dylan que no entra en la categoría de esencial, pero se complementa con versiones que evitan las obviedades: desde el grupo japonés The Magokoro Brothers a la diva turca Sertab, pasando por una inolvidable recreación de “Like a rolling stone” a cargo de los rappers italianos Articolo 31.

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Dylan, en el célebre show con los Rolling Stones en Buenos Aires.
 
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