SOCIEDAD › EN LA SECCIONAL QUINTA TORTURARON, ABUSARON SEXUALMENTE Y GOLPEARON A UNA MUJER

Una comisaría tucumana de cuidado

La detuvieron en un Carrefour de la capital tucumana y la trasladaron a la comisaría 5ª. La manosearon, le destrozaron la ropa para desnudarla, le pusieron una bolsa en la cabeza, la patearon, le caminaron por encima y la obligaron a lamer los borceguíes.

 Por Mariana Carbajal

Una mujer tucumana denunció que fue brutalmente torturada en la comisaría 5ª de la ciudad de San Miguel de Tucumán, tras ser detenida por la policía provincial, acusada de un hurto en una sucursal del supermercado Carrefour. “Abusaron sexualmente de mí mediante manoseos, rompiéndome los pantalones entre tres policías, por orden de la policía mujer que estaba en la seccional, me torturaron provocándome traumatismo de cráneo, derrame en el ojo derecho, y múltiples hematomas, me caminaron por encima de las piernas y espalda con las botas o borcegos reglamentarios, me obligaron a lamérselos y me patearon incontables veces”, relató Viviana Alderete, de 33 años, vendedora ambulante y madre de cuatro hijos, de entre 17 y 3 años. Todavía se pueden ver en su cara los rastros de los golpes. La semana pasada se desmayó y fue internada de urgencia en el Hospital Padilla, de la provincia. Fue dada de alta, pero todavía siente mareos, presuntamente como secuela de la brutal paliza que recibió. La investigación penal preparatoria del hecho quedó en manos de la fiscalía de la V Nominación de Tucumán.

“Los hechos de tortura y violencia policial se repiten con una violencia sin límites en Tucumán, a lo que se suma la profunda violencia de género y la discriminación a la mujer en las prácticas policiales y judiciales, y en la sociedad en general. Además, en la provincia se creó por ley la Comisión de Prevención de la Tortura, pero, si bien la ley fue sancionada, nunca se la promulgó. Por lo que la comisión no existe y tampoco existe voluntad política de que sea creada”, cuestionó la abogada Alejandra Iriarte, miembro de la Alianza de [email protected] por los derechos humanos de las mujeres. Otra integrante de esa red, Mariana Alvarez, especialista en derechos de género, patrocina legalmente a Alderete. “La mujer está muy mal, no recibió asistencia psicológica de ninguna institución. Lo que evidencia que en Tucumán no está funcionando ningún mecanismo de asistencia a víctimas de violencia, y menos cuando se trata de casos de violencia institucional. Intentamos acudir al sistema de protección de víctimas de violación, pero tampoco cuentan con psicólogas que la puedan atender”, advirtió Alvarez.

Alderete es una mujer humilde. Vive en el Barrio Juan XXIII, conocido como “La Bombilla”, uno de los más pobres de la provincia. La denuncia fue presentada el 16 de agosto. La joven denunció por los delitos de torturas, trato cruel y degradante a una agente y otros policías que cumplían funciones en la comisaría 5ª el sábado 11 de agosto. De acuerdo con la presentación, ese día, mientras recorría con un changuito los pasillos del supermercado Carrefour, ubicado en la esquina de las calles España y Catamarca, de la ciudad tucumana, el encargado del local le dijo que ella no podía estar ahí, que iba a llamar a la policía mientras la tironeaba del brazo. “Yo le decía que no me tironease. Mientras él llamaba a más personas, yo le decía que tenía el dinero para comprar y le mostraba los 650 pesos que tenía en ese momento.” Alderete contó que la llevaron a una habitación dentro del supermercado. “Me tenían boca abajo, con las manos y pies precintados. Llegaron tres policías, dos varones y una mujer, que prestan servicios en la comisaría 5ª, me comienzan a gritar, insultándome y diciéndome ‘acá te callas’, me sacan el dinero del bolsillo y me tiran contra el piso. Me sacan de ahí y me suben al patrullero, donde comienza a golpearme la oficial mujer.” A partir de ese momento, el relato de Alderete es estremecedor. “Cuando llegamos a la comisaría 5ª me tiran en el piso y me llevan de los pelos a la cocina de la misma, ahí me tiran en el piso, me golpean la cabeza, me patean y me ponen una bolsa negra de plástico en la cabeza. Yo pido hablar por teléfono a mis familiares, para que sepan adonde estaba, y me contestan ‘ahora podemos hacer algo mejor, si tenés sexo con nosotros dos te podés ir’. Como no veía nada siento que me trasladan nuevamente a otra habitación contigua en donde me agarran dos de los brazos y un tercero me tironeaba de los pantalones. Me rompen los pantalones y en el forcejeo también el taco de una de las botas, estas prendas aún las tengo en mi poder”, describió la mujer. Y siguió: “Me manosearon, me tocaron los senos, mientras me seguían insultando. Yo gritaba, pero la bolsa me asfixiaba, además ya tenía la cara toda ensangrentada. Como notaban que me estaba desvaneciendo, me decían que podía hacer otras cosas así me dejaban ir. Las otras ‘cosas’ que querían que haga era lamerles las botas a todos los policías que estaban ahí. Mientras les tenía que lamer las botas a todos los oficiales de policía que estaban ahí, ellos comían pizza. Después de tener que hacerles eso me dejaron tirada en el piso y mientras pasaban me pateaban”.

La mujer contó que su pareja, Jorge Andrade, la fue a buscar a la comisaría pero le dijeron que estaba incomunicada, aunque él escuchaba cómo ella gritaba. “Después de los golpes, el intento de violación y las humillaciones no recuerdo más nada, sólo desperté en el Hospital Centro de Salud en los boxes de la guardia, donde me atendió una mujer, que parecía ser médica, que hablaba con la oficial de policía que también me había golpeado la noche anterior. Cuando me despierto nuevamente ya estoy en la comisaría 2ª en una celda, ahí no me maltrataron, ya que estaban asustadas porque me desmayaba constantemente”, agregó Alderete. El domingo 12 por la mañana, precisó, la llevaron a declarar a los tribunales por el supuesto “hurto” al supermercado Carrefour. “La mujer que me tomó la declaración no dijo nada sobre mi estado, pero envió un oficio al médico forense”, indicó. Después de que le tomaran declaración, la joven fue trasladada nuevamente a la comisaría 2ª y recién la madrugada del lunes recuperó su libertad.

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Las marcas en el rostro de Viviana Alderete, pasados varios días de la tortura, son las del salvajismo policial.
 
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