SOCIEDAD

Juegos virtuales para recorrer los lugares más valiosos de la ciudad

Los chicos en edad escolar pueden conocer el patrimonio cultural de la ciudad en el flamante sitio de la Secretaría de Cultura porteña. Los alumnos pueden contribuir en la construcción de un inventario con sus juegos, de sus padres y de sus abuelos.

 Por Eduardo Videla

Conocer la ciudad, y en especial, su patrimonio cultural, también puede ser un juego de niños. Al menos esa es la intención de la Secretaría de Cultura porteña, que ha presentado un sitio en internet dedicado a recorrer los barrios de Buenos Aires, sus lugares más emblemáticos y las costumbres ciudadanas que ya forman parte de su memoria histórica, solo con un clickear de mouse. No es puro material didáctico: el itinerario se presenta a través de juegos, para que los contenidos se despojen del acartonamiento con que suelen ser presentados para los adultos. El material está dirigido a las escuelas, en particular a los chicos de 5º a 7º grado del EGB. La única restricción la impone, hasta ahora, la cantidad de escuelas conectadas a internet: en agosto, la tercera parte de las escuelas primarias contará con servicio de banda ancha.
La puerta para jugar se abre en la dirección www.dgpatrimonio.buenosaires.gov.ar y luego en el banner denominado Versión para Chicos. No hay una farolera pero sí una Farola, el personaje de que se vale el sitio como guía de navegación: una representación en dibujo animado de la escultura de bronce que caracteriza el edificio de La Prensa –hoy Casa de la Cultura– en Avenida de Mayo 575.
La Farola explica que el patrimonio es lo que se hereda de las generaciones anteriores. Luego define y diferencia los bienes inmuebles de los intangibles (desde tradiciones y costumbres hasta comidas y creencias populares), y el patrimonio viviente del arqueológico. A partir de definiciones simples, aptas para escolares, se puede buscar más información en el sitio principal de la Dirección de Patrimonio Cultural. Y allí conocer algunas investigaciones arqueológicas, como la del Convento Santa Catalina de Siena, construido en 1738, y recorrer un muestrario de los objetos coloniales hallados en las excavaciones.
El atractivo mayor, para los chicos, está en el rincón de los juegos: uno de ellos es Preguntas y Respuestas de mi Ciudad, un recorrido por distintos barrios en el cual se avanza a medida que se contestan interrogantes tales como de qué material está construida la Fuente de las Nereidas o por qué razón se conoce con ese nombre al barrio de Colegiales. Una foto sirve de ayuda para contestar el multiple choice y, si la respuesta es acertada, el participante podrá avanzar, eligiendo la ruta más corta para llegar a destino. El objetivo es sumar la mayor cantidad de puntos en el menor tiempo posible y, de paso, conocer aspectos del patrimonio de cada barrio. Los más competitivos, incluso, pueden anotar su nombre y puntaje en un ranking de conocimientos infantiles sobre la ciudad.
La misma meta persigue la “sopa de letras”, que indaga sobre los hitos de algunos barrios, aquellos que fueron relevados más exhaustivamente por la gente de Patrimonio, como la Boca, San Telmo, Flores y San Nicolás, entre otros. Toda la información se encuentra en la página de la Dirección de Patrimonio Cultural.
Hay otro ítem, menos lúdico pero más participativo, titulado “Juegos de mi Ciudad”, una suerte de inventario de juegos, con historia y reglamento incluidos, que está en formación. A manera de ejemplo, puede verse hoy la célebre rayuela, cuya explicación incluye la polémica sobre si el tejo debe ser arrojado con el pie o con la mano, debate que es definido en forma categórica por un párrafo de Julio Cortázar: la piedrita debe empujarse con la punta del zapato. Otro capítulo está dedicado a la bolita, con una descripción de Alejandro Dolina, el reglamento del juego y las adaptaciones que han hecho los chicos de la ciudad –donde escasea la tierra para hacer hoyos– para adaptar la esfera de vidrio a un uso más urbano.
La página fue construida mediante un aporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ya puede ser visitada por cualquiera que tenga acceso a internet. “Para que el patrimonio sea valorado por la sociedad, es importante sensibilizar a los chicos”, dijo a Página/12 la subsecretaria de Patrimonio Cultural, Silvia Fajre. En 2002, la Subsecretaría imprimió folletos desplegables con información patrimonial de los barrios. “Pero ese material es caro y no puede ser de distribución masiva. Por eso pensamos en el sitio en Internet”, agregó la funcionaria.
Hay un ida y vuelta de la información. El sector “Juegos de mi Ciudad” invita a los chicos a participar en la construcción del patrimonio. Pueden hacerlo enviando por mail datos e instrucciones de juegos actuales, pero también de aquellos que divertían a sus padres o a sus abuelos. En esa colección pueden aparecer desde los clásicos “verdad o consecuencia” o la “botellita”, hasta los históricos “gallito ciego”, la “payana” o el “tipoteo”. Como para que algunos los recuerden y nadie los olvide.

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