SOCIEDAD

De Villa Ortúzar al centro en 25 minutos, con la Línea B del subte

Tronador y Los Incas, las dos nuevas estaciones de la Línea B, quedarán inauguradas hoy con un acto en el que cantará Javier Calamaro. Los diseños evocan el barrio y la cultura incaica.

Con la inauguración de las nuevas estaciones de subte Los Incas y Tronador, desde hoy –como alguna vez le pasó a Ministro Carranza en la línea D–, Federico Lacroze perderá su sitial de honor como cabecera de recorrido. Su nombre, entonces, será reemplazado de todas las carteleras y luminarias y pasará a ser nada más que un punto intermedio en el trazado de la Línea B. Esta noticia, mala para el pobre Lacroze, es una excelente novedad para todos los usuarios de la red de subtes y sobre todo para los vecinos de Villa Ortúzar, quienes podrán llegar en sólo 25 minutos desde su domicilio hasta el Luna Park, una utopía imposible de realizar hasta hace apenas 24 horas. Las dos nuevas estaciones, similares en su diseño a Congreso de Tucumán o Juramento, en la D, cuentan con amplios andenes centrales, ascensores para discapacitados, baños y paneles acústicos para evitar la contaminación sonora. Pero así como estas características las unifican, hay muchas otras que las diferencian, ya que mientras Tronador evoca el pasado del barrio a través de una serie de vitrales, Los Incas homenajea a las culturas precolombinas, con cerámicas y una gigantesca máscara incaica dorada sobre el final del andén. Hoy, para celebrar la apertura, desde las 10 habrá un festival musical y se podrá viajar gratis.
Separadas entre ellas por 500 metros, las estaciones Los Incas y Tronador son sin duda las nuevas divas de la Línea B. Construidas en dos niveles amplios y confortables, con todos los condimentos modernos como escaleras mecánicas y ascensores para discapacitados, mantienen sin embargo un toque particular que las diferencia de las estandarizadas estaciones que las preceden en el trazado de la B.
Pintada de color terracota, Los Incas está ubicada debajo de la avenida Triunvirato entre las calles Mariano Acha y Combatientes de Malvinas. De 138 metros de extensión, su principal atracción se encuentra al costado de los andenes, donde enclavada entre los paneles acústicos aparece colocada una serie de 16 cerámicas que recuerda a culturas precolombinas como los chanchay, o los tahuancos, ambas de la zona del Altiplano. Pero si esto es ya de por sí novedoso, la gigantesca máscara incaica realizada por el artista Héctor Pínola –que puede ser vista sobre el final del andén– da al ambiente un clima que transporta a los pasajeros a los tiempos donde Cuzco, tal cual creían los incas, era realmente el ombligo del mundo o al menos del Tahuantisuyo, su imperio.
“Nuestra intención fue que el paseo en subte fuera también un viaje de cultura”, comentó el Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, mientras hacía un recorrido previo por las obras y se daba el gusto de posar para las fotos haciendo las veces de maquinista aunque, a la hora de manejar, dejó paso a los expertos para que lo llevaran de Los Incas a Tronador en un viaje que no insume más de 30 segundos.
En la que ahora será la anteúltima estación del recorrido, si se viaja desde el Centro, los vitrales serán sin dudas lo que más llamará la atención del pasajero. Construida también debajo de la avenida Triunvirato, entre Estomba y Tronador, esta estación tiene una longitud de 153 metros, de los cuales 128 son de andén. Uno de sus accesos, el principal, está ubicado en una plazoleta descubierta entre una de las sedes de la UTN y el supermercado Coto, lo que permite una mayor ventilación y entrada de luz natural al vestíbulo, donde se expone un caparazón de gliptodonte, prehistórico reptil que fue encontrado en el lugar durante las excavaciones.
Al igual que en Los Incas, sobre el costado del andén, se escalonan en este caso una serie de vitrales realizados por Roberto y Ana María Soler, con motivos vinculados con el barrio de Villa Ortúzar como la Chacarita de los Colegiales, la fábrica Sudamtex y los clubes de fútbol, como Colegiales o Argentinos Juniors, que forman parte de la historia local.
Con esta extensión de aproximadamente dos kilómetros, la Línea B pasa a ser la más larga de todas las que cruzan la Ciudad de Buenos Aires y seespera que 8000 vecinos más utilicen diariamente su servicio. “Cuando en 2001 el país se paró, nosotros decimos seguir adelante con el proyecto, con un gran esfuerzo, pero sabiendo que si lo parábamos después iba a ser peor. Ahora se ven los resultado y vamos a seguir. Además de continuar con los trabajos en la Línea H, en octubre, estamos haciendo la licitación para continuar la expansión de la B hasta Monroe, y en pocos días más se licita la continuación de la A hasta Nazca, en Flores”, dijo un sonriente Ibarra, quien a las 10 de hoy volverá al lugar, en este caso a Triunvirato y Avenida de Los Incas, para la inauguración oficial de las estaciones, en un acto donde también se contará con la presencia del grupo circense Vibra y del cantante Javier Calamaro. Después, para todos los que quieran conocer, el viaje será gratis.

Producción: Damián Paikin.

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En la estación Los Incas, una gigantesca máscara incaica corona la evocación precolombina.
Con las nuevas estaciones se suman unos 8 mil usuarios; hoy se podrá viajar gratis desde allí.
 
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