SOCIEDAD

California quedó bajo un manto de humo y cenizas

El fuego provocó 17 muertes y destruyó 2000 viviendas. Schwarzenegger pidió ayuda en Washington.

Miles de bomberos intentaban controlar ayer el fuego en la Baja California ya que, a pesar del descenso de las temperaturas, aún continuaban activos focos de incendios forestales en Los Angeles, San Bernardino y San Diego. Desde la última semana, las llamas destruyeron 2000 viviendas, quemaron 250 mil hectáreas y provocaron la muerte de 17 personas. El gobernador electo de California, Arnold Schwarzenegger, se reunió en Washington con varios legisladores y pidió al gobierno federal una mayor ayuda financiera. Los vuelos comerciales a Los Angeles y San Diego se normalizaron y las autoridades alertaron a la población sobre la contaminación del aire.
Luego de que las nubes provocaron una baja en la temperatura, ocho mil bomberos pudieron ayer sofocar la mayoría de los 10 focos de incendio que desde el martes de la semana pasada se habían extendido –por el calor, las sequías y los fuertes vientos– al sur de California hasta la frontera con México, en donde el domingo murieron dos personas y 560 casas fueron destruidas.
Sin embargo, otros focos aún no habían sido extinguidos: a la noche el fuego se desplazó hacia San Bernardino, al noreste de Los Angeles, y las autoridades ordenaron la evacuación de más de 25 áreas residenciales, ya que 50 mil viviendas estaban amenazadas por las llamas. A pesar del enfriamiento del clima, el Servicio Nacional de Meteorología estadounidense alertó sobre una “amenaza crítica del fuego” debido al aumento de la velocidad de los vientos en las zonas montañosas. Ante la posibilidad de un nuevo avance del fuego, los bomberos iniciaron una campaña para simplificar las operaciones de evacuación e inducir a la gente a “movilizarse rápido” para salir de la zona de catástrofe.
En San Diego, 4000 bomberos habían logrado controlar los incendios y ayer sólo Julian, un pequeño pueblo turístico, continuaba amenazado por las llamas. La mayoría de las playas y ciudades de la Baja California amanecieron cubiertas de cenizas, humo y niebla; el gobernador del estado, Gray Davis, dijo que la calidad del aire “es terrible” y los médicos pidieron a la población que no realice actividades físicas al aire libre: los incendios provocaron una mezcla de partículas microscópicas y gases –como el monóxido de carbono– que puede causar problemas respiratorios a quienes sufren de asma y bronquitis y a niños y ancianos, explicaron los expertos. El fuego quemó tres líneas de electricidad y dejó ayer sin energía a 85 mil habitantes.
Los incendios, que según las estimaciones podría causar pérdidas por más de dos mil millones de dólares, ya provocaron 17 muertos: ayer se encontró un nueva víctima en Alpine, un pueblo de San Diego. Por pedido de Davis (quien había afirmado que este incendio es el peor en la historia del estado), el presidente George Bush declaró el lunes a California “zona de desastre” y así permitió que el gobernador dispusiera de fondos en forma inmediata para la reconstrucción de viviendas y negocios. “El enorme desastre causado por el fuego cambió un poco mi misión. Ahora estoy buscando dinero del gobierno para las víctimas de los incendios”, dijo ayer el actor y gobernador electo de California, Arnold Schwarzenegger, luego de reunirse en el Congreso de Washington con senadores republicanos y demócratas. En septiembre del año pasado, 3200 bomberos sofocaron un incendio en Los Angeles que había provocado la evacuación de 2000 residentes y amenazado a 10 mil viviendas.

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Pese al trabajo de miles de bomberos, aún quedan muchos focos.
 
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