SOCIEDAD

Ginés pide educación sexual para frenar los abortos clandestinos

Para el ministro de Salud, debe impartirse desde la escuela primaria, para bajar la tasa de embarazos adolescentes. Aseguró que en el país hay medio millón de abortos clandestinos al año.

 Por Mariana Carbajal

El ministro de Salud, Ginés González García, insistió ayer en la necesidad de comenzar a impartir educación sexual desde la escuela primaria para bajar la tasa de embarazo adolescente y “disminuir los abortos clandestinos” que –advirtió– suman “medio millón al año” en la Argentina. “Se ha anticipado la edad de inicio sexual y uno tiene que reaccionar, no se puede dejar (el tema) en manos de la escuela secundaria, a donde va menos gente que a la escuela primaria”, concluyó el ministro.
El dictado de educación sexual en las escuelas primarias todavía es una asignatura pendiente en el país. “Lo terrible es que depende de la buena voluntad de cada escuela y de cada maestro, pero no es un contenido transversal ni continuo como debería ser. A veces invitan a personas ajenas a la institución a dar charlas pero no sirve: si la persona no es significativa para los chicos, es difícil que se apropien de los contenidos”, señaló a Página/12 la especialista María Inés Ré, autora del libro Educación sexual en la niñez, un desafío posible, que se publicó en julio y está destinado a docentes. “Con la aparición del libro me empezaron a llamar maestras de jardín de infantes de todo el país, para invitarme a dar talleres de capacitación, con lo cual es evidente que hasta en el nivel inicial hay una necesidad y un interés por el tema”, contó Ré.
En los Contenidos Básicos Comunes acordados desde el Ministerio de Educación de la Nación con las provincias recién aparece la educación sexual en el Tercer Ciclo del EGB y en el Polimodal –donde cursan niños mayores de trece años–, pero sólo en las materias Formación Etica y Ciudadana y Biología.
Ayer, Ginés González García alertó sobre el número de abortos clandestinos que se producen en el país. “La cantidad total de nacimientos es de 700.000, así que estamos en un número (de abortos) altísimo, según nuestras estimaciones” basadas en las internaciones como consecuencia de esa práctica, señaló el funcionario. Al respecto, González García dijo que “esto pasa en todos los sectores sociales, pero particularmente en los que tienen menos fortuna, menos información y menos dinero, y la forma (de solucionarlo) es distribuir más información y propiciar algún tipo de cambio cultural, que es lo más difícil”. De allí que se esté pensando en “impartir educación sexual en las escuelas primarias, que es un elemento formidable porque es muy masivo” para distribuir información, destacó.
El ministro dejó clara su posición en momentos en que en la Legislatura porteña se debate un proyecto para incorporar la educación sexual desde el jardín de infantes, una iniciativa que está encontrando una fuerte oposición en los sectores más conservadores de las iglesias Católica y evangélicas, que se niegan a que sean los docentes y no las familias quienes transmitan a los chicos la información de cómo prevenir un embarazo no deseado (ver aparte).
En algunas provincias como Santa Fe hay programas en marcha en escuelas secundarias. En otras, como en San Juan, se trata todavía de un tema tabú. En Santiago del Estero, están trabajando para que el año próximo se incorpore a la currícula, según adelantó ayer a este diario Miguel Curioni, a cargo del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia desde hace un mes y medio. En 2003, en el Hospital Regional Ramón Carrillo, de la capital santiagueña, murieron una chica de 13 y otra de 14 años a raíz de abortos realizados en condiciones muy precarias. Este año tienen registrados los fallecimientos de una adolescente de 16 y otra de 18 años por las mismas causas. “Volvió la moda de introducirse una sonda con un tutor de alambre o una percha para interrumpir un embarazo no deseado. Lamentablemente, la pobreza es uno de los factores que favorecen estas situaciones”, señaló Curioni. En Santiago del Estero la mitad de las muertes maternas ocurre por abortos clandestinos. Allí, recién a partir de la intervención federal se empezó a hablar de anticonceptivos en los hospitales, porque estaba virtualmente prohibida su entrega durante el reinado de los Juárez. Santiago del Estero es una de las provincias más retrasadas en la implementación del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, por el cual se deben entregar gratuitamente contraceptivos e información a las mujeres en los centros públicos de salud. “Pero también hay serios problemas con el programa en otras como San Juan, Formosa y Tucumán”, advirtió a este diario la epidemióloga Mabel Bianco, de la Fundación Estudios e Investigación de la Mujer. Lucy Collado, del Movimiento de Mujeres Sanjuaninas, precisó que en esa provincia “la entrega de anticonceptivos siempre se retrasa en los barrios y las mujeres pobres se siguen muriendo por meterse una aguja o perejil para abortar”.

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“Se ha anticipado la edad del inicio sexual y hay que reaccionar”, advirtió Ginés.
 
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