SOCIEDAD › POR EL CRIMEN DE LA CHICA EMBARAZADA EN LUGANO

Preventiva a tres policías

Los tres policías acusados por el crimen de Camila Arjona, la chica de 14 años que estaba embarazada y fue baleada hace 12 días en Villa Lugano, fueron procesados por la Justicia y quedarán detenidos. A uno de ellos, el cabo Adrián Esteban Bustos, se le dictó la prisión preventiva por los delitos de “homicidio, apremios ilegales calificados y lesiones leves” y se embargaron sus bienes en 400 mil pesos. Los otros dos policías, el agente Mariano Cisneros y el cabo Miguel Angel Almirón, están acusados por “homicidio calificado en grado de tentativa” en contra del novio de Arjona, “apremios ilegales calificados y lesiones leves”.
La medida fue adoptada por el juez de instrucción porteño Jorge López, quien, además, embargó los bienes de Cisneros y Almirón en 20 mil pesos. Los tres suboficiales prestaban servicio en la comisaría 52 de la Policía Federal, sobre la que pesa un pedido de intervención por parte de la Defensoría del Pueblo porteña a raíz de este episodio.
Al adoptar la resolución, el juez consideró de vital importancia el secuestro, en la comisaría 52ª, de una mochila que pertenecería a Bustos: varios testigos mencionaron durante la instrucción del caso que el hombre que la llevaba colgada fue quien disparó contra Camila, el 1º de abril pasado.
El caso comenzó durante la madrugada de ese día, cuando los tres policías se encontraban tomando cerveza en las inmediaciones de la villa 20, de Lugano. No obstante, una pericia toxicológica realizada tras el crimen de Camila reveló que los suboficiales “se encontraban lúcidos, orientados, coherentes, sin signos de intoxicación aguda evidente”.
Uno de los testigos, Omar Eduardo Plaza, reveló que todo comenzó cuando se negó a un supuesto pedido de los policías de ir a comprarles cocaína dentro de la villa y recibió una fuerte golpiza. El joven, quien se encontraba con algunos amigos, comenzó a correr y fue perseguido por los policías, quienes dispararon al aire.
Eran las 4.30 de la madrugada. Camila venía caminando con su novio por la calle Corvalán, casi esquina Barros Pazos, cuando los policías –que vestían de civil– les dieron la voz de alto. El novio de Camila comenzó a correr, pero la chica, que estaba embarazada, siguió caminando. Entonces, uno de los policías –luego identificado como Bustos– “tomó puntería y empezó a tirar”. Un vecino contó que la chica cayó y que su agresor “le pisó la cabeza” (al examinar el calzado de Bustos se encontraron rastros de sangre).
En las proximidades del lugar se hallaron 16 vainas servidas, casi todas correspondientes a pistolas Luger calibre 9 milímetros, compatible con la herida que produjo la muerte de Camila. La adolescente, según la autopsia, falleció por “lesión por proyectil de arma de fuego en la médula espinal”. Para López, “se encuentra corroborado que sólo Bustos disparó su arma contra la víctima”, en tanto que Cisneros y Almirón lo habrían hecho “al aire” y que ninguno de los tres prestó socorro o asistencia a la menor. El juez pidió además la captura de un ciudadano paraguayo quien la noche del hecho estaba en el techo de una bailanta y desde allí habría disparado contra los policías, a quienes confundió con delincuentes.

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