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Domingo, 4 de septiembre de 2005

LA FRUSTRACION DEL PT Y EL GOBIERNO DE LULA

“Crisis de incompetencia”

Las denuncias de corrupción y la estrategia económica neoliberal cuestionan las bases de sustentación del PT. Políticas alternativas.

 Por Natalia Aruguete

El economista brasileño Alfredo Saad Filho, invitado por el IADE, visitó Buenos Aires y en dialogó con Cash analizó la crisis de su país, la relación con Argentina y la política económica alternativa que podría tener éxito en la región. “Una política de crecimiento con distribución es óptima en términos de resultados a favor de la población pobre”, aseguró.

¿Cómo caracteriza la actual crisis política en Brasil?

–Es una crisis determinada por la trayectoria reciente del PT, convertido en partido político convencional, que necesita financiamiento político en la forma tradicional. Es un gobierno sin un eje político transformador. En el gobierno no hay ideas, entonces hay que negociar todo y hay que pagar a los miembros del Congreso. Es una crisis de incompetencia política. El gobierno de Lula ha cooptado el movimiento popular. El movimiento de masas se ha decapitado. Se ve una estrategia de cooptación y de moderación de las demandas de este movimiento, con el consecuente abandono de las reivindicaciones tradicionales del movimiento en nombre de la gobernabilidad.

¿Cuál es el impacto de esta crisis en la economía?

–El temor fundamental es la contaminación de la economía por la crisis política. Hasta ahora, ambas cosas están separadas. Esto es posible porque los determinantes de esta crisis son fundamentalmente políticos y no hay determinantes estructurales. No se trata de intereses de clases que chocan.

¿Cómo caracterizaría la política económica de Lula?

–Es una política de continuidad del neoliberalismo, idéntica al gobierno anterior, por la convicción de que no hay alternativas y por un miedo terrible a la posible reacción del mercado financiero. Durante la campaña del PT, Brasil tuvo una crisis cambiaria muy fuerte por la posibilidad de que Lula venciera con una política económica distinta a la de Cardoso. Ese evento traumatizó al PT y entregó la política económica a individuos de orientación neoliberal.

¿Se refiere al ministro de Economía, Antonio Palocci?

–Palocci tiene la plataforma más pura de las virtudes del neoliberalismo. El cree, con absoluta convicción, que ése es el único camino posible para Brasil.

¿Cómo sería una política alternativa?

–Desarrollar una política de distribución. Países como Brasil, Argentina, Turquía, Tailandia, que son de renta mediana, tienen posibilidades de hacer políticas distributivas con mayor éxito que países pobres de América latina o de Africa. Una política de crecimiento con distribución es óptima en término de resultados a favor de la mayoría pobre de la población. Lo que existe es una limitación de convicción política, no económica.

A nivel regional, ¿nota cambios en las políticas económicas?

–El neoliberalismo está exhausto políticamente en términos de su legitimidad. Argentina es el ejemplo más claro. Pero el neoliberalismo continúa: consiguió asegurar sus condiciones materiales de reproducción.

¿Cómo evalúa los indicadores económicos de Argentina y Brasil?

–Los buenos resultados se deben a la situación internacional, que es estable y permite flujo de capitales para esos países. Si hay recesión en Estados Unidos o la economía china se desacelera, la situación en esos países cambia radicalmente. Hoy el tope de crecimiento es 3 o 4 por ciento anual, con la excepción de Argentina que había caído mucho. Ya no hay generación de empleo suficiente porque el tipo de crecimiento no la favorece. La situación de crisis no se va a cambiar con crecimiento de 3 o 4 por ciento, ni se va a resolver con el neoliberalismo.

¿Como evalúa la actual relación entre Argentina y Brasil?

–Creo que esa relación ha cambiado estructuralmente en los últimos 20 años. Argentina reconoció que la economía brasileña es mayor y que no es posible rivalizar con Brasil. Desde Brasil, hay una tentativa de subordinar a la economía argentina y tornarla en un punto de apoyo para sus pretensiones económicas y geopolíticas. El Mercosur es parte de eso. Brasil intenta formar un bloque político que sea un contrapeso a los Estados Unidos. Y Argentina es clave en ese contexto.

¿Por qué?

–Porque es el país más grande y económicamente el más maduro de América del Sur. Para la diplomacia brasileña es conveniente que la Argentina esté encuadrada económicamente. En cambio, una rivalidad con Argentina sería destructiva para Brasil y conveniente para Estados Unidos.

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Alfredo Saad Filho: “El gobierno de Lula es uno sin un eje político transformador”.
Imagen: Gonzalo Martinez

Claves

“El temor fundamental es la contaminación de la economía por la crisis política.”

“La política económica es una continuidad del neoliberalismo, idéntica a la del gobierno anterior.”

“La alternativa es desarrollar una política de distribución.”

“El neoliberalismo está exhausto políticamente en términos de su legitimidad.”

“Una rivalidad con Argentina sería destructiva para Brasil y conveniente para Estados Unidos.”

 
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