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Domingo, 29 de octubre de 2006

INFORME ESPECIAL > LOS CAMBIOS ACCIONARIOS DE REPSOL

Fuego cruzado

El desembarco de la constructora Sacyr-Vallehermoso como principal accionista de la petrolera tiene impacto en la estructura de poder empresario en España, pero también en la Argentina. El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero busca defender sus compañías energéticas (Repsol-YPF, Iberdrola, Gas Natural y Endesa), asediadas por las mayores firmas petroleras y eléctricas mundiales. Un cambio de escenario que afectará a todo el sector argentino, pero sin participación local en los ámbitos de decisión.

 Por Raúl Dellatorre

En territorio ibérico se define en estos días el futuro del control energético en la Argentina. La puja que se abre en Europa entre empresas de distinto origen por capturar porciones dominantes del negocio energético dejan entrever un escenario al que el país no podrá ser ajeno: el petróleo, el gas y la electricidad que se produce y consume en el país también serán un espacio de disputa entre las mayores empresas del mundo. Si el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero logra concretar su sueño de conformar un holding energético entre sus empresas “insignia” del sector, ello tendrá el efecto de concentrar en una única mano el control de buena parte de los negocios del área en la Argentina. Pero si el mandatario español pierde la batalla frente a grupos de otros orígenes que se relamen a las puertas de Repsol, Endesa y Gas Natural, también habrá consecuencias; nuevos y poderosos actores tendrán la puerta abierta para tallar en las importantes participaciones que dichas empresas tienen en el país. Una enseñanza, por lo pronto, podrán sacar los políticos con aspiraciones de estadista en la Argentina, cualquiera sea la resolución de la disputa: la energía, como sector estratégico, es una cuestión de Estado, y conservar las empresas clave en esa actividad en manos de quienes compartan el interés nacional no es un tema menor. Así lo hace hoy España, y lo hicieron en su momento Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña.

“Si estos grupos de la construcción que avanzan en el terreno de las empresas energéticas están alineados con el gobierno de Rodríguez Zapatero, como se dice, para Argentina nada debería cambiar, dada la afinidad actual entre ambos gobiernos”, sugirió una fuente argentina del sector, tomando en cuenta las noticias recientes sobre la entrada de Sacyr Vallehermoso al capital de Repsol YPF y del grupo Acciona en el paquete de Endesa. Es más, en el caso de la petrolera, se asegura que el sentido de “operación amistosa” entre el grupo entrante y el actual controlante, La Caixa, garantiza que el management seguirá en manos de este grupo financiero catalán, también de reconocida afinidad con el socialismo de Rodríguez Zapatero.

¿Cambiaría la política de Repsol en la Argentina, en caso de un cambio en su composición accionaria que coloque a Sacyr por encima de La Caixa? Por las razones políticas expuestas, los analistas locales sugieren que no. Incluso, fuentes de la propia petrolera coinciden en Buenos Aires y en Madrid en que la constructora liderada por Luis del Rivero no tiene intención alguna de ocuparse de la gestión de Repsol.

Sin embargo, otras versiones, surgidas de círculos financieros madrileños, señalan que no sería de extrañar que La Caixa se vea obligada a disminuir sus participaciones en empresas industriales (Repsol y Gas Natural, principalmente) por las condiciones que le imponen las normas de Basilea (de supervisión y solvencia bancaria para todas las entidades financieras), como ya lo hizo el Banco BBVA. Desde ese punto de vista, la entrada en acción de las constructoras debería interpretarse como una operación de reemplazo en la gestión de las empresas “insignia” para el gobierno español. En ese caso sí habría que empezar a evaluar la posibilidad de un cambio en el gerenciamiento de las empresas. No sería ajeno a las mismas motivaciones que el Banco Santander (otro afín a los socialistas) esté cediendo sus participaciones accionarias en favor de las constructoras y pase a ocupar el rol, más adecuado a las normas mencionadas, de financiador de estas y otras ambiciosas operaciones de captura de activos.

Aun con perspectivas de estancamiento en la producción, Argentina sigue siendo un activo petrolero y gasífero fundamental para España. Constituye el 50 por ciento de las reservas contabilizadas por Repsol YPF, irremplazables desde todo punto de vista: no está en condiciones de obtener recursos equivalentes en ninguna zona concesionada en exploración que tenga en el resto del mundo, ni hay disponibles activos semejantes en venta en condiciones accesibles para la petrolera española. Bajo control de La Caixa o de Sacyr, la política de preservación de activos argentinos será la misma, en cuanto a preservar el recurso. Por la propia sobrevivencia de Repsol.

Por las mismas razones, los activos de Repsol en Argentina son apetecibles para las petroleras mayores (la española es la mayor entre las medianas, pero no llega a calificar como “grande”). De allí la preocupación de la compañía, y del gobierno español, de protegerla de eventuales embates hostiles para comprar sus acciones. Limitada La Caixa, otros actores toman la tarea de blindar paredes y techos.

La estrategia del gobierno español de sumar en un solo bloque a la petrolera, la gasífera y las eléctricas se asemeja, más que a un blindaje, a la de armar una fortaleza. Desde afuera, las grandes petroleras norteamericanas (Texaco, Exxon) y europeas (British Petroleum, Shell) y alguna energética alemana (E.ON) preparan su artillería para el ataque. Desde Argentina, las centrales térmicas e hidroeléctricas, las distribuidoras eléctrica y gasífera y la petrolera en manos de las empresas españolas involucradas esperan la definición de la batalla para conocer su suerte futura. Autoridades, reguladores, políticos y otros actores argentinos con supuesto papel protagónico en la cuestión siguen el tema sentados frente a la pantalla, esperando el próximo capítulo.

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SUBNOTAS

Energía - control

• En España se define en estos días el futuro del control energético en la Argentina.

• La puja que se abre en Europa entre empresas de distinto origen por capturar porciones dominantes del negocio energético dejan entrever un escenario al que el país no podrá ser ajeno.

• El petróleo, el gas y la electricidad que se produce y consume en el país también serán un espacio de disputa entre las mayores empresas del mundo.

• El gobierno de Rodríguez Zapatero quiere conformar un holding energético. Tendría el efecto de concentrar en una única mano el control de buena parte de los negocios del área en la Argentina.

• Si no lo logra, Repsol, Endesa y Gas Natural tendrían nuevos y poderosos actores de EE.UU. y europeos.

• La energía es una cuestión de Estado.

 
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