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Domingo, 24 de junio de 2007

MERCADO INTERNO Y PRECIOS INTERNACIONALES

Con poca leche

El sector lácteo no aprovecha el contexto mundial por falta de producción que genere excedentes luego de abastecer al mercado interno.

 Por Claudio Scaletta

Mantener un diálogo con un empresario del sector lácteo sobre la marcha de su actividad puede ser una experiencia dura. Aunque el consumidor vea volar los precios en las góndolas, visto desde la perspectiva empresaria el panorama trasunta desolación. Para ellos, no es que trabajen a pérdida, pero tienen la sensación desesperante de “verla pasar”.

Detrás del razonable lobby sectorial existe una realidad objetiva difícil de soslayar. Para buena parte de los productos lácteos el precio interno se separa cada vez más del internacional. Según los analistas locales y del exterior, la secuencia del mercado puede explicarse de manera sucinta. El naciente auge de los biocombustibles ha impactado sobre la demanda de los productos que se utilizan como forraje para los animales, aumentando costos y precios. Al mismo tiempo, la expansión de la economía mundial en general y asiática en particular dio lugar a una mayor sofisticación de la demanda alimentaria, lo que contribuye a retroalimentar precios o, dicho de otra manera, a que la demanda convalide precios más altos. Esta secuencia –de cuyo punto de partida, el despegue de los biocombustibles, se hablará cada vez más– no es sin embargo muy diferente de la que se registra en otros circuitos agroalimentarios, como por ejemplo en carnes y algunos cereales. Por eso, para desentrañar cuál es la singularidad del circuito lácteo, es necesario detenerse en sus particularidades.

La situación de los organismos estadísticos locales hace que resulte difícil contar con cifras confiables sobre la evolución de los precios internos. De acuerdo a datos de la APL (Asociación de Productores de Leche), una entidad sectorial, los precios de la leche cruda se habrían incrementado en un 50 por ciento y los pagados por los consumidores, entre un 30 y un 40 por ciento. Sin embargo, mientras para el mercado interno es razonable una expectativa de 25 centavos de dólar para el litro de leche, en el internacional ese valor podría llegar pronto hasta los 40 centavos. Pero la leche fluida no es el meollo de la cuestión. Cuando se mira el devenir sectorial fronteras adentro se observa que el grueso de las inversiones fueron destinadas a plantas para la producción de leche en polvo. Y la leche en polvo descremada, por ejemplo, se importaba hasta mediados de 2006 desde el norte de Europa a un valor FOB (es decir sin incluir fletes) de unos 2200 dólares la tonelada. A partir de ese momento, el precio comenzó a subir rápidamente terminando el año en 3000 dólares. El pasado abril, en tanto, ya había alcanzado un precio medio de 4450 dólares y podría llegar pronto a 5000 dólares. La evolución de la leche en polvo entera fue parecida, y su precio es hoy muy similar al de la leche descremada. Aunque el resto de los productos lácteos reaccionaron más lentamente, siguieron la tendencia.

Según la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, del total de la oferta mundial de leche –que en 2006 fue de unos 660 millones de toneladas–, sólo se destina al comercio exterior el 7 por ciento. En consecuencia, si alguno de los grandes exportadores tiene problemas, ello repercute rápidamente en la oferta y en los precios. Es lo que sucedió con las importantes sequías en Australia, pero también con la reducción de las disponibilidades europeas. En este sentido, una noticia conocida recientemente agregará combustible al incendio. La UE, en el marco de las reformas a su política agrícola común, dejará de promover las exportaciones de productos lácteos. No está claro si la decisión retroalimentará mayores precios, pero de lo que no hay duda es de que no dejará que bajen.

Visto desde la perspectiva de los productores locales, se trata de un buen momento para producir más y aumentar la participación en los mercados mundiales. Las necesidades macroeconómicas, sin embargo, van en sentido contrario. Según la APL, el pasado abril se registró un record de caída interanual en la producción láctea local. Comparando con abril de 2006, la producción cayó un 17,3 por ciento. Al mismo tiempo, las exportaciones se redujeron en el mismo período un 53,5 por ciento.

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