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Domingo, 23 de septiembre de 2007

TEMOR EN WALL STREET POR LA MAGNITUD DE LA CRISIS DE LOS BANCOS EN EE.UU

Argentina, en el espejo

La Fed bajó medio punto la tasa y continúa inyectando fondos. Financistas recuerdan que el FMI ayudó a la Argentina y luego explotó.

 Por Claudio Zlotnik

Un recuerdo de hace seis años genera escalofríos en algunos de los bancos más importantes de Wall Street. En agosto de 2001, el Fondo Monetario Internacional liberó 8000 millones de dólares a la Argentina y significó el desesperado intento de salvar la convertibilidad. En la práctica, ese préstamo se convirtió en el último puente de plata para los inversores que habían apostado por la continuidad del uno a uno. La fuga de capitales era imparable. Para algunos financistas, el actual escenario financiero internacional tiene un parecido inquietante al de aquel que precedió la debacle argentina.

La sorpresiva rebaja de medio punto en la tasa dispuesta por la Reserva Federal (banca central estadounidense) llevó tranquilidad a los inversores. Los mercados bursátiles reaccionaron en forma positiva, pero persisten las dudas y la incertidumbre respecto del futuro cercano. La salud de la economía estadounidense sigue bajo lupa.

Bancos de Wall Street mantienen una posición pesimista sobre la crisis. Foto: AFP

Hay un dato que genera máxima preocupación. En la actualidad, la morosidad de los créditos hipotecarios de segunda calidad en los Estados Unidos trepa a los 25.000 millones de dólares. Equivale al 14 por ciento de la cartera de ese tipo de líneas. Pero ese nivel crecerá sensiblemente en los próximos meses. Se calcula que hacia fin de año, en apenas tres meses, los préstamos irregulares alcanzarán los 40.000 millones. El brusco incremento se debe a que la mayoría de los créditos hipotecarios fueron otorgados a una tasa mixta: fija para los primeros años y variable para los siguientes. Esta condición influye para que la morosidad aumente rápidamente.

Existe, entonces, máxima alerta en Wall Street, puesto que se han potenciado los argumentos de quienes creen que la actual crisis no es de liquidez sino de solvencia. Y que la economía estadounidense podría ingresar en una etapa de recesión. Si fuera así, ni la inyección de fondos a los bancos ni la rebaja de la tasa de interés evitaría esa instancia. Por ese motivo algunos operadores observan la dinámica actual y la comparan con la versión Argentina 2001. Los millonarios aportes de la Reserva Federal servirían para el salvataje de entidades financieras y de inversores, pero no evitarían una crisis de proporciones.

Se trataría, en ese caso, de una crisis distinta de la de la década del ‘80, que también se originó en el mercado hipotecario. En aquel momento, la solución tuvo un costo de 150.000 millones de dólares. Ese fue el auxilio otorgado entonces a los bancos. Ahora, el aporte de la Reserva Federal ya más que duplica ese monto y hay fuertes presiones para que se diseñe un salvataje a medida de las entidades financieras. Concretamente, la emisión de un bono del Tesoro estadounidense para mejorar sus balances.

En la city porteña hay grandes jugadores que están apostando a un escenario pesimista. Son inversores, muchos de ellos extranjeros, que aguardaban pacientes una recomposición del mercado bursátil para liquidar sus posiciones. La baja de la tasa internacional apuntaló los precios de los papeles de deuda y de algunas acciones. La idea de esos operadores es vender una porción importante de sus tenencias antes de que vuelvan con intensidad las turbulencias.

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