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Domingo, 13 de julio de 2008

FINANZAS > LA ESTRATEGIA DEL BANCO CENTRAL PARA BAJAR LAS TASAS DE INTERES

Disparos a las tasas

La entidad monetaria frenó las expectativas de suba del dólar derrumbando la cotización del billete. Ahora intenta hacer lo mismo con la tasa de interés. El BC ha comprado títulos públicos en cantidad.

 Por Pablo Simián

Con el tipo de cambio bajo control, el Banco Central apunta ahora a redoblar la presión para bajar las tasas de interés. Esa estrategia quedó más clara en las últimas jornadas: no intervino en el mercado de cambios y el dólar futuro cerró en alza después de decenas de ruedas con descensos consecutivos. La preocupación pasó a centrarse en el costo del dinero y en ciertas limitaciones de los bancos para captar depósitos. En este sentido, desde el Central aseguraron que seguirán inyectando liquidez para alimentar la suba de depósitos mediante la compra de bonos contra pesos.

La pérdida de unos 1500 millones de pesos de depósitos que se pasaron a dólares empujó hacia arriba el costo de la tasa de interés pasiva, que promedia el 14 por ciento anual cuando hace un par de meses se ubicaba cerca del 8 por ciento. Por ese motivo, subió la tasa activa y una empresa de primera línea pasó a pagar más del 20 por ciento para financiarse apenas por unos días y los gastos financiados con tarjetas de crédito devengan en promedio el 50 por ciento de interés.

Frente a la volatilidad financiera que irrumpió en el sistema con el lockout agrario, la primera acción del BC fue abastecer sostenidamente la demanda de dólares. En la segunda etapa del manejo de la crisis, las intervenciones oficiales no sólo contuvieron el tipo de cambio, sino que lo arrastraron de 3,22 a 3,04 pesos por dólar en pocos días, consolidando un proceso demoledor de las expectativas alcistas.

Los 3000 millones de dólares de reservas que sacrificó el Central por el “riesgo-campo” se repartieron entre la disposición de billetes a través del mercado contado y la compra de bonos en dólares del gobierno nacional por más de 1000 millones de pesos de valor nominal, con objetivos múltiples: alimentar la suba de depósitos, reducir las distorsiones en la curva de rendimientos de los títulos derivada de la venta masiva por la caída de los precios y, además, reducir el impacto de las operaciones de “contado con liqui” sobre ciertos bonos (una práctica inducida por algunos bancos para fugar divisas).

La inyección de liquidez para bajar las tasas comenzó una vez que se redujo parcialmente la demanda de dólares y, según aseguran en el Central, se profundizará en los próximos días.

Los mecanismos utilizados fueron variados. Uno de los principales consistió en llamados a licitación semanal de Lebac y Nobac por un monto menor al vencimiento. Por esa vía, desde fines de abril se inyectaron más de 3700 millones de pesos. También se recompraron parte de esos títulos a través de operaciones concertadas en el mercado secundario, por más de 2400 millones de pesos hasta mediados de junio. Así, el stock de títulos del Banco Central, que al inicio de la crisis con el campo ascendía a 58.000 millones de pesos, se redujo en 5300 millones.

Además, los operadores de Martín Redrado pusieron a disposición de las entidades financieras una línea de 3000 millones de pesos en pases activos a tasa fija a 1 y 7 días de plazo y una línea de pases activos en dólares de similares características, que aumentó la oferta de dólares sin la consiguiente absorción de pesos del mercado, lo que ayudó a descomprimir la presión sobre las tasas. A fines de junio, el stock neto por esta operatoria ascendía a unos 200 millones de dólares.

Si bien la inyección de liquidez es el objetivo básico de la estrategia desplegada por el Central, la compra de títulos nacionales y Lebac en el mercado secundario permitió reconstruir, además, una cartera de bonos para futuras operaciones de esterilización. Es decir, esos títulos habilitarán una alternativa para absorber pesos del mercado cuando la autoridad monetaria retome su política de acumulación de reservas internacionales.

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La pérdida de unos 1500 millones de pesos de depósitos que se pasaron a dólares empujó hacia arriba la tasa de interés.
Imagen: Rafael Yohai

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