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Domingo, 23 de mayo de 2010

E-CASH DE LECTORES

La clasificación de las empresas en tres grupos: grandes, medianas y pequeñas, además de la utilización de variables sumamente lábiles, no resulta útil para el análisis referido a la formación de los precios. La correcta división, que sí permite ese análisis, es la de establecer dos grupos claramente identificados: a) empresas que por su dominio del mercado en su condición de monopolios u oligopolios se constituyen en “fijadoras de precios”; b) empresas que, contrariamente, son “tomadoras de precios”, para las cuales los niveles de los mismos son un techo igual al famoso y paradójico mercado de competencia perfecta. Si aceptamos que esta división es la correcta, estaremos en condiciones de clarificar el tema de los “precios”. Las primeras, “fijadoras de precios”, enfrentan dos variables para fijarlos: a) variable mercado y b) variable costos. La segunda no les interesa ni preocupa. La primera sí, dado que es la que les resuelve el volumen de unidades a colocar, reduciendo el nivel de incertidumbre. Este se resuelve también por acuerdos entre las empresas oligopólicas para el respeto de sus nichos de mercado, que reduce la mentada competencia oligopólica. Resuelto el problema de la cantidad de unidades a colocar, siempre aceptando que puede quedar un margen de no certeza, los precios unitarios multiplicados por los volúmenes a vender fijan el Ingreso Total, que si llega a ser suficiente para que una vez descontados los costos globales les otorgue un satisfactorio rendimiento sobre el capital invertido, se dé por resuelto el problema. ¿Cómo reaccionan estas empresas con alguna de las causantes que los economistas clásicos señalan como causantes de la inflación? Emisión de moneda o monetarismo, o aumento de costos particularmente laborales o aumento de demanda, o demanda agregada, que sería la consecuencia lógica de la mayor capacidad de adquisición por parte de los compradores. “El aumento de la oferta”, para lo cual hay que producir más, en alguna circunstancia cuando no existe capacidad ociosa, invertir, partiendo de la base de que el mayor volumen traerá, inevitablemente, dado el comportamiento de los costos, una baja de precios en toda la línea, desde la unidad 0 hasta la nueva unidad N. El Ingreso global será inevitablemente mayor con todas sus consecuencias. ¿Por qué se da el caso, como sucede actualmente en el mercado nacional, de que como resultado del incremento de la demanda como resultado de la asignación por hijos, el incremento del número de jubilados y pensionados, las actualizaciones de otras políticas distributivas, a pesar de aquellas ventajas otorgadas por el mayor volumen productivo, los precios aumentan en vez de ser menores, generando inflación? Porque las empresas tienen otra opción a la de aumentar la oferta para lo cual deben invertir. Ignorando el nuevo volumen que podrían alcanzar, resuelven el problema de aprovecharlo, aumentando los precios ignorando la demanda agregada, para alcanzar el mismo o mayor Ingreso Global, sin inversión, por lo cual mantienen el rendimiento sobre el capital invertido, o como decimos, aumentarlo, dado que los productos poseen elasticidades diferente por lo cual de algunos no se puede prescindir –los aumentos de precios obligan a su pesar– seguir adquiriéndolos. ¿Y los menores costos?: todo para ellos; nada para el resto.

Rubén Visconti profesor titular de Costos de la UNR [email protected]

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