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Jueves, 5 de junio de 2008

TEATRO › GRACIELA DUFAU Y EL ESPECTáCULO CONFIDENCIAS DE UNA BRUJA

“Necesito crear espacios de armonía”

La actriz integra textos ajenos y propios en un monólogo que forma parte de la celebración por los 70 años de Clásica y Moderna y en el que se destacan “historias de amor, dentro de un marco de belleza. Prefiero que no sean sufrientes”.

 Por Hilda Cabrera

“Este es un lugar muy querido por mí. En otra época cocinaba gente con alguna popularidad. Cuando me invitaron a oficiar de chef dije que sí, pero el que cocinó fue Hugo.” En aquella ocasión la actriz Graciela Dufau hizo trampa, pero el director Hugo Urquijo, su compañero desde hace años, se lució. La actriz rehusó, en cambio, veinte años atrás otro ofrecimiento. Se trataba entonces de armar un unipersonal en ese mismo espacio: el bar, restorán y librería Clásica y Moderna. Cuenta que la asustaba ver el trajín de los parroquianos en busca de una mesa o consultando el menú, y en el mejor de los casos haciendo silencio en el momento apropiado. Hoy es diferente: se siente mucho más confiada, y no sólo estrena allí su espectáculo Confidencias de una bruja, dirigida por Urquijo, sino que se atreve a inaugurar un horario inhabitual: los sábados a las 18. Esta vez su monólogo incluye textos propios, relatos de autores hispanoamericanos consagrados, un escrito de Urquijo inspirado en un caso clínico del neurólogo y escritor Oliver Sacks (de quien el inglés Peter Brook trasladó otro caso bajo el título de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, vista en Buenos Aires), y La abuela Dorita, de Juana Rottemberg, extractado del libro Los nietos nos miran. Fueron justamente los cuentos que conforman este volumen los que, bajo la forma de monólogo, ofreció Dufau, en 2004, sobre dramaturgia de Beatriz Matar. Confidencias... se estrena este sábado, como parte de la celebración de los 70 años del local, levantado por Francisco Poblet y sostenido tras su muerte por sus hijos Natu y Paco Poblet.

“Pensábamos hacer una puesta que se asemejara a un brindis por la poesía, pero Hugo está dirigiendo Como blanca diosa, de Daniel Dalmaroni (un estreno del lunes 16, en el Teatro del Pueblo), donde también actúo, y a continuación hará las puestas de El acompañamiento, de Carlos Gorostiza, y Gris de ausencia, de Roberto Cossa. Decidimos entonces rearmar un trabajo que ya habíamos mostrado en algunas ciudades de provincias, como Santa Fe, Mendoza y Tucumán.” La actriz optó por el mismo título de su libro, publicado en 1995 por Planeta y presentado en Clásica por el periodista Carlos Ulanovsky. Festeja además su participación en la obra del platense Dalmaroni, donde se narra la historia de una mujer que dice tener una hija de Sandro. Las coincidencias suman, y Clásica se revela como un lugar mágico para Dufau, que debuta en el miniescenario en el que se halla ubicado el piano donado por Sandro. La actriz recuerda que en ese bar se reunió con la mujer de Gabriel García Márquez cuando estrenó Diatriba de amor contra un hombre sentado. “Estuvimos aquí con Mercedes Barcha y con otra gente querida”, dice. Y no olvida otros encuentros. Uno de éstos con la española Pilar Miró, la premiada directora de El crimen de Cuenca, Gary Cooper que estás en los cielos y Beltenebros.

–¿Qué le importa destacar en Confidencias...?

–Historias de amor, pero siempre dentro de un marco de belleza. Prefiero que no sean sufrientes, que guarden un lugar al humor no banal. Algunos de estos relatos describen fantasías eróticas de gente de toda edad, como La abuela Dorita. Vivimos en un mundo impiadoso, convulsionado: duele ver a tantos chicos y jóvenes a la deriva. Es cierto que a veces nos volvemos indiferentes. No quiero eso, pero tampoco puedo vivir penando. Necesito crear espacios de armonía. Esto es lo que intento hacer también en la radio, donde tengo un programa dedicado a la literatura, el teatro, el cine y la música (los sábados a las 21 por La Isla, FM 89.9).

–¿Habrá una rotación de textos?

–Sí, vamos a introducir nuevos, algunos sobre amores sólidos y otros sobre amores líquidos, sobre la fragilidad de los vínculos que describió el sociólogo Zygmunt Baumann. Estar conectados pero a la distancia, como armar y finalizar una relación amorosa por Internet.

–¿Y eso conforma?

–A mí no me conformaría: necesito amores sólidos, como necesito el libro.

–¿Qué tipo de libro?

–Mis lecturas están muy mezcladas. Me interesan tanto los ensayos de Baumann como las novelas de Arturo Pérez-Reverte. En teatro busco el placer de trabajar en equipo. Me sucede ahora también en Como blanca diosa, donde están Ricardo Talesnik, Cecilia Dopazo y Néstor Caniglia. Ahí el autor muestra el disparate de poner las propias expectativas de vida en un ídolo.

–¿Como otra forma de despersonalización?

–Sí, por eso el primer título de esta obra era La vida de los demás. El amor sólido es otra cosa: es el que acompaña y sostiene.

–¿Por qué introduce en Confidencias... cuentos de Las mil y una noches?

–Me gustan los cuentos sufíes, transmiten ideas de manera sencilla, aleccionan y son reveladores. Parten de una filosofía de vida.

–¿Este es otro espectáculo de autogestión?

–¿Y qué otra posibilidad tenemos para hacer lo que deseamos, cuando, como yo, se tiene una larga historia como ciudadana argentina que ha visto demasiadas cosas? Todavía me asombran las transformaciones: de niña viajé en tranvía, una antigüedad, y ahora armo los afiches de nuestros espectáculos a través de Internet, compartiendo el trabajo con gente que se encuentra en Córdoba y Rosario mientras yo permanezco en Buenos Aires. Un progreso. Sin embargo, se suceden hechos que nos mantienen en el pasado y siguen doliendo.

–¿Eso la desanima?

–Pierdo aguante. Ya no soy una muchacha de treinta años con esperanzas de cambiar el mundo. Ahora me adapto a las situaciones, pero cuando veo que se cae en los mismos errores me desaliento. ¿Cómo es que los argentinos soportamos ver siempre la misma triste película?

–Algo cambió. El deterioro y la pobreza no infunden temor...

–No estoy tan segura de eso. Sin trabajo ni educación no habrá rejas altas que resistan a la rebelión de los que padecen hambre.

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Dufau también actúa en Como blanca diosa, pieza de Daniel Dalmaroni que se verá en el Teatro del Pueblo.
Imagen: Pablo Piovano
 
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