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Domingo, 29 de marzo de 2009

TEATRO › CLAUDIO TOLCACHIR EN RESISTENCIA

Conflictos de oficina

 Por Cecilia Hopkins

Formado junto a Alejandra Boero, Claudio Tolcachir pasó años actuando antes de iniciarse en la dirección. Pero dejó pasar mucho más tiempo aún para animarse a la escritura. Su primera obra fue la exitosa La omisión de la familia Coleman, historia familiar atípica que mereció premios y giras nacionales e internacionales. Su segunda obra, Tercer cuerpo, representará a Buenos Aires mañana en la Fiesta Nacional del Teatro de Resistencia, Chaco. Como en la anterior, Tolcachir da forma a historias entrecruzadas, esta vez de carácter muy íntimo, que tienen lugar entre los escritorios de una oficina pública que se adivina a punto de colapsar. La obra, que luego de la fiesta volverá a la sala Timbre 4 de Boedo 640, una casa convertida en espacio cultural, está interpretada por Ana Garibaldi, Daniela Pal, José María Marcos (en los roles más sobresalientes), Hernán Grinstein y Magdalena Grondona.

“Me gusta probarme en distintos terrenos, cambiar de registro de actuación o descubrir que puedo armar una estructura teatral”, afirma este director habituado a pasar del circuito alternativo al comercial. En estos días ensaya Agosto, del norteamericano Tracy Letts –galardonada con los Pulitzer y Tony 2008– con un elenco integrado por Norma Aleandro, Mercedes Morán, Andrea Pietra, Eugenia Guerti, Lucrecia Capello y Juan Manuel Tenuta, entre otros actores, 13 en total.

–¿Pasó de los grandes conflictos familiares a resquemores de oficina?

–Las obras implican mundos diferentes. En La omisión... me interesó investigar la familia como excusa para hablar de cierto comportamiento social relacionado con el individualismo y la inmadurez. En Tercer cuerpo me atrajo el mundo laboral de unos seres adultos, huérfanos en muchos sentidos, que trabajan juntos en un espacio donde ni la ambición ni el sueldo son una cuestión central, porque se trata de un empleo municipal donde tienen asegurado el cargo por el resto de su vida. La pregunta de estos personajes parece ser “¿Qué hago con el resto de mi vida, qué hago para llenarla, a qué me dedico para sentirme vivo?” Ese es el punto de inicio.

–Son historias de soledad e indiferencia, pero por momentos, de intromisiones forzosas...

–Estos personajes experimentan una convivencia forzada, comparten la mayor parte del día pero aun así no les interesa saber quién es el otro ni se dejan conocer. Tal vez todo lo que uno crea no sea otra cosa que una metáfora de lo que vive y lo que ve, lo que le duele.

–¿Cómo delineó cada personaje?

–Fueron creándose a partir de sus secretos. Casi diría que cuando supe lo que cada uno escondía, supe quiénes eran. Estos personajes urbanos tienen secretos mínimos, tal vez, pero que los avergüenzan tanto que construyen sus vidas apoyándose en la mentira. La obra habla de un mundo inmaduro y pudoroso: estos personajes no pueden acercarse a la felicidad porque no tienen la posibilidad de asumir esas verdades que esconden.

–¿Qué expectativas tiene en relación con su presentación en Resistencia?

–Lo que más nos entusiasma a todos es la posibilidad de llegar a públicos que de otra forma nunca podrían ver esta obra. Eso tiene un valor enorme, además de conocer lugares y gente de otras regiones: es muy enriquecedor conocer qué está buscando cada uno desde su lugar y contra qué cosas está peleando.

–¿Cómo se perfila la puesta de Agosto?

–Los ensayos transcurren en un clima de gran calidez y un profundo amor por experimentar y descubrir los infinitos resortes de un texto extraordinario. Todos trabajan con enorme compromiso y confianza y eso genera un clima del teatro vocacional en el sentido más hermoso del término. Como productor, Daniel Grinbank hace una gran apuesta en un año tan complejo, apuesta por un gran texto y un gran elenco.

–¿Continúan las dificultades para mantener salas como la suya?

–Sí. Sigue siendo bastante complicado. Necesitamos reglas más claras para saber cómo continuar. Creo que tiene que reconocerse el valor del teatro independiente en una ciudad como Buenos Aires porque es una de sus características particulares. Tanto es así que en cualquier lugar del mundo son conscientes del movimiento cultural que aquí se genera. Me parece que es un valor agregado al turismo, porque genera nuevos emprendimientos y nuevos empleos. Necesitamos que esta gestión no ponga trabas para que nuestra actividad siga creciendo.

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