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Lunes, 26 de diciembre de 2005

TEATRO › MARIA LEAL, PROTAGONISTA DE “PEQUEÑO MATRIMONIO ILUSTRADO”, DIRIGIDA POR CARLOS MORENO

“Todo matrimonio tienen sus devenires”

La obra francesa, adaptada también por el director Carlos Moreno, expondrá en el teatro Corrientes de Mar del Plata las venturas y desventuras de dos matrimonios de clases diferentes pero con conflictos que se rozan. Los otros protagonistas son Arnaldo André, Claribel Medina y Antonio Grimau.

Ella fue la inocente joven de Simplemente María, allá por el ’68. Luego tuvo su primer protagónico con María Chiquita y más tarde se convirtió en esa querible empleada doméstica que como una madre cuidaba a tres chancles en ¡Grande pa! Conocida por su amplia trayectoria en TV –hasta fue conductora de un ciclo adolescente (Hasta las manos)–, María Leal también es un bichito del teatro. Trabajó con éxito en Esa relación tan especial, junto a Virginia Lago; fue una de las mujeres que brindaban su punto de vista femenino en Monólogos de la vagina, y este 29 de diciembre llegará al Teatro Corrientes de Mar del Plata en Pequeño matrimonio ilustrado, una comedia francesa con dirección de Carlos Moreno (quien también adaptó el texto original de Robine y Palmade), que protagonizará de miércoles a domingos junto a Arnaldo André, Claribel Medina y Antonio Grimau.
Enamorarse, casarse, tener hijos, una casa, un auto, unas vacaciones, amigos, allí estarán todas las pequeñas delicias de la vida conyugal, pero también las pequeñas discusiones, las pequeñas mentiras, los pequeños prejuicios, infidelidades, hipocresías, intolerancias... “Son dos matrimonios y su devenir”, cuenta Leal acerca de Pequeño..., en diálogo con Página/12. “Les pasan cosas comunes, como a cualquier matrimonio, ya sea en Francia o en Argentina. Lo que se muestra son las relaciones entre seres humanos, no importa qué idioma hablen, por eso el texto se mantuvo casi en su totalidad”, aclara.
Antonia y Gerardo (interpretados por Medina y Grimau) y Felipe y Margarita (André y Leal) son dos parejas amigas que vivirán “los mismos conflictos, aunque son muy diferentes, en tanto clase social”, adelanta la actriz. “Margarita, que es mi personaje –sigue–, es una mujer que depende de su marido, no trabaja, es alegre, un poco distraída pero muy luminosa. Felipe y Margarita tienen en claro que se aman. A pesar de las adversidades y los desencuentros que pasan, saben que el otro es el amor de su vida y eso los hace luminosos. La otra pareja es más tosca, sobre todo el personaje de Antonio (Grimau), y eso sirve para darle distintos colores a la escena.”
–¿Y cómo abordaron los personajes?
–Partimos de la relación con la pareja. Para lograr la complicidad y el conocimiento mutuo, trabajamos de a dos, en mi caso con Arnaldo (André). Inclusive nos juntábamos una hora antes del ensayo para pasar letra, pero también para pasarnos la vida, para lograr esa complicidad que luego tiene que verse en el escenario.
–Igualmente, ustedes ya habían trabajado juntos...
–Sí. Con Arnaldo hicimos un Migré en los ’80 y hace rato que teníamos ganas de volver a trabajar juntos. Con Antonio había trabajado una vez haciendo un ciclo basado en las novelas de Corin Tellado. Y con Claribel no trabajé nunca, pero me había cruzado con ella en alguna oportunidad y es tan alegre, rica, encantadora...
–¿Y cómo surgió la oportunidad de hacer esta comedia?
–Yo terminaba de hacer La brisa de la vida, con Rita Cortese, que era algo denso y dramático, y me llamaron para hacer esta comedia liviana y por primera vez en la vida dije “voy a Mar del Plata”. Nunca había ido porque soy un poco fóbica y cuando hay mucha gente me pongo nerviosa. Por eso no voy a fiestas ni estrenos, soy más bien tranqui, de guardarme.
–¿Y te animaste a ir a la Feliz, a entrar en la competencia feroz de los espectáculos?
–Yo no creo que en nuestro caso entremos en la competencia. Somos un grupete que va a hacer la suya, a trabajar y nada más. Eso que dicen que uno va primero, segundo o tercero, no me importa. Sí importa que el teatro esté lleno y ojalá que le vaya bien a todo el mundo.
Con voluntad de hacer “rancho aparte”, Leal se muestra conforme con este trabajo que, para hacer reír, apelará a los procesos de identificación del público con los pequeños conflictos cotidianos de un matrimonio tipo. Para el año próximo, además, tiene en sus planes trabajar en una obra inédita de Nelly Fernández Tiscornia –A la sombra del olmo–, de la cual presentó junto a Virginia Lago un semimontado durante el ciclo Teatrísimo, y luegode su reciente retorno a la TV en Mujeres asesinas (no se la había visto en este medio desde Resistiré), confiesa que le “encantaría hacer un unitario”.
–Entonces, ¿teatro o televisión?
–Yo hice mi carrera más que nada en TV, aunque empecé en teatro. La TV es masiva, en cambio el teatro es caro y eso a mí me da mucha rebeldía. Pero no hay otra posibilidad. Y una entrada es mucha plata, si va una familia entera, pero si no se cobra eso el teatro se transformaría en un lugar de actores de elite, que pueden darse el lujo de actuar porque pueden sostenerse económicamente. Eso no sería profesional; se debe poder vivir del trabajo. En la TV la ventaja es que se puede llegar a todas las casas. Y en el teatro es la devolución in situ, toda esa energía maravillosa que da la gente.

Informe: Alina Mazzaferro.

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María Leal, todavía recordada por aquella Simplemente María.
 
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