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Sábado, 21 de abril de 2012

TEATRO › DIEGO FATUROS, AUTOR Y DIRECTOR DE AMANDA VUELVE

Crear vida donde no la hay

En su obra montada en Timbre 4 muestra a una mujer madura, interpretada por Marta Lubos, en tren de sobrellevar su soledad.

 Por Cecilia Hopkins

Escrita y dirigida por Diego Faturos, Amanda Vuelve muestra a una mujer madura en tren de sobrellevar su soledad. Así, la espera del ser querido asume la forma de una metáfora del deseo inalcanzable. Interpretado por Marta Lubos, este personaje melancólico o esperanzado, agrio o divertido, según el caso, interrumpe sus soliloquios para cruzar algunas palabras con su criada (Sandra Villani), único vínculo que establece con un mundo que le resulta ajeno y hostil. El diseño de la escenografía (un plato giratorio que alude al penoso transcurrir del tiempo) pertenece a Sofía Rapallini; la iluminación, a Ricardo Sosa. La música es ejecutada en vivo por Matías Macri.

Formado como dramaturgo en los talleres de Ricardo Monti, Faturos es también actor: además de haber intervenido en El puntero el año pasado, forma parte del elenco de La omisión de la familia Coleman, obra de Claudio Tolcachir que continúa presentándose en gira. Según cuenta en la entrevista con Página/12, en 2008 conoció a Lubos en ocasión de coincidir en Francia los elencos de La omisión... y Espía a una mujer que se mata, de Daniel Veronese, donde revistaba la actriz. Faturos, quien ya estaba madurando la escritura de su obra, encontró en Lubos a la intérprete ideal y pensando en ella concluyó la pieza: “Siempre la admiré como actriz, la había visto dirigida por Veronese, también en cine (La niña santa, El pasado) y En casa, en Kabul, dirigida por Carlos Gandolfo”, enumera el autor y director.

–En su obra, el personaje que espera se llama Amanda, igual que la persona esperada. ¿Quién es Amanda, qué representa?

–Amanda representa la ilusión, el deseo. Pero cada espectador podrá construir su propia Amanda, porque creo que todos esperamos algo de alguien que no está. La protagonista espera sin bajar los brazos y se embandera en una batalla perdida como si Amanda recién se hubiera ido. Esto me hace pensar en la capacidad de la espera y en la aceptación de las cosas que finalmente concluyen.

–¿Habla de la soledad y de la imposibilidad de aceptar la realidad?

–Sí, pero también del valor del amor, de mantener viva una ilusión a cualquier precio, con el objeto de mantener intacto el deseo.

–¿Por qué el personaje dice que sería deseable que todos fuéramos Amanda?

–Porque ella deposita en Amanda el valor de su deseo y esto tiene el poder de multiplicar su ilusión. Si todos fuéramos Amanda, no habría que buscarla más, porque estaría presente todo el tiempo, vibrando entre nosotros.

–¿En qué contexto se produce la espera de la vuelta de este personaje?

–La espera se produce en un contexto bélico, en un caserón deshabitado que alguna vez tuvo cierto esplendor. Amanda es una gran anfitriona que recibe cada noche a las personas con las cuales comparte su amor y devoción por Amanda... La idea de la guerra ronda bastante mi imaginario a la hora de escribir. También aparece en Vientos que zumban entre ladrillos (obra que se presenta en Timbre 4 desde 2010). Tal vez sea porque mi familia estuvo atravesada por la guerra: mi abuelo fue asesinado por los nazis cuando ocuparon Grecia, mi tío Nicolás estuvo en Malvinas.

–¿Qué clase de relación tiene la protagonista con el lenguaje?

–Amanda ama las palabras. Y en el medio de esa espera que parece eterna, las palabras la salvan y la transportan, la contienen y llenan su vacío. Hasta inventa palabras como si al hacerlo pudiese crear vida donde no la hay. En ella predomina el juego por sobre el miedo de aceptar la ausencia definitiva.

–¿Le interesa la experimentación?

–Sí, hace tiempo que me viene rondando la idea de escribir una obra en un idioma inexistente, que pueda entenderse a partir de las acciones, confiando en que los cuerpos hablan por sí solos.

–¿Cómo es el tratamiento del tiempo en la obra?

–El tiempo de la obra es cíclico. Amanda se ocupa de remontarnos constantemente hacia otros tiempos, como si la unión de ese pasado y este presente pudieran construir un futuro mejor.

* Amanda Vuelve, Timbre 4, México 3554, sábados 23.15 hs.

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“Todos esperamos algo de alguien que no está”, dice Faturos.
 
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