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Jueves, 11 de junio de 2015

TEATRO › MARIELA ASENSIO ESTRENA NADIE QUIERE SER NADIE (HISTORIAS DE LA CLASE MEDIA)

Entre las posesiones y las aspiraciones

La actriz y directora se propuso retratar el pensamiento y las conductas de la clase media en una obra que refleja la disconformidad en lo económico, lo laboral y lo afectivo. Mientras, sigue con Vivan las feas, donde también actúa.

 Por Cecilia Hopkins

Hablar sobre excesos de todo tipo, sobre la falta de rumbo en la vida o sobre la necesidad de encajar en un modelo socialmente aceptable: éstas son algunas de las motivaciones que, pasadas por el filtro del humor y el desenfado, vuelven reconocibles los montajes de Mariela Asensio. “Tengo la sensación de que escribo siempre la misma obra –afirma la actriz y directora– solamente que va mutando y el cambio de foco tiene que ver con el paso del tiempo”, razona ante Página/12. Muy ligada durante años a la producción de José María Muscari (“somos como hermanos”, considera), Asensio continúa presentando Malditos todos mis ex (escrita junto a Reynaldo Sietecase, en su cuarta temporada) y Vivan las feas en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062, lunes a las 21.30), obra estrenada el año pasado. Pero además, el próximo sábado subirá a escena su último trabajo, Nadie quiere ser nadie (Historias de la clase media) en el Celcit (Moreno 431, sábados a las 21).

Obra que comenzó en el formato de semimontado, Vivan las feas cuenta con la participación de la propia Asensio, en el rol de autora y directora del montaje: “Me parece que estar allí exponiendo mis propias contradicciones sin el velo de la ficción le da peligrosidad al espectáculo”, opina. De este modo, el personaje autorreferencial que ella interpreta aúna el glamour con el sacrificio: luego del baile provocativo con el que recibe a los espectadores, desaparece del primer plano para montarse sobre una bicicleta fija y pedalear a ritmo sostenido y desenfrenado durante toda la representación. El soporte temático está puesto en los mandatos culturales respecto de cómo debe lucir la mujer que cae a la perfección en todos los ámbitos de la vida. Presente en el escenario, la imagen del cantautor Ricardo Arjona –toda una autoridad en la materia– recibe toda clase de invectivas por parte del elenco. Además de Asensio, actúan Ana María Castel, Melina Milone, Josefina Pittelli y Paola Luttini.

En Vivan..., tres generaciones conviven en el escenario. “La mujer que representa a la tercera edad –describe la autora– siente haber resignado la posibilidad de estudiar o de tener un espacio propio de crecimiento al estar abocada enteramente a la vida familiar”. En cambio, el personaje de la mujer de mediana edad es la portavoz oficial del tema central de la obra: sabe que no entra en el estándar de mujer deseable y entra en crisis al mirarse en el espejo de la que recién sale de la adolescencia, con todas las de ganar en ese terreno, aunque esclavizada por los requerimientos de las redes sociales. “El teatro permite descontextualizar aquello que está naturalizado y esto te lleva a tener una idea nueva acerca de lo que ves cotidianamente”, afirma Asensio.

En cuanto a Nadie quiere..., Asensio se refiere a las contradicciones entre lo que se tiene y lo que se soñaba con tener, pero no solamente en el plano económico sino también laboral y afectivo. La disconformidad está presente, dice la directora, aún más allá de la posesión de tarjetas de crédito, smartphones y LCDs. Interpretada por Florencia Ansaldo, José Joaquín Araujo, Salomé Boustani, Anahí Gadda, Teresita Galimany, Guillermo Jáuregui, Carlos Juárez y Natalia Olabe, la obra presenta diversos personajes: una aspirante a actriz, una psicóloga, un extranjero escapado de su casa, y un matrimonio que vive en un country y su hija. “Los únicos que intentan imaginar un mundo mejor son los que están al servicio de la clase media: el guardia de seguridad del country y una empleada doméstica”, adelanta Asensio.

La dramaturgia de esta obra dedicada a retratar el pensamiento y la conducta de “la amplia franja social que constituye la clase media” se fue armando en base a las respuestas de un cuestionario elaborado por la directora: “Hice entrevistas con mucha gente y observé que hay una gran disconformidad entre la profesión y el aspecto económico. Sin embargo, a la mayoría de los entrevistados les costaba aceptar que el dinero les resultaba algo importante: todos hablaron de la plata como de un instrumento para hacer tal o cual cosa. Daban la impresión de menospreciar lo material, pero esto es un doble discurso inconsciente, porque el consumismo es un tema central para la clase media, que tiene una relación más profunda con el tener que con el ser”, sostiene.

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“Tengo la sensación de que escribo siempre la misma obra”, afirma Mariela Asensio.
 
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