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Domingo, 8 de noviembre de 2015

TEATRO › SEXTA EDICION DEL FESTIVAL ESCENA ABIERTA (FEA)

“Nuestra militancia es la apertura”

El encuentro, que se desarrollará desde hoy hasta el 22 de noviembre, agrupará a artistas de 17 salas alternativas porteñas. “La cosa se puso FEA” es el lema de la movida, cruzada por el contexto político. Habrá teatro y danza, entre otras actividades.

 Por María Daniela Yaccar

Una “choripaneada abierta” en el Teatro del Perro –que el año pasado sufrió una clausura arbitraria, por motivos insólitos, y permaneció cerrado un mes– será el capítulo inicial de la sexta edición del Festival Escena Abierta (FEA), organizado por el colectivo Espacios Escénicos Autónomos, que agrupa a artistas de salas alternativas de la ciudad de Buenos Aires. “La cosa se puso FEA” es el lema de la movida, cruzada en esta ocasión por el contexto político. El festival se realizará desde hoy y hasta el 22 de noviembre en 17 salas de la ciudad y ofrecerá 18 funciones de teatro y danza, además de actividades como instalaciones, clases, charlas y prácticas abiertas. Para ver los espectáculos no hará falta meter la mano en la billetera: la condición es responder una encuesta. De este modo, los artistas buscan otro tipo de acercamiento con los espectadores y acceder a la información que ellos puedan proveerles.

Escena, como colectivo y como festival, emergió hace seis años. “Nos forjamos en la urgencia y en las clausuras desmedidas; así aprendimos a defendernos juntos. Transitamos crisis y seguimos apostando al esfuerzo colectivo. Por ello, ante la persecución y el intento de censura, abrimos nuestras puertas e invitamos a participar. Ante la disyuntiva electoral nos posicionamos desde la estética colectiva”, se lee en el texto publicado en la página del Festival Escena Abierta (este año se añadió esta última palabra al título). En el camino, e integrada plenamente a otras luchas para modificar las políticas culturales del gobierno porteño, Escena logró cosas. Sus integrantes militaron la Ley de Centros Culturales, sancionada a fines del año pasado. Además, hace más tiempo, en 2012, consiguieron una modificación en la legislación que les permitió funcionar con la habilitación en trámite.

Fueron pasos importantes. Pero legislación y realidad efectiva muchas veces chocan, y el caso de la cultura independiente es un ejemplo. El año pasado hubo al menos 80 clausuras (no solamente de teatros, también de peñas, milongas, clubes y centros multidisciplinarios), entre las cuales hubo una emblemática: la del Teatro del Perro, obligado a cerrar sus puertas ni más ni menos que tres veces y custodiado durante semanas por un agente de la Metropolitana. “Este año fue bastante más tranquilo, obviamente hubo una intencionalidad electoral”, analiza Claudio Gorenman, responsable del Club Cultural Matienzo y referente de Abogados Culturales, una plataforma de asesoramiento para los que le ponen el cuerpo al circuito alternativo. “El problema más grande no es la ley, sino cómo nos trata la Agencia Gubernamental de Control. Tenemos todas las habilitaciones paradas y nos piden cosas que la ley no pide”, explica a Página/12. Este año los artistas reclamaron el retorno de una mesa de trabajo denominada Unidad de Proyectos Especiales (UPE). “Logramos volver a tenerla, pero en lugar de ser un espacio de diálogo es burocrático y funciona para intimarnos. No se nos ayuda. Los espacios alternativos desafían la lógica comercial”, define el abogado. Muchos teatros son obligados a cerrar sus puertas porque les falta un centímetro de escalera o de puerta, o porque el productor de la sala vive en el primer piso. “Te piden que te vayas a vivir a otro lado: no atienden a la particularidad de nuestros espacios.”

Una potente y pacífica manifestación a la Agencia Gubernamental de Control reunió en septiembre a Escena, el Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos, Artei, Abogados Culturales y al Foro de Danza en Acción, entre otras agrupaciones, que se vienen presentando bajo el nombre de Cultura Unida. A comienzos de noviembre, en asamblea, los miembros de Escena eligieron el espíritu que caracterizará a esta sexta edición del festival. La clave para entenderlo es la palabra “apertura”. “Nos posicionamos en lo político y en lo estético de cara al balotaje. Entendimos que no hace falta gritar el nombre de un candidato. Pero nuestra nueva estética es azul. Y nuestro llamamiento es ‘La cosa se puso FEA’”, cuenta Gorenman. “Nuestra militancia es la apertura. Queremos generar más contenido, vincularnos con el público, hacer trabajo territorial en los barrios, desafiar permanentemente los límites, seguir experimentando. Queremos manifestarnos contra el cierre de los espacios culturales, abriendo sus puertas”, concluye. Por eso se eligió que el prólogo de la iniciativa tenga como escenario al Teatro del Perro, donde la “choripaneada abierta” comenzará a las 13 de hoy.

“Podemos funcionar con la habilitación en trámite, pero nuestra lucha es la apertura. Estamos dentro de una lucha muy fuerte en relación a cómo entendemos la gestión y la producción cultural, y sabemos dónde tiene que estar entre las prioridades de nuestro país. No podemos hacer como que no está pasando nada. No nos ponemos un cartelito que dice ‘yo voto a Scioli’, pero hay mucha intencionalidad y fuerza en toda la estética del festival. Es nuestra forma de denunciar cómo se trata a la cultura independiente de la ciudad y nuestra forma de resistencia”, se explaya Gorenman. La página de Facebook lleva el nombre del festival y la encuesta para ingresar a los espectáculos se puede responder a través del sitio web de Alternativa Teatral.

Para la primera semana, la programación comprende las siguientes obras: Ciudades, con dirección de Vero Barr (Silencio de Negras, domingo a las 20); Los paraguas son más caros cuando llueve, de Héctor Trotta (Espacio Polonia, martes a las 17); Daucus Carota, subespecie sativus, de Victoria Orellana Muñoz (El Tememos espacio de arte, martes a las 21); Archipiélagos, de Diego Rodríguez y Germán Ivancic (Machado Teatro, miércoles a las 21); Trópico del Plata, de Rubén Sabadini (Vera Vera Teatro, jueves a las 21.30); Flexible, de Luz Santomauro con dirección de Héctor Segura (ESPACIO TBK, viernes a las 22); Polaroid o un recorte arbitrario de momentos, de Jennifer Permuy (sábado a las 20, en El Brío); Incierta despedida de coristas que recurren a la eutanasia para evitar el sufrimiento, de Claudio Mattos (sábado también en El Brío, a las 21.30); Fin, de Gonzalo Hernán Rodolico (sábado a las 23.30 en El Piso Teatro); 48 días, una creación e interpretación de 8LUCAS (domingo a las 18 en Café Muller Club de Danza); y el ciclo “Un goce exquisito” (domingo a las 20 en Vera Vera).

Durante la segunda semana se presentarán Local, con dirección de Georgina Frattini (Silencio de Negras, lunes a las 21); Un instante antes, de Nahuel Vec (El Piso Teatro, jueves a las 21.30); Gómez vuelve, una idea de Máquina de Tinta (viernes a las 22 en Habitar Gómez); Los ignorantes, de Ana Laura Suárez Cassino (sábado a las 19.30 en Habitar Gómez); Hedvig, de Diego Rodríguez y Germán Ivancic (Machado Teatro, sábado 21 a las 21.30); Soy solo & cuarteto. El musical, de Diego Mauriño y Derrotas Cadenas (sábado 21 a las 24, en Teatro del Perro); y Fantastique (Teatro de El Perro, domingo a las 20). El abanico de actividades se completa con instalaciones, clases, charlas y prácticas abiertas.

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Soy solo & cuarteto. El musical, uno de los espectáculos programados por el colectivo Espacios Escénicos Autónomos.
 
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