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Sábado, 17 de julio de 2010

CHICOS › VACACIONES DE INVIERNO

Es hora de preguntar “¿qué hacemos hoy?”

Son dos semanas que se pasan volando o no terminan nunca, según los casos. Los grandes recuerdan cuando eran chicos y los chicos... simplemente disfrutan. Aquí va una especie de ayudamemoria, para ir armando el programa de salidas.

 Por Sebastián Ackerman

El Mundial en Sudáfrica ya terminó, los españoles continúan celebrando su primer título mundial y habrá que esperar otros cuatro años para renovar la ilusión de volver a ser los mejores. Pero no todos deberán esperar tanto tiempo para tener motivos para festejar: las vacaciones de invierno ya están aquí y los chicos podrán pasar rápido el mal trago futbolístico a partir de la variedad de propuestas que tienen en la cartelera porteña. Música de diferentes géneros, teatro de elencos que abandonan la pantalla chica en estos días, pero también de autores y actores ya consagrados o de las nuevas generaciones, títeres de todos los tamaños, circo, cine en 2D y 3D y mucho más harán que en los próximos días papás, tíos, abuelos y padrinos deseen volver en el tiempo a aquellos años en los que eran ellos los que disfrutaban de esta libertad programada. La publicidad sobre espectáculos en toda la ciudad parece organizada en torno de estos días de aulas vacías: como todos los años, estas dos semanas los chicos son campeones del mundo.

Para Antoaneta Madjarova, coordinadora del área de Títeres y Espectáculos para chicos del C. C. de la Cooperación y directora del Grupo Kukla, hay una muy buena oferta artística, aunque aún recuerda sus vacaciones invernales en su Bulgaria natal: “Me iba a la casa de campo de mi abuela, porque en Sofía el invierno no es tan lindo, es una nieve sucia, hay mucha gente. En cambio, en el campo es hermoso porque es blanca –describe–. Estábamos con mi hermana y todos mis primos. Hacíamos muñecos de nieve, ¡y los gatos tenían terror! Le poníamos una escoba en el brazo y se iban espantados... ¡Todavía no sé por qué!”, se asombra aún hoy. Y también recuerda a su abuela, la anfitriona de sus vacaciones, que preparaba baklava, un postre típico, “y ella hacía mucho, para que dure dos meses, y cuando estaba distraía atacábamos el baklava con mi hermana. Eran unas latas enormes, y siempre las escondía en lugares distintos para que no las encontráramos, pero siempre lo hacíamos, comíamos con la mano de la lata. Y claro, el piso quedaba todo pegajoso por el almíbar”, se delata.

Una opción siempre interesante es meterse en el lúdico mundo de los títeres, tanto para chicos como para grandes, por lo mágico de darles vida a los muñecos y por la variedad de tipos (de guante, de varilla, de mano o marionetas) que ofrece. Una apuesta segura es ir a ver a los Titiriteros del Teatro San Martín, con más de treinta años de experiencia, que ofrecen dos obras: Moc y Poc y Una gaviota afortunada. Además, también está la opción del Grupo Kukla, que trabaja con un juego de luces negras y blancas en su ya probado Circo Focus Bokus; la doble oferta de Libertablas, esta vez en el sur del GBA, en donde interactúan títeres y actores; o visitar el Museo del Títere, fundado por Sarah Bianchi, otra de las precursoras en este género.

También se pueden encontrar clásicos en el teatro, aquellos que los que hoy van como padres vieron hace años en su rol de hijos. En ese sentido, la grilla incluye Playa bonita, de Hugo Midón y Carlos Gianni, o Teatro chupete, del entrerriano Pipo Pescador. Otra posibilidad es concurrir a alguno de los espectáculos que ofrece La Galera Encantada en su sede de Palermo o en el Museo Larreta.

Pero no es necesario tener un amplio currículum para ofrecer un espectáculo de calidad; nuevos artistas tienen nuevas cosas para mostrar. Así, la compañía Sobran los Medios sigue tratando la comunicación y la soledad en Andantes rodantes. El grupo Nariz&Cía adapta el cuento de Gogol La nariz. También se destaca Esto no es serio, la nueva producción de Enrique Federman; o el espectáculo interactivo que ofrecen Los Cazurros. Otra posibilidad es revisitar viejos clásicos en Hamlet, milonguita entre fantasmas de Puro Grupo, o la historia del tango en versión del grupo El Globo en Tan Gotan; y los payasos de circo vuelven en ¡Payasos en banda!, una gran producción del Teatro Cervantes.

Este es el momento del año en que más espectáculos saltan de su formato de pantalla chica a las tablas. Así se puede encontrar, para quienes quieran mostrarles a sus hijos qué era lo que ellos veían en su infancia, al Chavo del 8 (con nuevo elenco, pero los mismos personajes), o Casi ángeles, que vuelve a poner a prueba su popularidad en la calle Corrientes. Otros que saltan de la tele al teatro son Gabba Gabba, por primera vez en Argentina, y el ya conocido dinosaurio Barney, que vuelve a ofrecerse por estas pampas; el quinteto de Hi-5 los acompañará en la grilla de espectáculos, al igual que la nueva propuesta de Disney on Ice.

Pero no todo es teatro. En la paleta de ofertas invernales, los colores también pintan en lo musical, con recitales variados en géneros, ritmos y producciones, todo pensado para los más chicos sin quitar rigor en lo artístico o la composición. Y allí está el rocanrol de Papando Moscas y Gertrudis, que invitan a bailar a chicos y grandes. El ida y vuelta con el público también se da con Caracachumba. Se puede recorrer los ritmos latinoamericanos de la mano de Magdalena Fleitas; recorrer canciones de María Elena Walsh, Pipo Pescador o Los Parchís entre otros en Juntas y revueltas; o matear con 5Encantando en su Tardes de ronda. Pero también es posible ir a bailar al calor de los ritmos latinoamericanos sobre los tambores de la Bomba de Tiempo, en un horario y situación para toda la familia.

Adriana Szusterman, antes de cantar para los más bajitos, recuerda que lo que más la emocionaba de las vacaciones de invierno era “la ceremonia de prepararte para ese paseo especial con mis papás, que en su vorágine laboral se hacían ese tiempito y en las vacaciones de invierno por fin los tenía para mí. Preparar mi cartera, los zapatos, las golosinas. Ya la previa era una fiesta”. Y como ahora está en el rol de mamá, es ella la que dedica tiempo a sus hijos: “Cuando eran chicos, íbamos a ver a Hugo Midón, que es lo más... ¡Creo que íbamos más porque yo tenía ganas de ver a Midón que por lo que me pedían ellos!”, bromea. Y destaca una anécdota de los comienzos de su carrera, hace ya nueve años: “Cuando arranqué mi carrera, yo salía a saludar a los chicos que me esperaban. ¡Y mis hijos se ponían en la fila de chicos que esperaban para saludarme! ”, cuenta.

Pero los bolsillos a veces flaquean, y no es sencillo atravesar las vacaciones con holgura. Por ello, la Casa del Bicentenario ofrece una variada gama de espectáculos, con teatro, títeres, música, cine, talleres y visitas guiadas con entrada libre y gratuita (www.casadelbicentena rio.gov.ar). Los chicos también pueden darse una vuelta por el Complejo Cultural 25 de Mayo para disfrutar de la presentación de diferentes grupos de varias ciudades del país, integrantes de Momusi. O concurrir a alguno de los eventos programados por el gobierno de la Ciudad, muchos de ellos con entrada libre información en www.buenosaires.gob.ar/areas/cultura). Y, para variar, se puede visitar la 20a Feria del Libro Infantil, gratis para menores de 18 años. Otra opción es meterse en el cine para disfrutar en 2D o 3D de Toy Story 3, Shrek para siempre o la nueva película de Natalia Oreiro Miss Tacuarembó.

Son sólo dos semanas, pero parecen más. Los chicos van para todos lados con sus padres, tíos o abuelos, sus obligaciones escolares dejan paso al disfrute de ser el centro de atención, y de –tal vez– empezar a conocer el mundo mágico del espectáculo. Cuando estos días pasen, todo volverá a la “normalidad” del resto del año. Los grandes también lo extrañarán. Recordarán cuando eran chicos, y se sentían campeones por quince días.

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