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Miércoles, 27 de julio de 2016

CHICOS › UN VIAJE AL PAíS DE NOMEACUERDO, CON DIEGO RAMOS Y SABRINA ARTAZA

María Elena nunca envejece

 Por Karina Micheletto

María Elena Walsh fundó un universo sólido de riqueza siempre en expansión, y esa riqueza sigue dando tela para cortar. En estas vacaciones, su música suena en Un viaje al país de Nomeacuerdo, una puesta que suma muy bien lo teatral con un bello despliegue de destrezas circenses, realzado por el vestuario y la escenografía. En la que la música, claro, sigue siendo el potente motor, ahora con las canciones visitando nuevos ritmos como la cumbia o el rap, pero manteniendo ese eterno corazón de María Elena. La protagonizan Diego Ramos y Sabrina Artaza, junto a una destacada troupe de actores y acróbatas, y hasta el domingo puede verse en el Konex (ver aparte).

Todo comienza cuando Salvador, un atribulado señor de negocios que hace cuentas todo el tiempo y jamás se despega de su agenda, se sube al tren, con su correcto traje y su correcta valija. Pero resulta que ese tren es de juguete, y que el conductor es un clown. El destino final es, claro, el País de Nomeacuerdo, donde todas sus rígidas pautas se verán puestas patas para arriba, con la guía de la encantadora Oui Oui (encantadoramente interpretada por Sabrina Artaza). Y al ritmo de las canciones que son las que sabemos todos, pero pasadas por otros ritmos: “Adivina adivinador”, que suena como cumbia, “El reino del revés”, tan divertida adaptada al rap, la “Canción del jacarandá” o la “Canción de bañar la luna”, que aquí es muy japonesa. Sumando otras canciones originales para abrir y cerrar, el espectáculo muestra un sólido sustento musical.

Con un tanto menos de recursos en escena (sobre todo para el canto) Ramos completa su papel con simpatía, bien respaldado por Artaza, que canta y baila con soltura. Y además por los talentosos clowns y acróbatas que forman el elenco: Maqui Figueroa, Fred Raposo, Jonathan Bravo, Diego Cueva, Adrián Kiss, Lena Ninenson y Sofía Popi Speratti. Todos ellos, con una cuidada estética en la puesta, completan cuadros muy coloridos y oníricos que logran que los espectadores vean de verdad El País de Nomeacuerdo, entre las destrezas de los aros y las acrobacias.

El cuadro de “La reina batata” es un desopilante momento que pone en juego variadas disciplinas, igual que el de la “Canción de tomar el té”. El de “El reino del revés”, es un gran cuadro de baile urbano. Todas las canciones de María Elena suenan completas y están bien aprovechadas, para disfrute de grandes y chicos. La misma compañía ya hizo en 2010 Descubriendo al país de Nomeacuerdo, también protagonizada por Ramos y dirigida por Juan Bautista Carreras, con un tren que paseaba por otras canciones de María Elena. También Canciones para mirar, El reino del revés, Lo ves o no lo ves, Cuentopos de Gulubú, Doña Disparate y Bambuco, Tres pasitos y me pierdo, y la banda Rock & Walsh, fueron incursiones con el mismo sello que ya ganaron diversos reconocimiento. Un sello que le hace honor en tiempo presente al universo de María Elena, eternamente delirante, tierno y reflexivo.

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