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Miércoles, 17 de diciembre de 2014

RADIO › LA FIESTA DE LA DéCIMA ENTREGA DE LOS PREMIOS ETER

La actualidad y la historia, una noche a micrófono abierto

Entre momentos de puro festejo y reflexiones inevitablemente serias, la ceremonia de los Eter fue una noche de abrazos entre amigos y colegas y de discursos variados en tópicos, que abrieron el juego a cuestiones gremiales y de nuevas tecnologías.

 Por María Daniela Yaccar

En la décima edición de los premios Eter, Lalo Mir recibió el premio a la trayectoria. Roberto Pettinato, Mario Pergolini (ambos ausentes), Elizabeth Vernaci y Beto Casella fueron distinguidos como personalidades destacadas de la década. Héctor Larrea y Matías Martin (también ausentes) fueron los conductores favoritos en AM y FM, respectivamente. Radio Del Plata y Mañana más, de Radio Nacional, fueron los elegidos por los oyentes. Hubo una novedad: el Consejo Asesor de Eter entregó, por primera vez, el Premio Radiofónico Federal, que contempló el trabajo de emisoras de todo el país, y resultó ganador un programa de Ushuaia. Además, los estudiantes de la escuela que dirige Eduardo Aliverti votaron a la mejor radio de Internet (Radio Zónica). La del lunes fue una noche de abrazos entre amigos y colegas y de discursos variados en tópicos: hubo quienes fueron más allá de los agradecimientos y aprovecharon para hablar sobre las condiciones de trabajo y los cambios en el medio al calor de las nuevas tecnologías. Fue, claro, una noche de festejo. Porque este galardón único en su tipo, aparecido en 2005, lleva una década dando atención a las distintas labores que hacen al medio “más querido”, en palabras de Aliverti.

En su discurso, que inauguró la ceremonia en el Estudio 1 de la TV Pública, el periodista hizo un balance de la última década. Su conclusión: “En el promedio de debe y haber, entre los tradicionales y según toda encuesta que se quiera, la radio es de los medios más creíbles. Y sin que haga falta encuesta alguna, seguro que es el más querido”. Se refirió a los referentes que partieron, a las modificaciones en el trabajo diario y a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, entre otras cuestiones. A lo que falta y a lo que se ganó. “En estos diez años, y particularmente en los últimos, llegaron novedades tecnológicas en cuanto a formas de consumo de la radio y propuestas de plataforma multimedial que plantean desafíos analíticos importantes sobre el modo de llegar al público. Se murió gente muy valiosa, que marcó escuela y a la que deberá recurrirse, toda la vida, cuando se piense en qué es hacer buena radio. Tuvimos una nueva ley de medios y eso partió aguas. Nos peleamos y nos seguiremos peleando. Y bienvenido que así sea porque quiere decir que estamos todos mucho más sinceros en dejar claro el lugar desde el que habla cada quien”, analizó Aliverti, a quien luego varios de los que recibirían la estatuilla (un micrófono, como no podría ser de otro modo) agradecerían fervientemente.

“En estos diez años, en la radio se sumó estética. Sigue faltándole ficción, en el volumen de sus viejos tiempos. Tal vez necesita mayor recambio generacional y tal vez anda demasiado apurada en un ritmo que requiere de mayores pausas, aunque hay gente más nueva o más vieja que experimenta. Ganó en edición artística y viene perdiendo en el respeto a las prerrogativas de los locutores profesionales. A veces lo descontracturado que ganó le viene fantástico y a veces le hace perder profundidad”, sintetizó el conductor de Marca de radio (La Red). En otro momento aludió a una nota publicada por este diario –la que anunciaba la entrega de los Eter– y reflejó la esencia de la noche: “El premio es la excusa para que nos juntemos en el lugar que la radio se merece y que empezamos a construir hace diez años”. Es que los Eter llegaron para quedarse y lo cierto es que han cubierto un vacío: no existía hasta 2005 una distinción para esta actividad. Con el tiempo se fueron añadiendo rubros y premiaciones especiales que lo dotaron de una mayor amplitud. En esta oportunidad, por ejemplo, el Premio Federal significó la necesidad de “salir de una mirada exclusivamente porteña”. “Si se hace de buena leche un recorrido por estos diez años, (los Eter) dan cuenta de un pluralismo irrebatible”, destacó.

“Esta es una distinción entre nosotros. Como de entrecasa y con cariño. No tiene el sabor de las luminarias de Hollywood sino de la gente que anda por los pasillos”, dijo Lalo Mir, a quien Aliverti entregó su premio a la trayectoria. Y también es cierto que los Eter se proponen mirar más allá del star system: operadores, movileros y equipos de producción tienen cabida en estos reconocimientos. Prácticamente todos los engranajes de la cadena. Y la importancia de cada una de las personas que hacen posible la realización de un programa se hizo notar el lunes, cuando muchos subían en manada al escenario. En esta edición votaron más de 11 mil oyentes y 950 trabajadores de todas las emisoras radiofónicas. Se consagraron ganadores en catorce categorías. También hizo sus distinciones el Consejo Asesor, integrado por especialistas que se desempeñan en radio y la analizan. La ceremonia se transmitió en diferido por la TV Pública. Fue la primera vez que los premios se desarrollaron en un estudio televisivo y el acto quedó en manos de diferentes conductores, que trabajaron en duplas y por bloques: Federica Pais y Eduardo Colombo, Damián “El Arabe” Ramil y Gabriela Rádice, Maxi Martina y Victoria Torres, Mario Portugal y Marcela Godoy, Clemente Cancela y María O’Donnell, y Diego Iglesias y Gisela Busaniche. Los Amados ofrecieron un minishow que acompañó la movida. Una vez en el aire, los tuits de los que seguían el acontecimiento a través de la pantalla completaron la jornada con declaraciones del tipo “la radio es mágica” o “éstos son los genios que te acompañan todos los días en tu casa o en el auto”.

Muchos discursos fueron similares: agradecimientos a familiares, parejas, hijos, amigos. Y muchos periodistas subrayaron la mística de la radio. Lo que sí es para destacar es que prácticamente todos los premiados –sobre todo los que recibían un reconocimiento individual– agradecían a sus compañeros de trabajo. Quedó claro, entonces, que la labor radiofónica es cualquier cosa menos un acto solitario. Que se depende del otro, que tiene que haber camaradería, si no, la cosa no funciona. Fue, como era de esperar, la Negra Vernaci –elegida por el Consejo Asesor como conductora de la década– la que rompió con el clima de formalidad que tenía el evento. “Qué lindo escucharlos recordar a madres y familias... ¡es un embole, chicos! Discúlpenme. Mañana tienen un programa de radio, pueden decir todo lo que están diciendo”, dijo, generando eso que genera siempre: risa y desconcierto. Al segundo fingió voz de locutora y continuó: “Gracias a vos, Eduardo Aliverti, por cosas nuestras, por ser parte de la radio. Gracias, estoy en familia, me encanta ver a la gente con la que me hice y trabajé tantos años”. Su hijo subió con ella al escenario y le regaló un ramo de flores. “Quieren que llore en cámara porque garpa... cuando era chica, ponía la radio y decía ‘guau, qué bueno ser tan natural’”, expresó, burlándose del tono que manejan algunas locutoras de FM.

Pero más allá de la monotonía de los agradecimientos, habituales en cualquier suceso de estas características –y de palabras cruzadas por las victorias de Racing y Huracán, entre las que hubo más de un chascarrillo–, surgieron algunos mensajes de relevancia. Por ejemplo, el de dos integrantes del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), distinguidos, también por el Consejo Asesor, por el trabajo de sus radios comunitarias. “Expresamos una lucha que muchos medios monopolizados no dan a conocer. En nuestro territorio se criminaliza a los jóvenes, siguen manchando el territorio con sangre... las radios aportan mucho, aunque son FM y tienen poco alcance. Denunciamos los atropellos sobre nuestras comunidades. Venimos de un juicio por un campesino que fue asesinado por la defensa de la tierra. Las multinacionales nos están llevando a un rincón en el que no sabemos qué hacer. Seguiremos en la lucha”, sostuvieron. Llevaban una remera blanca con inscripciones negras que recordaban a Cristian Ferreyra, de 23 años, baleado por dos hombres cuando intentó resistir un desalojo en el campo en el que pasó toda su vida. Por este crimen, la Cámara en lo Criminal de Santiago del Estero condenó a Javier Juárez a diez años de prisión, por ser el autor material. En tanto, exculpó a Jorge Ciccioli, el empresario señalado como autor intelectual.

Abel Caminos aprovechó su momento (fue premiado en la categoría “locutor AM/FM” por su trabajo en Radio América y Radio Nacional) para referirse a ciertos cambios que se están dando en el medio y que no le parecen satisfactorios: “Ponen cámaras en los estudios de radio. Eso no es radio. Radio es otra cosa. No tiene que ver con el maquillaje y el vestuario”, sostuvo. Su discurso fue uno de los pocos que tuvo un tinte gremial. El es delegado de la comisión interna de Radio Nacional. “Que no creen figuras como locutores operadores que denigran nuestras profesiones. Además, quiero manifestar mi solidaridad con los trabajadores de la TV Pública que han sido despedidos, que están peleando por su reincorporación y blanqueo. Y quiero pedirles a las autoridades de Radio Nacional que se pongan las pilas con la seguridad y con la higiene”, enumeró. Antes del comienzo del acto, los trabajadores despedidos del canal, que eran músicos y empleados de la Orquesta de la Radio y la Televisión Pública, se movilizaron en la puerta del estudio. Los integrantes del servicio informativo de Radio América, también premiados, hablaron de “la convergencia, la precarización y la flexibilización laboral”, tópicos que no suelen aparecer en los medios de comunicación.

Uno de los más originales fue el Zurdo Molina. El Consejo de Asesores seleccionó a su programa Tren de fugitivos, de FM Centro, de Ushuaia (el Premio Federal). El hombre leyó una carta que le había escrito a Aliverti en una Olivetti en octubre de 1997, con el fin de obtener una beca para continuar sus estudios en Eter, porque en ese momento se encontraba desocupado. Tenía solamente veinte años. Sacó la carta de un sobre, donde también tenía su carnet de la escuela, del ’98. En aquel escrito le prometía al periodista que, si alguna vez ganaba un Martín Fierro, le iba a agradecer; de modo que dedicó el premio a Aliverti. En contrapartida, el momento más triste fue el que protagonizó el equipo deportivo de La Red, destacado por la transmisión durante el Mundial. Los trabajadores recordaron a Jorge “Topo” López, que murió mientras ocurría el acontecimiento deportivo. De 38 años, el periodista falleció tras un choque entre el taxi que lo trasladaba y un vehículo robado que conducían delincuentes, según contaron sus compañeros. Estaba su mujer, Verónica Brunati, que también se desempeña como periodista y pidió aplausos para sus colegas ya no como premiados sino como “seres humanos”.

“El debate que estamos viviendo en la Argentina permite un sinceramiento y que podamos disfrutar de una mejor democracia”, sostuvo a su turno Nora Veiras, columnista de Mañana más, el programa que eligieron los oyentes y que conduce Luciano Galende por Radio Nacional. Fue uno de los pocos discursos que remitió directamente a la actualidad política. Verónica Castañares, de Vorterix y Del Plata, votada por los trabajadores, hizo alusión a los accidentes de tránsito: “Vamos a seguir trabajando para que cambien las leyes en la Argentina”. Y Diana Constanzo, periodista de Radio Nacional, elegida por su labor en la divulgación científica, destacó: “En estos diez años hubo mucho para contar sobre ciencia”. Claudio Villarruel recibió el premio que el público le dio a Radio del Plata: “Este es un reconocimiento a un producto colectivo”, sostuvo, acompañado por el coordinador artístico y el de producción.

Por su parte, distinguido como conductor de la década, Beto Casella eligió una humorada: “Esto para mí es como un falo para Silvia Süller”, dijo, sosteniendo la estatuilla. Y dio consejos a los jóvenes que quieren ingresar al éter: “No hagan curriculums, nadie los lee. Si tienen una entrevista, no pidan trabajo, ofrezcan diez ideas. Sean seductores. Hablen con énfasis y comuniquen ferozmente”. Hubo ausencias: Mario Pergolini, Matías Martin, Pettinato (de cumpleaños) y Larrea (muy aplaudido, estaba de vacaciones). Entre las figuras reconocidas que recibieron premios, estuvieron también Alfredo Rosso, Tom Lupo y Reynaldo Sietecase (fue premiada la producción de Guetap). En la platea estaban Alejandro Dolina, Víctor Hugo (que le entregó el premio a Matías Canillán), Gillespi y Sebastián Wainraich. Con su romanticismo desmesurado, Los Amados condimentaron con música, actuación y un vestuario imponente la fiesta de la radio, con canciones como “El cumbanchero” y “Bésame mucho”. Alejandro Viola, el creador del grupo, se dedicó a interactuar con la platea, y en un momento se dirigió especialmente a Mir y a Vernaci.

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Lalo Mir, un merecido reconocimiento a la trayectoria.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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