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Sábado, 3 de julio de 2010

VISTO & OIDO

La nueva película de la saga James Bond fue suspendida definitivamente debido a la falta de fondos de la productora. El rodaje del film, cuyo costo rondaba los 132 millones de libras esterlinas (200 millones de dólares), había sido pospuesto a principios de año por las deudas de la Metro-Goldwyn-Mayer, que cofinanció la película. “Hay una atmósfera muy mala entre los trabajadores, ya que falta dinero y se puso mucho trabajo en el film”, declaró una fuente de la productora EON. El director británico Sam Mendes, el mismo de Belleza Americana, había sido contratado para dirigir la película 23 de la saga de James Bond, que comenzó con El Satánico Dr. No en 1962.

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