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Domingo, 18 de octubre de 2009

CULTURA › JAVIER DELUPI, DE CAPIF

Diferente estrategia

 Por Roque Casciero

“Resulta interesante que el presidente de la Industria Fonográfica Británica (BPI) tenga una visión positiva en un momento que, por lo menos, está cargado de tensión –asegura Javier Delupi, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif)–. Nosotros tenemos una mirada parecida, que marca un cambio respecto de cómo había encarado la industria la lucha contra la piratería y las descargas ilegales. Se ha considerado localmente que, al nivel en que están hoy, la piratería en la música y en las películas no es un tema que deban resolver directamente los damnificados, que son los sellos, los autores y los artistas, sino que debe resolverlo el Estado. Ha llegado a un nivel imposible de abordar por los canales judiciales, por eso debe ser abordado como política de Estado. Tenemos que ver cómo lo resolvemos y en eso es un ejemplo lo que ha hecho la BPI, al igual que Francia, a través de los acuerdos con los proveedores de servicios de Internet (ISP).”

Delupi marca claramente las diferencias con las estrategias anteriores, que durante mucho tiempo tuvieron que ver con “la persecución cuerpo a cuerpo”, por más que considera que la situación “sigue siendo muy grave”. “En la Argentina, el 60 por ciento del mercado físico y el 99 por ciento del digital son ilegales, pero no debemos transformarnos en los policías de la música, porque del otro lado tenemos a personas a las que les gusta esa música. Tenemos que ponernos de acuerdo con ellas y con quienes intermedian en esta situación. Un acuerdo es más reflexivo que una persecución, que en su momento se creía que iba a ser ejemplificadora de por sí. Y no consideramos que hayamos bajado los brazos, sino que hemos cambiado la visión de la problemática”, afirma el directivo de Capif.

La realidad del mercado discográfico argentino dista mucho de la de su par británico, pero no está mal para las posibilidades macroeconómicas del país, según Delupi. “Inglaterra es el tercer mercado discográfico del mundo y nosotros estamos en el puesto 29, lo cual habla de un mercado bastante desarrollado. La Argentina siempre ha sido un país productor de nuevos valores musicales de exportación, muy amante de la música y creador de nuevos estilos, porque el rock argentino ha sido casi el único rock latino durante mucho tiempo. Esa ha sido una gran perspectiva de nuestro mercado: la aparición y el desarrollo de talentos. Eso genera que, en la actualidad, entre un 40 y un 45 por ciento del repertorio que se comercializa sea de artistas argentinos. Es una particularidad bastante parecida a la del mercado inglés.”

En lo que no se parecen es en volumen de negocios: mientras que Gran Bretaña tiene el 10 por ciento de las ventas mundiales, la Argentina sólo acumula el 0,3. “¿Qué hicieron bien?”, pregunta retóricamente Delupi, y contesta: “Primero, generaron una cultura musical propia, porque son cuna de grandes artistas mundiales, y siempre han estado muy atentos a alentar la creatividad. Además, en la actualidad, han planteado una señal distintiva en el desarrollo del mercado digital, en conjunto con Francia, que es el quinto mercado mundial. El Reino Unido trató de que el desarrollo de Internet fuera una vía legal y posible para la distribución de material. Para eso creó una mesa de trabajo conjunta entre los ISP, los sellos y los autores, e intentó ponerse de acuerdo en un esquema de trabajo. Eso ahora está en revisión para tratar de mejorar la efectividad en los usuarios que sean infractores reincidentes, con la idea de mejorar el mercado digital. Dicho sea de paso, el mercado digital inglés es bastante alto con respecto a su participación en el mercado total. En nuestro país es el 4,1 por ciento del negocio, allá es el 6,7 de algo mucho más grande”.

¿Será un mercado digital mejor desarrollado la panacea para las discográficas argentinas? “En eso también es un ejemplo el Reino Unido, porque las ventas en un mercado digital desarrollado están cubriendo en algún punto la baja de las ventas físicas, aunque todavía no alcance al ciento por ciento –responde Delupi–. La particularidad que tiene el mercado digital es que suple la noción de comprar el disco, porque a la música se la puede encontrar en diferentes formas. Anteriormente, la opción siempre era comprar un ejemplar. Ahora hay más opciones, porque puedo tener la descarga de un tema, puedo hacerme una radio y escuchar ciertos artistas preseleccionados, y en algunos servicios puedo ir a buscar a un artista y hasta a un tema.” Para el director ejecutivo de Capif, se vislumbra como un camino posible que la música en Internet pase de ser un producto a un servicio, y pone el ejemplo de los contestadores telefónicos, que ahora ofrecen las empresas de telefonía sin necesidad de contar con un aparato extra. “Hay una desmaterialización del producto para tener una noción más fuerte de servicio –plantea–. Y hay otra tendencia, todavía no definida, en un servicio que no pague el consumidor final, sino que se sostenga a través de avisos publicitarios, como en el viejo modelo de televisión.”

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