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Martes, 14 de febrero de 2012

CULTURA › ARGENTINA SERA PAIS INVITADO EN EL I FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA EN LIMA

Una excursión a la tierra de Vallejo

Por primera vez se realizará en Perú una muestra de este tipo, con proyección internacional. El encuentro se desarrollará a fines de marzo y tendrá como invitados, entre otros poetas argentinos, a Paulina Vinderman, Leopoldo “Teuco” Castilla y Laura Yasán.

 Por Silvina Friera

Un verso resiste el embate del tiempo, como si fuera el estribillo de una vieja y entrañable canción. Quién no ha repetido, aun sin saber nada sobre el autor, “hay golpes en la vida, tan fuertes...¡Yo no sé!”. En las reservas sentimentales de muchos lectores latinoamericanos está César Vallejo. Pero el país de Blanca Varela y Martín Adán no tenía un encuentro poético con proyección internacional, por más absurdo, incomprensible, descabellado y demás conceptos análogos que resuenen. Pero soplan otros vientos ahora que se realizará el I Festival Internacional de Poesía de Lima (Fiplima), del 29 de marzo al 1º de abril, que tendrá como plato fuerte la participación de varios poetas argentinos: Paulina Vinderman, Leopoldo “Teuco” Castilla, Laura Yasán, Leonardo Martínez y Susana Villalba, entre otros. Además de los peruanos Antonio Cisneros y Carlos Germán Belli, se presentarán Juan Carlos Mestre y Manuel Vilas (España), Lêdo Ivo (Brasil), Jacobo Rauskin (Paraguay) y José Kozer (Cuba), por mencionar algunos de los invitados. En esta primera edición, habrá presentaciones de libros, un sinfín de lecturas y el público colgará en cordeles, instalados en un gran parque, sus propios poemas como si fueran ropa.

¿Por qué el país de Vallejo no tenía un festival de poesía? “Como suele suceder acá, a los gobiernos de turno peruanos la cultura en general, y la literatura en particular, nunca les ha interesado en lo más mínimo como no sea para destacarse a sí mismos en tanto logros filantrópicos, o como mero entretenimiento o cortina de humo para distraer la atención de temas candentes o nada santos; el clásico ‘pan y circo’ –explica Renato Sandoval Bacigalupo, director del Fiplima, a Página/12–. En el caso concreto de la literatura, por ser menos inasible y nada rentable, la situación es aún peor, pues el Estado nunca ha tenido una política de apoyo a los que la hacen y quizás lo sea así hasta que se demuestre que puede ser tan ‘vendible’ e interesante como la gastronomía o la arqueología. Pero ahora, con el tímido apoyo de algunas instituciones públicas que han decidido apostar por el festival, organizado por Fórnix-Poesía, una asociación privada sin fines de lucro, este estado de cosas podría empezar a revertirse. De cualquier modo, estoy seguro de que la poesía que se hace en el Perú seguirá existiendo con o sin festival, con o sin el apoyo de instituciones públicas y privadas”. El director del Fiplima considera que la poesía argentina es “una de las más altas de América latina”, aunque sea más reconocida la narrativa de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sabato, Manuel Mujica Lainez y Adolfo Bioy Casares. “En lo personal, tengo una especial admiración por Argentina, donde he vivido un tiempo, a donde regreso con frecuencia y en donde, si me fuera dado, me gustaría vivir hasta que llegue el último tránsito”, revela Sandoval Bacigalupo.

Leonardo Martínez, uno de los poetas argentinos invitado al Fiplima, es norteño de familia ancestral. “El Perú y el Alto Perú son territorios muy cercanos a mi imaginario, concretamente a mi lengua materna o sea mi lengua de leche –subraya el autor de Las tierras naturales–. En mi fantasía, Cusco es la capital de mi mundo. Y no es un asunto puramente literario, pues se origina en una realidad palpable: las provincias del noroeste argentino fueron parte del Tahuantinsuyo de los incas, que nos legaron el quichua, tradiciones, alimentos, artesanías, aún detectables hoy. Y la presencia de un idioma poblado de arcaísmos, de construcción colorida y rico en vocablos. Literalmente, esta parte del mundo es mi tierra de origen, mi ADN poético, sin negar mi enganche con el romanticismo, especialmente el alemán.” Durante la adolescencia de Martínez, Vallejo entró como “un vendaval que arrasó con todo”. Sólo se salvaron del vendaval vallejiano Un poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, y Residencia en la tierra, de Pablo Neruda. “Después vino el descubrimiento de José María Arguedas, de sus maravillosos libros, y de Martín Adán –recuerda–. Y luego Blanca Varela, Javier Heraud, César Moro, tan amigo de Enrique Molina y perteneciente al grupo surrealista francés; Emilio Adolfo Westphalen, Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren y José Watanabe, de lectura absolutamente necesaria. Al único de estos poetas que conocí personalmente fue a Varela. Me impresionó por su criolla sencillez de gran dama y me deslumbró con la lectura de sus poemas de Canto Villano”.

Martínez viajará a la capital de “su mundo”, a ese gran laboratorio de la lengua donde Vallejo y Arguedas están entre “los máximos transformadores del idioma”.

* Para más información del Fiplima: www.fiplima.com

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César Vallejo, el más notable de los poetas peruanos.
 
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