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Lunes, 3 de septiembre de 2012

CULTURA › DOBLE JORNADA CULTURAL DEL FRENTE DE ARTISTAS DEL BORDA

Un “no” con toda la razón del mundo

El FAB manifestó su postura respecto del proyecto del Ejecutivo porteño de construir un centro cívico en el predio del hospital. Lo hizo a través de recitales, poesía, talleres artísticos y teatro. Y también se pronunció a favor de la “desmanicomialización”.

 Por María Daniela Yaccar

En el Hospital José Tiburcio Borda hay hombres con “sonrisas desdentadas, contracturas y babas”, tal como lo describió la poeta Marisa Wagner, una interna fallecida hace semanas en el servicio femenino del neuropsiquiátrico. En el parque, limitado por los muros de cemento que se alzan en Barracas, deambulan desde temprano soledades que saludan, levantan colillas del piso y manguean cigarrillos, plata, yerba. Lo que sea. Pero, sobre todo, un poco de compañía. “La locura no es más que una desesperada búsqueda de amor por otros medios”, definió Vicente Zito Lema en una charla que brindó en el marco de Cuerpos de-mentes en lucha, una doble jornada cultural en la que el Frente de Artistas del Borda le dijo “no” al centro cívico que Mauricio Macri pretende construir en el predio del hospital. Aseguraron que ese proyecto es una punta de lanza de un “polo inmobiliario”. A la adversidad, el FAB respondió el sábado y ayer con recitales, poesía, talleres de mural, murga y mimo, y teatro. La movida cerró con ¿Comió maní?, el programa del frente que se transmite por La Voz de las Madres.

Las actividades se sucedieron en la puerta del colorido galpón del FAB, la contracara física y espiritual de esos pasillos kilométricos y silenciosos por los que transcurren seiscientas vidas. La “paz de cementerio” –de nuevo según Wagner– que reina cotidianamente en el hospital se vio interrumpida por dos días. Algunos asistentes pasaron la noche del sábado en el galpón para no perderse lo que ocurriría ayer. “Manicomio es una palabra que no existe”, aclaró Pablo Eduardo Morales, uno de los participantes más activos del FAB, luego de entonar un tema que dice suyo, “Soy rebelde”. “Lo que vemos hoy es gente que viene a divertirse, a pasarla bien, a estar un rato tranquila y contenta con la misma situación de la vida”, apuntó este artista que no oculta su objetivo: “Triunfar”. Pinta, hace circo, periodismo y poemas y saca fotos con la técnica estenopeica, como integrante de los talleres que brinda la agrupación fundada por Alberto Sava en 1984.

“No al centro cívico”, se lee por estos días en letras negras en las lúgubres paredes del hospicio. Con estas jornadas culturales, el Frente de Artistas manifestó su postura ante el avance de la Policía Metropolitana en el predio (la última vez fue en la madrugada del 30 de agosto) y las intenciones del gobierno porteño de instalar allí dependencias municipales. Hace tres días se supo que Macri no solamente quiere desalojar el taller protegido 19 –donde los internos aprenden, entre otras cosas, pintura y carpintería–, que funciona metros detrás del galpón del FAB, sino que directamente buscaría quedarse con las 14 hectáreas del Borda. El frente fue muy claro con su posición: por supuesto que repudia la construcción del centro cívico allí, porque supone que Macri quiere “tirar todo abajo para hacer su gran negocio soñado de Puerto Madero 2”, advirtió Zito Lema. Pero la crítica del FAB es todavía más profunda. “Basta de manicomio”, agregó, en la charla que ofreció junto a Sava.

El escritor es un verdadero conocedor de la historia del neuropsiquiátrico. Entró por primera vez en 1967, en busca del poeta Jacobo Fijman. Abrió talleres junto a Enrique Pichon-Rivière a mediados de los ’70 y, tras su exilio por la dictadura, armó otros de periodismo y de escritura. Eran los albores del FAB. “Conocí al Borda con intervenciones militares, distintos médicos y corrientes. No imaginé que iba a estar bajo la dirección de un delincuente, un canalla. Macri, violador de los derechos humanos, portador de los actos del mal, merece estar preso”, opinó. Sava profundizó en la otra cara del reclamo. “Cuando hablamos de desmanicomialización no hablamos del cierre de este edificio, sino de que se convierta en un hospital general. Si uno tiene un contexto social, afectivo, laboral y de vivienda, no necesita de internaciones prolongadas, que generan más sufrimiento”, explicó. Fue contundente: “Estos lugares son campos de concentración, violatorios de los derechos humanos”. Se habló, también, del incumplimiento de leyes: la 448, de Salud Mental, de la Ciudad de Buenos Aires; y la nacional 26.657, sancionada en 2010.

Marcelo, un interno que antes había contado a los presentes la historia de Judas, se ubicó en el centro de la ronda y exclamó: “Señoras, señoritas, muchachos. ¡Ya no puedo seguir acá con esta historia de la psicosis!”. “Acá tenemos el testimonio de un compañero –remarcó Sava–. Desde el arte intentamos hacer visible esto.” El sábado, Martín Abregú brindó un taller de mimo, hubo una radio abierta del taller de periodismo y proyecciones, tocaron la banda Jamaicaderos y Alejandro Urra y se leyeron los escalofriantes poemas de Wagner. Ayer todo comenzó con el taller de mural Voces de los Muros, siguió con la murga Tierra Luna, el grupo teatral Sex-Tetas, una intervención del FAB y culminó con ¿Comió maní? El sábado ocurrían paralelamente distintos episodios emparentados con la actual situación del hospital: la diputada María José Lubertino (FPV) hablaba para La Colifata y el Vatayón Militante se instalaba por primera vez en la puerta del taller 19.

“El arte es lucha contra la represión antihumana y humana. A través de él te encontrás con la vida exterior y te parece diferente, porque siempre estás encerrado en tu mundo”, definió Pablo. A él no le encanta hablar de política, como sí a otros internos. Marcelo Peralta, un “peronista nacionalista vertical, pero ni montonero ni guerrillero”, estaba indignado. “Esto es un negoción. Lamentablemente tenemos este demonio que está en la jefatura porteña que se llama Mauricio ‘Pu’ Macri. Es una cosa de terror. No sabe que el año pasado pasamos un invierno muy malo. Señor, usted es un ignorante. Aunque tenga mil millones de dólares no comprende el sufrimiento de los chicos del Borda.” Marcelo escribió en un papel “Ibarra presidente 2015” y se lo alcanzó al legislador del Frente Progresista Popular, quien llegó el sábado al acto del FAB junto a María Elena Naddeo. “La derecha quiere privatizar la salud”, se quejó Cristian Ruggeri. “Los malos gobiernos quieren cerrar el Borda. ¿A dónde vamos a ir a parar?”, se preocupó Luis, en silla de ruedas, que improvisó una canción para esta cronista. “Tus ojos brillosos/ lo hacen por mí/ son cielo celeste/ me muero de amor/ soy de virgo, sentimental/ te quiero mucho a ti”, decía, más o menos.

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El arte fue el instrumento para manifestar el descontento de los internos y los trabajadores del Borda.
Imagen: Bernardino Avila
 
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