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Domingo, 23 de marzo de 2014

CULTURA › QUINO RECIBIO LA LEGION DE HONOR EN EL SALON DEL LIBRO DE PARIS

Cincuenta años de una creación genial

Por el aniversario de la aparición de Mafalda, al dibujante y humorista gráfico le otorgaron la máxima condecoración de Francia, y participó de una entrevista pública junto a su colega francés Zep. “Yo quería ser Picasso”, confesó el maestro.

 Por Silvina Friera

Desde París

“La principal preocupación de Mafalda hoy sería la estupidez humana.” La emoción de Quino –después de esta celebrada afirmación dicha en francés– le dibujaba en su cara un gesto de agradecimiento asombrado y dicha infinita. Nunca olvidará el amor que le declaró el público francés en el Salón del Libro de París, donde recibió la Legión de Honor –máxima condecoración de Francia– por los cincuenta años de Mafalda, y participó de una entrevista pública junto al dibujante francés Zep. Más de mil personas aplaudían, se ponían de pie, le sacaban fotos y le gritaban en francés: “¡Maestro!”, “¡Gracias, Quino!”. Antes de que Didier Pasamonik, editor de ActuaBD, comentara que “Mafalda devino una superstar”, la estupidez humana intentó conseguir un trofeo con trampa. Una joven se subió al escenario y le puso sobre las piernas del entrañable dibujante y humorista gráfico de 81 años un letrero con la insignia opositora al gobierno de Nicolás Maduro: “S.O.S Venezuela”. Y obtuvo la foto que deseaba. Pero cuando al final se abrió el juego al público, una joven venezolana que reside en París, tomó el micrófono para preguntarle, “a usted que es un gran humanista”, sobre la situación de Venezuela. “Deseo a Venezuela lo que le puedo desear a todos los países del mundo: que no haya injusticia. Hablar de la situación de Venezuela es complicado, no sé qué decirte. Porque amé siempre la Revolución Cubana y la amo todavía. Es un país que es así y al mismo tiempo no es tan así.” No era lo que la joven quería escuchar y se retiró ofuscada.

“Vengo de una familia antifranquista y anticlerical. Me considero de izquierda”, aclaró Quino. Y empezó a gambetear las respuestas con un estilo breve. ¿Qué hay de argentino en Mafalda? “Yo”. El público francés festejaba ese modo de ser del maestro. “No todo el mundo puede ser humorista –planteó–. Hay que tener algo, no sé qué es, pero hay que tener algo. Para ser humorista, siempre tenés que criticar algo. Empecé a publicar y quería saber qué era el humor. Leía a Freud, estaba buscando. En otro momento dije que el que maneja un barco no se pregunta qué es el mar todos los días, simplemente se manda. Hay cierta manía por saber qué es el humor y no la angustia.” Mafalda, su personaje más célebre, nació por encargo para una tira cómica que sirviera como publicidad encubierta de una marca de electrodomésticos Mansfield. Luego reveló cuáles fueron las fuentes de inspiración de los personajes de esta tira cómica universal. “Felipe salió de un periodista argentino admirador de la Revolución Cubana, Jorge Timossi, que murió en Cuba hace tres años –explicó–. Manolito es un tipo que existe en todas partes; una persona a la que le gusta el dinero es normal. Susanita también es un personaje que existe en todas las sociedades. Mafalda es el más inventado. El personaje que amé mucho es Libertad, porque siempre fue muy contradictoria, pero muy libre como todos nosotros que amamos la libertad, la aceptamos y también nos incomoda un poco.”

¿Si dibujara ahora a Mafalda como sería? “Nunca me lo pregunté; es un dibujo y es lo que es: irrepetible. Hay personas que quieren saber si Miguelito se casó con Susanita, pero ese tipo de preguntas no me las hago.” Quino dejó de dibujar a Mafalda porque en la década del ’70 “los escuadrones de la muerte habían empezado a buscar sangre y Mafalda no podía dejar de hablar de eso”. Cuando Pasamonik observó que muchos compatriotas tuvieron que exiliarse –como Quino, que se fue a Milán en 1976–, el dibujante y humorista gráfico afirmó: “El exilio siempre es un desgarro”. La curiosidad por el francés que habla Quino quedó saldada cuando comentó que “a todo el mundo le gusta Francia, en realidad a todo el mundo, no”. “En la Argentina fue siempre culturalmente muy importante. La cultura francesa era vista como la más importante y crecí con esta idea.” A la hora de hacer un balance sobre su carrera, Quino hizo una confesión. “Yo quería ser Picasso; estoy contento con el resultado de Mafalda. Pero no para tanto.” Otra vez arrasaron los aplausos y la ovación.

Entre las influencias literarias, recordó a Romain Rolland y el Antiguo Testamento. “Ahí está todo: la corrupción, la muerte, el amor; todas las actitudes humanas están allí. Si ustedes leen la Biblia, hay pasajes muy picantes –subrayó–. La parte de Sodoma y Gomorra con esos monos que descendieron, y no me acuerdo quién era en Gomorra el que quería hacer el amor con los monos.” Entonces llegó el turno de recibir la distinción y subieron al escenario el embajador francés en Argentina, Jean-Michel Casa, el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, y Daniel Divinsky y Kuki Miler, editores de Quino. “Cuando era chico y veía en los periódicos que alguien recibía la Legión de Honor, me daba muchísima envidia”, reconoció el humorista gráfico. “Pensaba: ‘A lo mejor si me porto bien algún día me la darán’. Estoy muy emocionado”, balbuceó al borde de las lágrimas.

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Quino estuvo al borde de las lágrimas al recibir la máxima condecoración de Francia.
 
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