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Martes, 30 de junio de 2009

LUIS BORDA Y SU NUEVO DISCO, CHICAS DE OTROS BARRIOS

“La herencia se siente a la distancia”

Radicado desde hace doce años en Munich, el guitarrista y compositor reconoce que “tener el alma un poco allá y otro acá no es lo mejor que te puede pasar, pero así se dio”. Borda acaba de sacar un CD notable, que expresa como pocos el latido de Buenos Aires.

 Por Cristian Vitale

Doce años hace que Luis Borda vive en Munich. Lo común: en la Argentina de los ’90 el trabajo escaseaba, y Alemania –país atento al tango y sus estelas– lo atacó por izquierda y por derecha: corazón y economía. Entonces se fue, “arrastrado” por su mujer munichense y por el interés gringo en una propuesta como la suya, la de un tango integrador. “Entre vivir allá o acá la decisión se impuso sola. Decisión difícil en tiempos difíciles... tener el alma un poco allá y otro acá no es lo mejor que te puede pasar, pero así se dio”, cuenta él, entre la satisfacción y la nostalgia. El “acá” tómese al revés, claro, porque Borda está anclado en Munich al momento de hablar con Página/12. Y tranquilo: dice que sus días, cuando no hay giras, se reparten entre componer, pasear, tomar mate o comer asado –rutina de argentino tipo–; y lo contrario cuando pasa lo que pasó: sacar un disco grosso y grueso como el flamante Chicas de otros barrios. Es cuando el péndulo se corre hacia lo vertiginoso. “Me siento Marlene Dietrich contestando entrevistas, haciendo notas telefónicas y firmando autógrafos”, se ríe.

–¿Extraña Corrientes y Esmeralda?

–No exactamente, pero sí los jueves en la vieja Gandhi con el Elvio y Luisito Cardei, algo que no se volverá a repetir. También las horas interminables con los amigos en la madrugada en un bar de Buenos Aires, y mi familia. Envidio no estar en esa ola tremenda de creación que se vive en Buenos Aires.

La semblanza por la positiva sobre su ciudad cuna sigue, pero es preciso detenerse en dos aspectos: uno es que Chicas de otros barrios, sucesor de El Alba (2005), es un maravilloso disco de tango compuesto por trece piezas que se pasan como un rayo al escucharlas. Que muestra a un compositor –porque la mayoría de los temas llevan su rúbrica– que no ha perdido, pese a la distancia, las condiciones materiales en que se posa su pulso tanguero. El otro –ligado– es que no se entiende cómo pudo llegar a las alturas de “Maramargo” o “Loca en nubes” –dos de las salientes– si no se explica su historia: Borda, mucho antes de emigrar, captó el latir de Buenos Aires de un suspiro y lo devolvió con sonido de guitarra. Entre Ave Rock, grupo de rock sinfónico que integró por los setenta, y el actual Ensamble, se nutrió tanto de Almendra, Manal, Vox Dei, Arco Iris, Hendrix, Zappa o Yes, como de Schönberg, Wagner, Bach, Troilo, Salgán y Pugliese. “De esa paleta extraña e interminable surgí yo”, determina.

Ahora sí: ¿por qué Buenos Aires es lo que dice? “Porque tiene una fuerza, una energía y motivos de inspiración enormes y esto debido a la lealtad al arte que los artistas realizan y se imponen. Artistas que generalmente no son acompañados por los que han tomado a su cargo la tarea de desarrollar y proteger nuestra cultura... pienso en el Colón que se está desmoronando y a ninguno de los responsables parece interesarle. Hay una lealtad a la idea de la creación que en muchos países ricos se ha desdibujado. La enorme herencia que músicos y artistas en general han dejado es inigualable y se siente más a la distancia... por suerte Argentina no es la que yo dejé hace 12 años. Pero también tengo críticas.”

–¿Cuáles?

–La presión a la que se expone a la gente a través de los medios. Esta locura ha logrado impedir que cada uno piense y reflexione por sí mismo, eso me parece peligroso. ¡Argentinos! Respecto a los medios, hay que tomar distancia, como en el cole, y no dejarse abochornar.

–Usted suele decir que hay un tango turco, un tango finlandés, otro alemán y otro argentino. ¿Por traslación, hay ya un tango delimitado a cada identidad?

–Hay músicos que tocan y componen tango en diversos países y claro, les sale lo que ellos llevan dentro. Curioso caso el de los finlandeses: ellos piensan que inventaron el tango, ¿? Los italianos para bailar agarran a la mujer como si fuera una pata de pollo que se van a comer en la pista. Los alemanes no tocan si no tienen la partitura, los rusos tampoco. Los japoneses lo tocan “calcado” como argentinos.

–Qué bizarra debe ser una milonga en Italia...

(Risas.) –En general, en Buenos Aires se baila mejor, pero un fenómeno que me llama la atención es que en todas las milongas, las de acá y las de allá, se pasa la misma música. En los últimos tiempos se escucha mucho electrotango, que ha reemplazado el atrapante ritmo sincopado por el electrobeat, y permite que tanto un tanguero bailarín como aquellos que bailan en una fiesta de hotel puedan compartir la pista sin problemas.

–¿Es imprescindible que lo reconozcan en Europa para “triunfar” aquí?

–¿Qué es triunfar? Como me dijo una vez Oscar Viale: en la vida del artista, no se fracasa ni se triunfa, sólo hay experiencias.

–¿Y la suya cuál es...? El acento estético no parece estar en lo (pos)moderno del género, pero tampoco en lo tradicional.

–Mis temas no son experimentales. Los ubico dentro del marco de la música popular. Yo entiendo la música popular como una expresión auténtica y no como un producto de consumo masivo, necesariamente.

De ahí que sus temas provengan de diversos orígenes, pero encuentren un cauce conceptual: “Ironía de salón” y “Homenaje”, por caso, fueron escritos para un film del director teutón Arne Birkenstock: 12 Tangos, Adiós Buenos Aires. Comenta él: “‘Ironía...’ es un tango estilo años ’30, digamos D’Arienzo, hecho sólo con dos acordes. Un desafío. ‘Homenaje’ es un solo de violín en el que se desprenden reminiscencias evocativas italianas o gitanas o judías o árabes, y al final porteñas, pero ambas, en el film, funcionan para acompañar imágenes de Buenos Aires. Distinto es el caso de ‘Loca en Nubes’, escrito hace cinco años, pensando en que mi hermana Lidia (la voz del disco) necesitaba un vals que fuera un poco distinto de los valses conocidos, una melodía más comprometedora y desafiante”.

–¿Quién es la loca?

–Una mujer que está sola y se imagina que un viejo amor, que siempre la acompaña en su memoria, vuelve. Pero ella está loca y no sabe si es verdad o una representación de su mente y se dice a sí misma “si está en mi corazón, seguro es parte de mi vida”. El se va, o no, pero a ella esta reflexión metafórica le alcanza para seguir viviendo.

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El tango de Borda reconoce influencias tanto de Troilo y Pugliese como de Hendrix y Schönberg.
Imagen: Arnaldo Pampillón
 
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