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Jueves, 15 de abril de 2010

UN VISTAZO A LA COMPETENCIA ARGENTINA

Registros de vida

Hacerme feriante (Julián D’Angiolillo) pone el foco en La Salada; El pasante (Clara Picasso) es un antithriller en un hotel; Somos nosotros marca un record: Mariano Blanco tiene sólo 20 años.

 Por Diego Brodersen

A punto de ingresar en la recta final del evento cinéfilo por excelencia de la ciudad de Buenos Aires, fueron presentados a la prensa y al público tres nuevos largometrajes argentinos, de los cuales dos resultaban absolutamente inéditos en las pantallas. Incluso alguno de ellos, según se rumoreaba en los pasillos del Abasto, fue terminado apenas horas antes de su primera proyección en el Bafici. Hacerme feriante es una mirada atenta al fenómeno de la feria de La Salada, que no intenta diseccionar sus causas o ubicarse en una posición de análisis antropológico, sino describir su funcionamiento cotidiano, incluida la convivencia aparentemente armoniosa entre comunidades de diversos orígenes, y compartir las problemáticas que enfrentan los miembros de las cooperativas que allí funcionan. Junto con el muy buen trabajo de fotografía de Matías Iaccarino –cuya cámara suele estar en el lugar justo para captar detalles y crear climas–, ése es el mayor mérito de una película que no utiliza ningún recurso explicativo, como la voz en off o la entrevista, para guiar el relato. Como consecuencia de esa postura arriesgada y un trabajo de montaje tal vez demasiado enamorado de las imágenes, Hacerme feriante pierde en varias ocasiones su eje de atención, cayendo en una serie de repeticiones temáticas y formales que opacan un poco los resultados finales. El debut de Julián D’Angiolillo –hijo del célebre montajista y realizador Luis César D’Angiolillo– se suma a la serie de documentales sociales recientes que observan con cierto pudor fenómenos que no pueden (ni deberían) ser reducidos a estadísticas o utilizados como carne de cañón política, riesgo este último que el film pone en foco en una escena de particular relevancia.

Estrenada hace dos meses en el Festival de Rotterdam, El pasante se suma, en cambio, al conjunto de films recientes dirigidos por ex alumnos de la escuela de cine FUC que utilizan la idea del juego o el simulacro como fuente de inspiración narrativa. La ópera prima de Clara Picasso –una de las tantas firmas de aquel film colectivo llamado A propósito de Buenos Aires– narra el ingreso de su joven protagonista (Ignacio Rogers) en un hotel cinco estrellas, no como huésped sino como botones a prueba. Y a partir de allí su encuentro con una empleada que detrás de una fachada imperturbable esconde una tendencia a imaginar toda clase de fabulaciones y fantasías, consecuencia tal vez del tedio y la rutina. Con un gran trabajo de cámara de Fernando Lockett (el mismo director de fotografía de Secuestro y muerte, de Rafael Filippelli) y una puesta en escena elegante que utiliza con inteligencia los pasillos, habitaciones y demás dependencias del hotel, El pasante se revela como un film ingenioso, un ejercicio de imaginación que hace de la tensión sexual uno de sus sostenes dramáticos. Pequeña pero rendidora, esta película, que podría definirse como un antithriller, crea un personaje inquietante en la piel de la actriz Ana Scannapieco y no pierde fuerza a lo largo de sus poco más de sesenta minutos, aunque el cierre del relato explicita lo que podía inferirse previamente, rompiendo en parte las sutiles reglas del juego propuestas.

Con Somos nosotros, la Selección Oficial Argentina presenta el largometraje dirigido por el realizador más joven jamás incluido en esta sección. Con 20 años, Mariano Blanco dirige e incluso protagoniza una de las tres historias incluidas en el film, un retrato generacional de jóvenes marplatenses amantes del skate (y de la deriva emocional). Con algunos altibajos y un interés que va decreciendo a partir del tercer relato, este promisorio debut sigue el derrotero de tres muchachos que apenas han dejado atrás su adolescencia, a lo largo de un día y una noche cualquiera de su vida. En algún caso el trabajo y el ocio llegan a confundirse, en otro el reencuentro amoroso termina en corte abrupto, finalmente la mala suerte altera el ritmo de una noche olvidable. Más allá de la frescura de los intérpretes y de un tono menor que se agradece, Somos nosotros revela en última instancia una estructura derivativa, como si hubiera algo programático en la manera en la cual Blanco presenta y desarrolla las historias. Pero algo es indudable: se trata del primer film argentino en presentar cinematográficamente a la generación post-hip hop, en la cual un joven es capaz de pronunciar, sin sonrojarse, una expresión como “X (reemplazar por un nombre propio) está en la casa”, insospechada traducción literal de una familiar expresión anglosajona.

- Hacerme feriante se exhibe hoy a las 13 en Hoyts 9 y el domingo 18 a las 14.45 en Hoyts 9.

- El pasante se exhibe el domingo 18 a las 13 en Hoyts 9.

- Somos nosotros se exhibe hoy a las 15.30 en Hoyts 9 y el domingo 18 a las 21.30 en Hoyts 8.

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El pasante es un film ingenioso, un ejercicio de imaginación.
 
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