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Jueves, 5 de agosto de 2010

HOY COMIENZA EL FESTIVAL BUENOS AIRES ENDANZA

Romper con el aislamiento

El encuentro de danza contemporánea fue inaugurado el año pasado por la coreógrafa Liliana Cepeda y ahora vuelve con un programa más ambicioso: podrán verse doce obras y habrá talleres, charlas, exposiciones fotográficas y películas.

 Por Alina Mazzaferro

Hace un año, la coreógrafa Liliana Cepeda inauguraba un nuevo festival de danza totalmente autogestivo y organizado a pulmón. Ahora, Buenos Aires Endanza tendrá su segunda edición, a partir de hoy, durante todos los jueves de agosto en el teatro Beckett (Guardia Vieja 3556). Serán doce las obras que podrán verse a lo largo de cuatro funciones; además habrá talleres de psicodanza y danza con elementos no convencionales; una charla a cargo de Marcelo Katz, una exposición fotográfica con trabajos de Antonio Fresco y proyecciones de films de danza contemporánea alemana organizadas por el Instituto Goethe de Buenos Aires. Por último, para cerrar la fiesta, un colega invitado tendrá un lugar especial en el último día del encuentro: el Festival Internacional de Videodanza se colará en la programación, cuando su directora Silvina Szperling llegue con la intención de realizar un intercambio entre festivales.

Esta segunda versión de Buenos Aires Endanza es un poco más ambiciosa que la primera, a pesar de que aún se trata de un encuentro independiente y sin ayuda oficial. En su primera edición, el ciclo reunía a coreógrafos noveles y grupos de poca trayectoria. Esta vez, Cepeda festeja que algún nombre más conocido y experimentado se haya sumado a la convocatoria, como Jorge Amarante. “Para el festival es importante que esta gente le dé un aval; lo vuelve un lugar valioso”, asegura la organizadora. Para los menos conocidos también es una ventaja porque, como las funciones son compartidas, muchos tendrán la oportunidad de ganarse a un público que de otro modo no se hubiera acercado.

Además, Cepeda se alegra de que este tipo de eventos sean un espacio para fomentar la producción de quienes no pueden aún sostener un espectáculo sin la estructura que brinda un ciclo: “La danza contemporánea es toda una movida cultural, pero mientras cada uno siga haciendo lo suyo de forma aislada, continuará siendo difícil montar una obra”, opina. “Mi propuesta es romper con el aislamiento. En este momento hay bastantes lugares en donde se exhiben propuestas de danza, pero es costoso alquilar un lugar, pagar un iluminador, una persona que promocione la obra. Se vuelve muy difícil para los coreógrafos. Este tipo de espacios, en cambio, les otorgan visibilidad a todos como conjunto. Permiten además el intercambio entre coreógrafos, bailarines y maestros. La idea es que todos empiecen a formar parte de un movimiento de danza contemporánea.”

Los nombres de quienes han sido seleccionados para formar parte de esta propuesta hablan de la heterogeneidad existente al interior de la danza porteña, así como también de la gran cantidad de jóvenes que se lanzan a la coreografía: Andrea Saltiel, Virginia Ravennam, Paz Ladrón de Guevara, Jazmín Llovet, Ayelén Granero, la misma Cepeda y las compañías Faro, Pares Sueltos, La Típica Danza, Cualquier Cosa, El Acople y Surdance Ensamble estarán a cargo de las funciones. Habrá danza Buthoh, danza-teatro e incluso un espectáculo interpretado por bailarines con capacidades diferentes, bajo la dirección de Paz Fernandez Alonso y Belén Gómez Ortiz. Bailarines y coreógrafos celebran que quienes cuentan con más trayectoria organicen este tipo de propuestas, pues en los festivales oficiales no hay lugar para los nuevos: “Sin diversidad no hay evolución posible del género; agradezco que haya gente que mueva estos eventos”, asegura Johana Cessiecq, coreógrafa de Victoria, empate y derrota. Y Andrea Saltiel, creadora de Linde, opina que esta clase de encuentros es fundamental: “Además de que accedemos a nuevas audiencias, se produce un intercambio muy favorecedor entre intérpretes y directores. El festival es un semillero de futuras producciones. En la actividad creativa conviven aspectos que a veces no son fáciles de conciliar, como el trabajo de investigación al momento de gestar una obra, que es más solitario, con la necesidad de una posterior proyección y difusión en nuestro medio. En este punto, los festivales propician una interesante y veloz salida de los proyectos, fundamental en todo proceso creativo”, sintetiza.

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Hábito de chica, de Virginia Ravenna y Paz Ladrón de Guevara, se verá hoy en Buenos Aires Endanza.
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