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Martes, 27 de marzo de 2012

VOLVIERON A CLAUSURAR EL CAFé VINILO

Esa manía PRO de cerrar escenarios

 Por Karina Micheletto

“Gracias por llamar a Café Vinilo. Este fin de semana nos clausuraron. Esperamos resolverlo pronto.” La voz del contestador del boliche de Palermo, en Gorriti 3780, suena entre apenada y perpleja. La mismas sensaciones tuvieron los muchos que ya habían sacado sus entradas para los shows que hasta ahora fueron suspendidos: los de Guille Espel, Fernando Kabusacki, Marcelo Moguilevsky, el grupo Lo Péz, la uruguaya Eli-u, que viajó para la ocasión, y ostentando un record de lo menos feliz, por segunda vez en este mismo escenario, Diego Schissi. Los que fueron a ver, el miércoles pasado, a Tomi Lebrero alcanzaron a escuchar la última canción: la discusión entre el inspector de turno y los dueños del local, que blandían papeles y razones, llegó a extenderse hasta entonces.

No es la primera clausura que cae sobre el local: en 2010, y como parte de una reacción espasmódica de las autoridades de la ciudad tras la tragedia del boliche Beara, Vinilo –o más exactamente su escenario, porque el causal no eran las fallas de seguridad sino la música en vivo– quedó clausurado en medio de un show de Schissi. Aquella vez, la acumulación de clausuras movilizó a músicos, dueños de locales y público, en demanda del derecho a escuchar la música que suena en los espacios más pequeños. Bajo el lema “No al silencio musical. Sí a la música en vivo”, la movilización logró la reglamentación del Régimen de Concertación para la Promoción de la Actividad Musical, y con esto la demorada creación del BAMúsica, que otorga subsidios y exenciones impositivas, entre otros beneficios, a músicos y clubes registrados.

A pesar de que está inscripto y reconocido en este registro, Vinilo fue de todos modos clausurado porque aún no cuenta con la habilitación definitiva. Un trámite para el que hay que armarse de paciencia: completar una consulta de zonificación lleva unos ocho meses, un estudio de impacto ambiental ocho meses más, un plan de evacuación otros dos más, y en eso están los propietarios, sin llegar al paso final. Al igual que muchos locales, mientras tanto posee un permiso provisorio, que esta vez fue desestimado por la inspección. Los propietarios de locales chicos siguen denunciando un vacío legal con relación a la música en vivo, que les impide cumplir con los requisitos de habilitación.

Café Vinilo es un gran lugar para escuchar música en Buenos Aires, porque reúne un par de condiciones: un piano Steinway en el escenario, un lugar agradable para los que escuchan y para los que tocan, una programación que cubre todos los géneros y que destaca a los nuevos exponentes, entradas a precios accesibles, condiciones de seguridad adecuadas. Esta noche están programados Juan Quintero y Luna Monti. Tanto ellos como su público esperan poder concretar el concierto.

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