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Sábado, 2 de junio de 2007

PAGINA/12 OFRECE MAÑANA LA CUARTA ENTREGA DE “LOS SIMPSONS CLASICOS”

Hay guerra en Springfield

Los cuatro episodios que conforman Bart Wars vienen con extras: imágenes inéditas que permiten descubrir nuevos gags de la familia más freak de la televisión.

 Por Emanuel Respighi

El cuarto DVD de la colección Los Simpsons Clásicos que acompañará la edición de mañana de Página/12 es de esas “joyas” por la que todo fanático daría lo que no tiene para tenerla guardada en su dvdeoteca. Es que más allá del valor que poseen de por sí los cuatro episodios que conforman Bart Wars, el coleccionable sobresale por un interesante puñado de imágenes inéditas para los millones de amantes de la familia amarilla que residen fuera de las fronteras del país que con tanta crudeza y cinismo retrata la serie creada por Matt Groening en 1994. De hecho, a lo largo de los ocho extras que vienen con los episodios, más específicamente en el adicional “Cómo se hizo Bart Wars”, los televidentes tienen la posibilidad de toparse con la caricatura que Groening hizo de sí mismo y de James Brooks y Sam Simon, los otros dos productores ejecutivos de la serie animada más longeva de la historia. Y el alma mater de Los Simpsons lo hace siendo fiel a sus formas: se lo ve despidiendo, con suma soberbia, al “idiota” que no tuvo mejor idea que cruzar sus dibujos con Star Wars, haciendo que R2D2 y Chewbacca comenten los episodios.

La reliquia que completa la colección que el diario viene entregando en dosis mensuales desde marzo (Prohibido para TV, Secretos oscuros de Los Simpsons y Grandes éxitos de Los Simpsons) atrae por los extras, demostrando que es posible encontrar nuevo material de la serie basada en la freak comunidad de Springfield, por fuera de los 400 episodios que se emiten en más de 100 países de todo el mundo y que aquí Telefé repite en cuanto hueco de programación tenga, con una audiencia sorprendente. En Bart Wars cada uno de los ocho extras funcionan como pequeños gags, tan filosos como la boca de Bart. Así, además de mostrar irónicamente el supuesto making of de Bart Wars, el contenido adicional agrega entretenimiento ciento por ciento amarillo con los extras “Los Simpsons contraatacan”, “Los Simpsons 1ª temporada”, “Los Simpsons 2ª temporada”, “Los Simpsons: luces, cámara, acción”, “Los Simpsons dan la nota”, “Los Simpsons: pesadilla en Springfield” y “Los Simpsons Risky Business”, una catarata de clips, rarezas y trailers tan delirantes como –al parecer–- es la película de Los Simpsons que se estrenará mundialmente el próximo 27 de julio.

La cuarta y última edición del coleccionable tiene la característica de condensar en sus cuatro episodios esas historias de Los Simpson en las que la familia más popular de Springfield demuestra que detrás del cinismo y la ironía cotidiana existen lazos afectivos reales que la unifica. En “El alcalde y la mafia”, Homero es el gran protagonista cuando se convierte en una suerte de gangster de traje y anteojos negros. Todo comienza cuando en la “Feria bimensual de ciencia ficción”, Mark Hamill decide elegir entre la multitud a alguien que interprete a Obi Wan y los fanáticos se agarran a las trompadas poniendo en riesgo la vida del alcalde Diamante. Excitado por las fuerzas oscuras, Homero salva al alcalde y éste, en agradecimiento, lo nombra su chofer, tarea para la que el cabeza de familia Simpson recibe un entrenamiento acelerado de mafioso.

Otorgándole el lugar que le cabe al sexto integrante de la familia Simpson, en “Muerte de perros” el pequeño ayudante de Santa Claus pone en riesgo la lealtad y la economía familiar al necesitar una operación tan costosa como vital para que siga con vida. Signada por un corrosivo humor negro, la solución es tan simple como de consecuencias nefastas: un ajuste económico durante años para invertirle el estómago al perro. Así, mientras Homero no puede tomar más cerveza, a Lisa se le acaba el dinero para su mensual compra de libros, Maggie debe usar más tiempo su ropa y Bart es condenado a cortarse el pelo en una escuela de peluqueros. Claro que cada miembro se las ingeniará para, a su manera, mantener sus vicios y salvarle la vida al ser más querido del hogar.

“La guerra secreta de Lisa”, en tanto, es uno de los tantos capítulos en los que el motor narrativo de la trama es recorrido por la clásica picardía de Bart... que no siempre llega a buen puerto. En este caso, el diablillo es puesto en penitencia por el director Skinner, que le encomienda limpiar el colegio. Claro que la mente de Bart puede ir más allá y decide apilar en cadena más de una docena de megáfonos para que escuchen su grito en toda la ciudad. Su “broma” tiene tanta potencia que rompe absolutamente todos los vidrios de Springfield, dejando a sus ciudadanos con un constante zumbido agudo en sus oídos. Para cambiar su conducta “antisocial”, la ciudad entera decide enviar a Bart a una escuela militar, en la que también es reclutada Lisa por parentesco. Se convierte en la primera cadete femenina. Por último, a “Marge no te enorgullezcas” se lo puede considerar como el capítulo que por primera vez hace que Bart sienta cargo de conciencia por una de sus “maldades”, cuando Marge lo descubre robando en una tienda y se deprime al punto de no considerarlo más un niño y excluirlo de todas las reuniones y salidas familiares. Para mal del pequeño demonio que no quiere perder el lugar ganado durante años en el seno familiar.

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La serie creada por Matt Groening, un caso inédito de vigencia.
 
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