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Viernes, 10 de agosto de 2007

“BOLERO”, LIBRO Y MUESTRA

“¿Qué hay después de un final feliz?”

La obra de Patricia Di Pietro combina plástica y literatura para examinar las pasiones en un contrapunto dramático.

 Por Silvina Friera

Noche chispeante sobre la calle Arévalo, entre El Salvador y Honduras, en Palermo Hollywood. Noche especial para el amor en esta galería de arte donde funcionó un viejo almacén de barrio que, curiosa casualidad, se llamaba El Buen Deseo. Parece un living minimalista, apenas un sillón rojo, una lámpara, una mesita con un Wincofón y una pequeña barra. Marchan los Martinis para deleite de los que esperan que comience la presentación del libro y la inauguración de la muestra Bolero, de Patricia Di Pietro, fotógrafa, pintora autodidacta y productora y guionista del programa Dos gardenias, que conduce Eduardo Aliverti los domingos a las 23 en Radio Nacional. De las paredes blancas emergen esas imágenes vintage que proponen ambientes de fuerte contrapunto dramático, como el cuadro que muestra a un hombre y a una mujer, cada uno recostado en su propia almohada, sobre un fondo celeste almodovariano. El duerme; ella llora unos pesados lagrimones carmín pasión. El disco gira en el Wincofón, Di Pietro ubica la púa en uno de sus temas preferidos, “Y”, de Mario de Jesús, y se escucha a Javier Solís cantando: “¿Y qué hiciste del amor que me juraste?, ¿Y qué has hecho de los besos que te di?”. Fernando Entin, el altísimo y sonriente director de Elsi del Río Arte Contemporáneo –nombre que eligió en homenaje a la bolerista uruguaya de 93 años, tía abuela de Entin–, bromea: “Estoy con pánico escénico y puedo llegar a descomponerme”. Y agrega que “si faltan las ideas, será cuestión de mirar las pinturas de Di Pietro para inspirarse y soñar con el amor”. Aliverti confiesa que “está cansado de los libros tediosos que son sinónimo de prestigio” y rescata la “simplicidad pop” de los textos y pinturas de la artista.

“Los escenarios que arma Patricia Di Pietro –construcciones simples, casi escenográficas– son un refugio para acuñar sueños”, señala Entin en el prólogo de Bolero. “Las figuras, recortadas sobre atmósferas poco felices, opresivas, iluminadas por una lámpara impiadosa, fueron despojadas de la emoción de la pincelada, dejando que emerja la emoción del personaje, buscando la aprobación del espectador y su complicidad. Como en el bolero, que necesita de tres para crear la magia del romanticismo: dos enamorados y un observador, la pintura de Di Pietro se nutre de la mirada del otro para darle sentido al amor.” Aliverti cuenta que los textos que integran el libro no fueron incluidos en Dos gardenias –el único programa de radio que desde 2004 se dedica al bolero– porque son “tan femeninos que no podía leerlos un hombre, y menos de voz gruesa como yo”. Di Pietro dice que, “aunque parezca trillado, el programa fue un sueño que empezó en noches de alto copetín”. El Wincofón suena y otra vez: se escucha a Solís, ahora cantando “que es un escándalo dicen y hasta me maldicen por darte mi amor”. La artista, que se define como autodidacta, recuerda que fue guardando todos esos textos demasiados femeninos que escribía, relacionados con el universo amoroso, hasta que en un momento descubrió que había una gran afinidad con las pinturas que estaba haciendo y le pareció que podía ensamblar varias de esas imágenes con los breves textos.

“En un momento sentí que había una comunión espontánea entre lo que estaba pintando y escribiendo”, plantea Di Pietro a Página/12. “¿Por qué los psicoanalistas insisten en hurgar en los recovecos más oscuros del alma de los seres que amamos apenas como podemos? ¿Por qué existen los psicoanalistas? ¿Por qué ningún bolero los menciona?”, escribe en uno de los textos, que acompaña la imagen de una mujer recostada en el diván. “La idea del amor y del dolor no son tan contradictorias como parecen, los caminos, lejos de ser opuestos, son paralelos. El amor tiene mucho odio que excede el romanticismo. El amor está lleno de lugares oscuros”, explica la artista, que precisamente se ocupa de explorar esas zonas tan ambiguas como sombrías. En el texto que cierra Bolero, Di Pietro se pregunta: “¿Por qué el amor duele? ¿Por qué empieza, pero también termina? ¿Por qué impulsa, pero también detiene? ¿Por qué en la vida amorosa de los sujetos comunes el dolor no duele con el mismo encanto que en un bolero? ¿Qué hay después del final feliz? ¿Dónde se esconden las miserias? ¿No son también parte del amor?”.

La artista advierte que no le gustan las escritoras que se arrogan el derecho de hablar en nombre de todas las mujeres. “Hablo desde la mujer que soy. Me parece que generacionalmente las mujeres que nos acercamos a los cuarenta estamos llenas de contradicciones; es un momento interesante y complicado, porque salimos de los roles que teníamos adjudicados y entramos en otros, pero a veces esos nuevos roles no nos quedan tan cómodos, y los viejos tampoco.” Imágenes del amor y del dolor, tristezas y desconsuelos exhibidos en un duelo de colores fuertes, añejamente bellos. “¿Por qué mejor no hundirnos, plácidamente, en unos tragos?”, se pregunta Di Pietro en el último de los textos del libro. Los invitados responden enarbolando las copas con Martinis.

- Bolero se puede visitar hasta el 1° de septiembre, de martes a viernes, de 15 a 20, y los sábados de 11 a 14. En Elsi del Río Arte Contemporáneo (Arévalo 1748).

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El trabajo de Di Pietro surgió de su labor en Dos gardenias, que conduce Eduardo Aliverti.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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