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Lunes, 16 de diciembre de 2013

SERIES › HBO EMITIRA LOS SEIS EPISODIOS DE DESTINO: RIO DE JANEIRO

Extranjeros sin pan de azúcar

El canal premium emite esta producción brasileña de seis capítulos sobre la vida de los inmigrantes y turistas en una de las ciudades más ensoñadoras del mundo. En vez de escaparle a sus iconos y clisés, la serie los abraza para sorprender.

 Por Federico Lisica

La travesía de un hincha argentino en el Maracaná durante el próximo Mundial de fútbol no hubiese desentonado en Destino: Río de Janeiro, que desde el lunes 23 se volverá a emitir íntegra a las 17.50 por HBO, con repeticiones. Conscientemente, la producción original de esa señal premium abraza los estereotipos locales y extranjeros de la cidade maravilhosa, pero para despegarse de ellos con solvencia. En total, son seis capítulos de media hora en los que se presenta a la urbe carioca a partir de historias de turistas e inmigrantes que van a la caza de sexo o placidez y, en cambio, encuentran choques culturales, crimen, depilaciones totales, amor y nuevas familias. La excelente fotografía de sus paisajes (el infaltable Cristo Redentor, el Pan de Azúcar, sus playas y favelas) va desovillando tramas íntimas con puestas en escena minuciosas, exaltadas, apacibles y que no se atan estrictamente a un género. Lo que los forasteros añoran del lugar dará pie a una vuelta de tuerca. Para alejarse de una idea for export, su director, Fabio Mendoca, señaló que el programa no trata sobre Río: “La ciudad es la inspiración, sirve para crear ese universo y atmósfera”. Destino... es la segunda parte de un proyecto que no hace mucho desmenuzó a extranjeros en la ciudad de San Pablo.

La primera emisión está dedicada a Nikos, un marino griego que desembarca en la ciudad para reencontrar a su amante, quien todavía no se anima a salir del closet por su esposa e hijos. El primero quiere escapar con Alexandre en lo que se promete es una auténtica tragedia griega (y brasileña, obviamente). Le sigue el humor grueso dentro del subgénero de mafia. Antonio es un octogenario italiano, un auténtico capo, que va a pasar sus vacaciones y por casualidad se encuentra con un criminal que quebró el pacto de silencio. Este capítulo está basado en la historia de Tomasso Buscetta, un mafioso que vivió de incógnito en sus playas escapándose de la Cosa Nostra.

El tercer capítulo está lleno de exuberancia y sentimiento. La protagonista es Ileana, una entrenadora rumana de fisicoculturistas, que abre su corazón a alguien que fale portugues. Su punto distintivo es la mirada microscópica sobre quienes se dedican a esta actividad, un acercamiento casi documental (incluyendo una competición internacional) a sus jornadas de puro sudor y cuerpos endurecidos. También hay espacio para una familia británica que deja su prosapia en el equipaje y se lanza al destape. O la historia de Vince, un cantante estadounidense de heavy metal que vuelve a la ciudad a dos décadas de su presentación en Rock in Rio y descubre que tuvo un hijo con una seguidora.

El último episodio está dedicado a un japonés, Takeshi, quien viaja con su velero hasta Brasil para hacer una encomienda y encuentra el amor en otra oriental. En este caso, se trata de una composición silenciosa, de tiempos largos, a la soledad manifiesta se le suma el componente de un gato animado (un homenaje al maestro de Hayao Miyazaaki), la única compañía del protagonista hasta entonces. El creador de la serie asegura que “los inmigrantes en Río no tienen una sensación de permanencia, de quedarse allí para siempre”. Y eso se palpa en el espíritu de Destino... Si bien cada capítulo es independiente del otro, hay un diálogo manifiesto, una pesquisa sobre almas rotas en la ciudad a la que se le pueda echar la culpa de todo.

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Ileana, una entrenadora rumana de fisicoculturistas, protagoniza el tercer episodio de Destino...
 
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