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Lunes, 14 de julio de 2014

SERIES › EL GUIONISTA Y PRODUCTOR DAMON LINDELOF PRESENTA THE LEFTOVERS POR HBO

Esfumados, tan de repente

La nueva realización de uno de los creadores de Lost abona el estilo de esa serie y prueba terrenos más cercanos al drama. Basada en la novela de Tom Perrotta, opera sobre el patrón de un inverosímil cotidiano, cuando desaparece el dos por ciento de la población mundial.

 Por Federico Lisica

“Digan lo que quieran pero Luke Skywalker fui yo”, dijo –palabras más, palabras menos– Mark Hamill, consciente de que tuvo su supernova con Star Wars. Algo así podría llegar a argumentar en el futuro Damon Lindelof, uno de los creadores de Lost. El guionista y productor tiene en claro lo que significó esta producción de la ABC para el mundo audiovisual en general y del pop en particular. Incluso el final de la serie, realizada junto a J. J. Abrams, que defendió a capa y espada hasta con una columna en The Hollywood Reporter. Lindelof por estos días vuelve a la carga con The Leftovers (va los domingos a las 23 por HBO), su primera ficción televisiva desde aquel programa, que ofrece algunas señales de autor y otros de recambio.

The Leftovers, compuesta por 10 episodios de una hora, está basada en la novela de Tom Perrotta (quien ya había escrito otras obras con buenas adaptaciones para el cine como Election y Secretos íntimos). El planteo básico no podría ser más acorde al toque Lindelof. Al igual que en Lost, hay un gancho inicial que juega con la perplejidad del espectador a partir de lo sobrenatural: las desapariciones. Salvo que ya no se trata de un avión (eso puede suceder en la “real realidad”, como lo demuestra el caso de Malaysia Airlanes) sino del dos por ciento de la población mundial. En el primer episodio un bebé se evapora de su cochecito, aunque también se han esfumado celebridades como Condoleeza Rice, Shaquille O’ Neal, J-Lo, Anthony Bourdain, y hasta el ex papa Benedicto XVI (Lindelof confesó que sumó a la lista al actor Gary Busey y al escritor Salman Rushdie). Todos ellos aparecen en las pantallas de televisión donde se recuerda a los que ¿murieron?, ¿se fueron?, ¿fueron raptados?, ¿abducidos? aquel 14 de octubre en lo que se llama “La Partida”. El planeta Tierra, tres años después, no puede seguir igual. Han surgido sectas, manifestaciones, hechos de violencia, suicidios masivos, mientras otros optan por llevar el duelo como mejor pueden. Esto sirve para graficar el patrón sobre el que opera esta serie, que se sabe inverosímil, pero opera como si ese extrañamiento fuese, al menos, cotidiano.

Este drama fantástico (más lo primero que lo segundo) elige como epicentro al pueblo de Mapleton. El protagonista es Justin Theroux (Kevin Garvey), padre de familia y jefe de la policía, quien trata de mantener la paz entre los habitantes de ese típico suburbio de Nueva York. Su esposa Laurie (Amy Brenneman) es una de las que decidió unirse a una enigmática logia y abandonar a sus hijos. También aparecen pastores, políticos, periodistas, gente que se ha quedado sola, otros que son indiferentes, todo un caleidoscopio de historias y sujetos que funcionan con cierta estructura coral. Aunque los secundarios y los trascendentales están claramente definidos. En el segundo grupo aparece el personaje de Liv Tyler, a cargo de Meg, una mujer que está a punto de casarse y se vuelve el blanco principal de los seguidores de culto, adictos irrecuperables a la nicotina (siempre tienen un cigarrillo prendido) que visten enteramente de blanco.

“Este es un mundo en el que ya no podés ser ateo”, sentenció Lindelof, quien además planteó que le interesa el dilema moral presente en la novela, especialmente que no todos opten por un buen camino. “Cuando acabó Lost había dos preguntas dando vueltas: ¿Qué opinás del final? ¿Qué es lo que sigue? Contestaba que quería disfrutar el proceso de lo que siguiera, pero en realidad estaba aterrorizado porque todo lo que hiciera podía ser menos que Lost. Hasta que di con la novela de Tom y me enganché con la idea. Escribí cerca de cincuenta páginas explicando por qué éste debería ser un programa de televisión y que necesitaba a Tom como colaborador. Fue básicamente un amor a primera vista”, le dijo su creador a la Entertainment Weekly. Porque podrán decir lo que quisieran pero Lost la creó él.

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Liv Tyler en The Leftovers, que está compuesta por diez episodios de una hora.
 
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